Cruyff denuncia a su Ajax
Johan Cruyff - AP
FÚTBOL INTERNACIONAL

Cruyff denuncia a su Ajax

El padre del Dream Teamataca a la junta del club holandés por no contar con él y nombrar como nuevo director deportivo a su archienemigo Louis Van Gaal

MADRID Actualizado:

Dos filosofías, dos maneras de entender el fútbol que regalaron por igual títulos y honores a sus clubes, y un abismo que separa sus caracteres. La batalla tantas veces anunciada parece que ya tiene lugar para celebrarse: los tribunales.

Johan Cruyff recurrirá la decisión que ha tomado la junta directiva del Ajax, de la que él forma parte, de nombrar a Louis van Gaal como director deportivo. No importa tanto el fondo, el nombramiento, como la forma: sin contar con él y desechando sus opciones al cargo. Herido en el orgullo, Cruyff siente que también en Holanda parecen olvidarse de él.

Escudado en frases como «no es ningún juicio contra Van Gaal», «no tengo nada contra él», «eso es crear un ambiente que no existe», Cruyff recupera así un viejo enfrentamiento nunca disimulado, que supuestamente nació en unas fiestas navideñas. El carácter de los técnicos siempre fue demasiado opuesto. Agua y aceite.

Comparten club en Holanda, el Ajax, y casa de acogida en España, el Barcelona. Cruyff creó el Dream Team y cambió el curso de la historia azulgrana. Del eterno aspirante a los títulos, del pesimismo por las oportunidades perdidas, a la gloria de las cuatro Ligas, las tres Supercopas de España y una de Europa, la Copa del Rey, la Copa de Europa y la Recopa. Y todo con un juego alegre, vistoso, lleno de fantasía que invitaba a soñar en cada pase, en cada gol. Convirtiendo al Barcelona en la nueva Holanda que encandilaba en Europa allá por los 70.

Al otro lado del espejo, y sustituyéndolo un año más tarde en el banquillo, Louis van Gaal, todo técnica y disciplina, rigidez en el juego y búsqueda de la efectividad por encima de las florituras. Bajo su mando, dos Ligas, una Copa y una Supercopa de Europa, pero con obstáculos: «Intenté hacer un buen trabajo a pesar de los intentos de Cruyff por frustrarlo», reconoció una vez salió del club.

Porque Cruyff, gurú del Barça moderno, es ante todo una institución que no quiere ceder protagonismo en ninguna de sus casas. En el Barcelona, familia de la que se considera padre protector, en la que sienta cátedra y en la que ha encontrado en Pep Guardiola a su discípulo natural, da muestras de su fidelidad siempre que puede: «No entiendo por qué os obsesionáis, los títulos están en camino», relató a la prensa ayer mismo. Pero, sin Laporta en la poltrona, su voz cada vez es más lejana.

En el Ajax, con más presencia efectiva al ser directivo, le rebaten sus decisiones y no cuentan con su opinión. La demanda solo es una prueba más de la lucha por el poder que planea en el club holandés y que tiene como principal víctima al equipo, muy lejos del liderato.

Van Gaal y Cruyff, dos filosofías para vivir el fútbol, antagónicas e irreconciliables.