Eurocopa 2016

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Eurocopa Francia 2016 - Sedes

Lille

Sus buenas comunicaciones resultarán clave para llegar al majestuoso Stade Pierre Mauroy

El Stade Pierre Mauroy.
El Stade Pierre Mauroy.
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Las balas de cañón austriacas aún permanecen incrustadas en la fachada de su Grand Place, construida en memoria de la que se encuentra en Bruselas o Ámsterdam. Por sus alrededores es habitual ver pasear cada día a buena parte de sus 230.000 habitantes disfrutando de un lugar histórico que bebe de las claras influencias recibidas del país flamenco y que en la década de los 90, tras adaptarse al descenso de la industria local, vivió uno de los mayores crecimientos económicos de su historia.

La construcción del distrito financiero Euralille y la llegada del tren de alta velocidad fueron aspectos tan importantes como el latente desarrollo universitario, que la convirtió en la tercera población con un mayor número de alumnos tras París y Lyon. Se trata únicamente de algunos pequeños ejemplos de la puerta a la frontera belga, cuya expansión continúa expandiendo su gran panorama cultural. Ya hace 12 años Lille fue considerada como la Capital Europea de la Cultura, poseedora de uno de los museos de arte más importantes del país, el de Bellas Artes, que cuenta con 12.000 metros cuadrados de exposición y se conoce por su colección de pinturas entre los siglos XV y XX.

Menos cultural es el mayor mercadillo de Europa que cada mes de septiembre acoge a cerca de dos millones de personas en esta coqueta ciudad, atraídas por conocer uno de los eventos más populares. Muchos de ellos llegados desde su aeropuerto internacional Lille-Lesquin, situado a 15 minutos del centro y con vuelos a 70 destinos repartidos por todo el mundo.

Para los múltiples encuentros que se disfrutarán allí, sus buenas comunicaciones resultarán clave para llegar al majestuoso Stade Pierre Mauroy, que en agosto de 2012 cantó su primer gol con un choque de liga francesa entre el Lille y el Nancy. Un estadio ultramoderno capaz de elevar la mitad de la cancha por encima de la otra para que pueda ser utilizada con fines musicales o deportivos, o con la capacidad de abrir y cerrar su techo retráctil en solo 30 minutos.

A pesar de sus evidentes virtudes, son muchos los hinchas del Lille que añoran su antigua casa, el Metropole. Un estadio con menos de la mitad de capacidad, pero con un gran sentimiento histórico. El futuro pertenece al Pierre Mauroy, donde se jugarán cuatro partidos de fase de grupos –la anfitriona Francia se medirá a Suiza–, uno de octavos y otro de cuartos de final.

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