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Mundial Rusia 2018Alemania, frente al abismo

La campeona, que nunca ha caído eliminada en la fase de grupos, se juega la vida ante Suecia entre críticas al inmovilismo de Low

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Alemania nunca ha quedado eliminada en la fase de grupos de un Mundial. Sirva este inicio para comprobar la trascendencia del partido que el partido de hoy ante Suecia tiene para la actual campeona. La inesperada derrota ante México en la primera jornada ha convertido el duelo en un cara o cruz para los de Joachim Low. Todo lo que no sea ganar, no le sirve.

Pese a jugar hoy, Alemania lleva concentrada ya en Sochi desde el pasado martes. Low ha querido alejar cuanto antes a sus pupilos del nocivo ambiente que se había generado tras caer en el debut en la concentración moscovita de Vatutinki, un lugar donde los jugadores mostraban cierto hartazgo encerrados en una zona boscosa y rodeada de bloques de fachada gris. Ahora se alojan en el mismo hotel donde estuvieron en la Copa Confederaciones del año pasado. El sol y la proximidad del mar han devuelto las sonrisas a los jugadores.

En Sochi, Joachim Low aprovecha para salir a correr a primera hora de la mañana. Sale del hotel, firma unos cuantos autógrafos y se pone a trotar en dirección al estadio Fisht. En esos cuarenta minutos de carrera tiene tiempo para pensar en los fallos ante México y en lo que cambiar ante Suecia, pero también para angustiarse por el llamado síndrome del campeón, un mal que ha aquejado a tres de los cuatro campeones del mundo del siglo XXI. Solo Brasil, en 2006, logró superar la primera fase tras levantar la copa cuatro años antes. Francia, Italia y España fracasaron.

Dudas y bajas

Alemania, pues, se planta en este partido con el temblor en las piernas de verse en una situación inédita en 80 años y cuestionando más que nunca las decisiones del técnico que les hizo ganar el Mundial en Brasil. Todas las líneas del equipo han sido criticadas tras el fiasco ante México, sobre todo por el inmovilismo y la falta de confianza en los jóvenes del entrenador. No se entiende la presencia de Neuer en la portería, un personaje al que se respeta infinitamente en Alemania, pero que no había jugado ni un solo partido oficial en toda la temporada. El enfado de Ter Stegen es palmario.

También se culpa a la zaga, donde Low hará su único cambio obligado. Hummels es baja debido a un problema cervical. Sule o Rudiger serán su sustituto. En el lateral izquierdo también se estrenará Hector, ausente por gripe en el estreno mundialista.

Más cambios. Mario Gómez apunta al nueve en lugar de Werner como pieza imprescindible para competir ante una Suecia repleta de corpachones y presumiblemente encerrada. Falta por ver si Low cede a las presiones y deja en el banco a Khedira y Ozil, los dos jugadores más criticados en el primer partido, no tanto por sus fallos, sino por su falta de compromiso.

Suecia, por su parte, afronta el encuentro como una oportunidad histórica de tumbar a los alemanes. El empate les podría valer teniendo en cuenta que en la última jornada jugarán contra un México presumiblemente clasificado, y andan frotándose las manos. Su única preocupación es una intoxicación alimentaria que ha afectado ya a tres de sus jugadores.