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De cara

Ole, ole, ole, pero Giuliano

«No es rápido, pero se pone y le gana una carrera a Bolt; enclenque, pero le aguanta un asalto a Tyson, y celebra los pases y el gol con más entusiasmo que el Frente»

«Había envidias y alguno en el vestuario decía que Giuliano estaba ahí por ser el hijo del Cholo»

Giuliano Simeone intenta un lanzamiento AFP
José Miguélez

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No le vimos venir y ya no queremos que se marche. Era un futbolista apetecible por el apellido, un delantero peleón y de remate seco, pero lleno de nubarrones, limitado en los argumentos técnicos y físicos, sin contenido por encima de sus jóvenes compañeros, carne ... de olvido (otro de tantos) en una cantera a la que su padre, el gran Simeone, no solía prestar atención. Parecía tan claro que Giuliano no tenía nivel para llegar al Atlético que olió a nepotismo su debut con el primer equipo en un amistoso hace cuatro años y también su inclusión esta temporada en la plantilla principal después de dos cesiones un tanto anodinas en el Zaragoza y el Alavés perjudicadas por una grave lesión. Ni había hecho más que otros canteranos para subir, ni más que otros atacantes para quedarse. Y constituía un problema, además, por las nocivas connotaciones que supone meter en un vestuario al hijo del jefe.

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