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España, del revés

El agotamiento de los titulares, el duro mensaje a los meritorios, la mala noche de De Gea ante Croacia y las críticas a Del Bosque dibujan un panorama muy sombrío para la selección antes de los octavos ante Italia

Thiago (i), Silva (c) y Aduriz (d), en el partido ante Croacia.
Thiago (i), Silva (c) y Aduriz (d), en el partido ante Croacia. - efe

La imagen de los futbolistas de España cuando Croacia empató a uno al filo del descanso, con las cabezas agachadas y los brazos caídos, fue un síntoma premonitorio de lo que ocurrió después. Sorprendió ver a los hombres del Vicente del Bosque cariacontecidos en el césped del Matmut Atlantique de Burdeos cuando se retiraron a los vestuarios porque el resultado todavía les garantizaba la primera plaza del grupo y un camino llevadero hacia la final de París del 10 de julio. Dio la sensación de que el sofocante calor y el desgaste en las piernas por los dos compromisos anteriores frente a la República Checa y Turquía habían hecho mella en los vigentes campeones continentales y de que intuían que en la segunda parte estaban abonados al sufrimiento. La apuesta del seleccionador por repetir el once titular en el tercer partido para asegurar al menos un punto resultó fallida y sus jugadores terminaron fundidos y sin recursos.

Públicamente tanto el técnico salmantino como su plantilla han tratado de lanzar un mensaje de optimismo moderado a pesar de la inesperada decepción ante los balcánicos. Pero de puertas adentro la cosa cambia. El propio Del Bosque habló de «silencio» y «desazón» en el vestuario al término del choque en Burdeos y los jugadores son conscientes de que la derrota ante los croatas les ha privado de una oportunidad única para afrontar el gran desafío de lograr su tercer título consecutivo por una carretera sin excesivos baches. Ser segundos es pasar del cielo al infierno porque 'La Roja' necesitaría eliminar a varios de los principales candidatos a levantar el trofeo en la capital gala para plantarse en la final. Nada menos que a la eterna y emergente Italia en octavos, a la consistente y siempre férrea Alemania en cuartos y a la imprevisible anfitriona, Francia, en semifinales, si en los cruces impera la lógica. El reto es mayúsculo.

España se ha plantado en la siguiente ronda por derecho propio con dos victorias, pero está del revés por los síntomas que transmite y desde el punto de vista anímico. Que el seleccionador optara de nuevo por su bloque titular a pesar de que el equipo ya tenía los deberes hechos tiene una doble lectura que, como casi todo, depende del resultado, pero el martes quedó patente que el lugarteniente Iniesta y sus soldados estaban agotados y que el juego no fluía. Al insistir en su 'once' tipo, Del Bosque intentó lanzar un recado ambicioso en el sentido de que los suyos no saldrían a especular ante Croacia, pero el transcurrir del encuentro demostró que algunos de sus elegidos estaban muy justitos de forma. Sin embargo, el mensaje al banquillo fue aún más elocuente: tiene que ocurrir algo fuera de lo común que trastoque los planes previstos, como una sanción o una lesión, para abrir una puerta a los meritorios y novatos.

'La Roja' había sabido sobreponerse al bombazo informativo de la divulgación de un informe policial en el que aparece el nombre de David de Gea en un escándalo de índole sexual y parecía haber sofocado el incendio por las inoportunas declaraciones de Pedro en protesta por su suplencia, pero las derrotas tienen una memoria aplastante. Sobre todo si uno de los protagonistas, en este caso el portero del United, no responde a las expectativas generadas en los encuentros previos.

El toledano estuvo bien en su debut, incluso evitó el empate con una buena intervención en el descuento, y muy tranquilo ante los turcos, pero frente a los croatas se le vio como un flan. Cometió un fallo clamoroso en la primera parte que acabó con la carambola de Rakitic al larguero y al palo, hizo una salida en falso en la segunda en la que dejó el balón muerto en el punto de penalti, y pudo hacer más en el segundo tanto de los ajedrezados.

«Estamos jodidos pero toca levantarse. Sabíamos que había que enfrentarse a rivales duros, nadie dijo que sería fácil. Si no estás concentrado cualquier equipo te puede pintar la cara», declaró en la zona mixta del Matmut Nolito, flojo ante Croacia al igual que Morata, quien adelantó al combinado nacional con una diana tempranera y luego desapareció hasta ser sustituido por Aduriz. «Entramos en la siguiente ronda. Otra cosa es que nos hubiesen eliminado. Hay que estar preparado para todo, no sólo para los elogios. No pasa nada. Vamos por el lado más complicado. Nunca sabes si se tuerce el camino o no. En teoría en esta parte del cuadro están selecciones más potentes pero nunca se sabe. Nosotros miraremos sólo el siguiente enfrentamiento y, desde ahí, a seguir avanzando», subrayó Iniesta, el termómetro de España en esta Eurocopa. En Burdeos tuvo que dosificarse porque los esfuerzos le habían pasado factura.

'La Roja' ha pasado de un clima templado y benigno a un calor sofocante agravado por la humedad, como el tránsito en la Isla de Ré de la primavera al verano. Y ese ambiente asfixiante también ha afectado a Del Bosque, quien había capeado los temporales de De Gea y Pedro con su habitual eficacia y ahora se ha encontrado un vendaval deportivo en el peor momento posible y cuando todo hacía indicar lo contrario. El seleccionador tiene de plazo hasta el domingo para incidir en el trabajo de motivación en el hotel de concentración y en los entrenamientos y también para decidir si concede de nuevo la confianza a su 'once' de la Eurocopa o introduce alguna pequeña modificación. Haga lo que haga estará en boca de todos. Si se mantiene firme en su alineación títular y España cae eliminada, se cuestionará su gestión de la plantilla. Pero si releva a alguno de los fijos, éste puede quedar señalado tras la derrota frente a Croacia.

Los internacionales tuvieron este miércoles día libre, el primero del que disfrutan desde que iniciaron su retiro en Ré, y algunos lo aprovecharon para estar con sus familiares. Al igual que el propio Del Bosque, los futbolistas son conscientes de que cuatro días seguidos sin competición es un terreno abonado para la aparición de todo tipo de debates y polémicas. Es lo que suele ocurrir cuando las cosas se tuercen. Pero son los vigentes campeones y hay una cuestión evidente que invita al optimismo. España ha elegido el peor camino y tendrá que enfrentarse de forma sucesiva a huesos como Italia, Alemania y Francia si quiere revalidar el título, pero también esas selecciones deben estar muy preocupadas por cruzarse con ella en las rondas a vida o muerte. La primera estación será el lunes a la seis de la tarde en Saint Denis, donde espera el tren italiano. No puede haber mejor escenario para intentar reescribir la historia.

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