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El círculo de Cesc

Autor del recordado penalti ante Italia en 2008, es el jugador que ha participado en más tantos en la historia y máximo asistente de la selección, con 32 pases de gol

Cesc Fábregas celebra un gol.
Cesc Fábregas celebra un gol. - efe

El 22 de junio de 2008 Cesc Fàbregas era el futbolista más joven de la selección española y se convirtió en héroe ante la temible Italia, marcando en la tanda de penaltis el lanzamiento decisivo. Un disparo que destrozó el estigma perdedor de 'La Roja' en cuartos de final. Aquel era su primer intento desde los once metros en competición oficial desde que tenía 15 años y jugaba en los cadetes del Barcelona. Ahora, ocho años después, ya no es el mismo. Su vida es muy distinta, empezando por la paternidad. En el plano futbolístico, tiene un palmarés envidiable, con un Mundial y una Eurocopa, está de vuelta en Londres tras un regreso de tres años a Barcelona y es un 'centenario' de la selección española, con la que ya ha jugado más de 6.000 minutos.

Lo ha hecho en muchas posiciones y en todas brilló en su faceta de asistente. No hay nadie en la historia de la selección que haya 'creado' tantos goles: 32, dos por encima del legendario Xavi Hernández. De ellos, cinco fueron en una Eurocopa (está a una del récord del torneo en propiedad del checo Karel Poborksy) lo que unido a sus tres tantos en las anteriores dos ediciones, en 2008 y 2012 , le convierten en el futbolista español que más participación ha tenido en los goles de 'La Roja' en una competición en la que no conocía la derrota hasta el martes (once victorias y tres empates hasta el 1-2 con Croacia).

El 'clásico quinto penalti'

Todo empezó para él en 2008. Aquella tarde en el Ernest Happel de Viena, Luis Aragonés decidió que este catalán fuese el quinto en lanzar. Después de un fallo de Dani Güiza y los dos de Italia (De Rossi y Di Natale) la gloria era suya. La afición recuerda la imagen de aquel '10', que contaba con 30 internacionalidades a sus espaldas desde su debut en 2006, hablando solo, meditabundo, antes de lanzar. «La vida te da una oportunidad y a mí me la dio. Cuando me llegó la hora de tirar, sólo pensaba en marcar y acabar con el tema. A Buffon no le digo nada. Simplemente, me animo y me convenzo a mí mismo de que la voy a meter», explicaba aquellos días después de anotar el penalti que cambió el rumbo de la selección.

Cuatro años después, en Donetsk ante Portugal, volvió a tocarle a España pasar por la agonía de los once metros. Empezó la cosa torcida, con fallo de Xabi Alonso (el especialista) pero los aciertos de Iniesta, Piqué y Ramos, después de que Moutinho se topase con Casillas y Bruno Alves con el larguero, dejaron de nuevo la gloria en los pies de Cesc, que aquel día fue suplente pese a que arrancó el torneo como falso '9' y marcando el gol del empate ante Italia, la selección que ha marcado su carrera. A diferencia de lo que sucedió en 2008, cuando Luis le entregó la responsabilidad, pidió él mismo ser el que cerrase la tanda. «Tenía esa intuición. El míster me ha pedido que tirara el segundo. Yo le he dicho: '¡Que no, que no. Que tiro el quinto!'. La bola, a la que volvió a hablar en Viena, llegó a la red aunque lo hizo con suspense, tras estrellarse con el palo. «La vida me ha dado otra oportunidad», afirmaba en suelo ucraniano.

Conte, su nuevo técnico

Tres días más tarde, en Kiev, fue titular en la final y lo hizo de falso '9', como en el debut del torneo. Fue decisivo asistiendo a Silva en el primero de los goles de la final. «Soy uno de los cinco supervivientes de 2008, pero aún estoy muy vivo», decía hace unos días en una entrevista el canario, que destacó la importancia de los futbolistas que han estado en el ciclo ganador, como Casillas, Ramos e Iniesta. Por eso Cesc, pese a su fama de despistado, cuando comparece en público lo hace mostrando galones, liberado de la presión de las comparaciones con Xavi que tanto le llegaron a incordiar, adoptando el rol de líder tras su enfrentamiento con un Del Bosque que le perdonó pero a cambio de que asumiese responsabilidad. «Hay que tirar del carro. Casillas, Ramos, Iniesta, incluso yo mismo. Pero yo he venido con 19 o 21 años y me sentía partícipe y es lo que están haciendo los nuevos. Esto es un equipo, lo veo enchufado y bien. Entre todos tenemos que tirar del carro. Nos falta gente importante como Alonso, Puyol, Villa o Xavi. Vamos a trabajar juntos para volver a poner la Eurocopa donde se merece otra vez», insiste desde que arrancó el torneo.

Más que mensajes de motivación a Cesc de lo que le encanta hablar es de fútbol. De pases, de paredes, de desmarques, de otros jugadores... En este torneo ha tocado la pelota 244 veces, de ellas 213 de manera correcta. Hace unos días, antes de medirse a Croacia, ya subrayó las dificultades que entraña abrir espacios cuando el rival se encierra «casi con once defensas» y ni siquiera deja huecos para moverse entre líneas. «Quizás no se valora, pero es muy complicado», añadió. Aquel día regateó cuando se le preguntó por Antonio Conte, su próximo técnico en el Chelsea y seleccionador italiano.

Sabe que el entrenador italiano, del que sacó una grata opinión en el amistoso de Udine de marzo (1-1), cuenta con él para su proyecto, pero que el lunes en Saint Denis cada uno mirará por lo suyo. Tras ver los dos primeros partidos, el '10' de España cree que Conte, en este partido, apostará por la línea de cinco atrás como le gustaba en la Juventus. Que buscarán robar balones en el centro del campo para hacer transiciones rápidas, en un estilo similar al del Atlético. Lo que no sabe Conte es que ante Italia, Cesc siempre saca su gen ganador. De hecho, la única vez que España perdió en los últimos 21 años con Italia, un amistoso en Bari en 2011, el catalán no estaba en el campo por lesión. Casualidad. O no.

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