Los radicales del Zenit asustan a Europa
Incidentes durante el partido entre el Zenit y el Dínamo de Moscú del pasado mes de abril - REUTERS
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Los radicales del Zenit asustan a Europa

El club se desmarca del discurso racista y homófobo de parte de su hinchada, mil veces señalada por episodios violentos

v. pérez
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Alertada por el discurso xenófobo de parte la hinchada del Zenit, ávida de prohibir vestir la camiseta de su equipo a negros y homosexuales, la UEFA decidió preguntar este martes al club ruso por su política de fichajes.

«No tenemos ningún tipo de política para restringir nuestra plantilla por su origen o color de piel», respondió después del terremoto Dietmar Beiersdorfer, director deportivo del Zenit, el club más racista de toda Rusia en palabras de Vagner Love, obligado a soportar los excesos de los hinchas del equipo de San Petersburgo durante sus siete temporadas en el CSKA de Moscú.

Las alarmas saltaron con el comunicado de un grupo de aficionados bajo el nombre de Landskrona (Fortaleza en sueco). «No somos racistas, pero para nosotros la ausencia de futbolistas negros en la plantilla del Zenit es una importante tradición que refuerza la identidad del club», se podía leer en el manifiesto «Selección-12» que subrayaba la falta de vínculos con África, América Latina, Australia u Oceanía.

Largo historial

Las gradas del fútbol ruso se han convertido en los últimos años en lugar de reunión y exaltación para grupos nacionalistas de extrema derecha que han protagonizado varios incidentes relacionados con el racismo. Durante un partido de la UEFA de 2008 contra el Olympique de Marsella radicales del Zenit se presentaron en la grada disfrazados como miembros del Ku Klux Klan y lanzaron plátanos a los jugadores negros del equipo francés, lo que derivó en una multa económica del organismo europeo.

Tampoco logró entender a la afición del Zenit Dick Advocaat, al frente del equipo entre 2006 y 2009. «Me encantaría fichar a cualquier jugador, pero a los aficionados no quieren futbolistas negros. No entiendo cómo pueden prestar tanta atención al color de piel», explicó el holandés. «¿Cuál es el problema? El manifiesto no expresa la visión del Zenit. El club ya ha dejado claro que esa no es su postura», explicó el grupo de hinchas en otro comunicado.

La polémica se enciende entre las críticas de los más radicales al brasileño Hulk, fichado el pasado verano procedente del Oporto y no ha encontrado apoyo en la grada. Por debajo de su rendimiento en anteriores temporadas y harto de su situación, Hulk explotó cuando Luciano Spalletti, técnico del equipo, decidió retirarle del campo durante un partido con el Milán, aunque días después se retractó y aseguró que había resuelto sus problemas con el club.

El petardo a Shunin

Víctima igualmente de los excesos de los ultras del Zenit fue Roberto Carlos, ex del Real Madrid, al que tiraron un plátano desde la grada cuando vestía la camiseta del Anzhi, que cuenta también con individuos violentos en la grada. Las peleas entre los hinchas de estos conjuntos han sido constantes en el último año y medio, con 24 detenidos después del choque disputado en octubre.

La violencia de los radicales del Zenit volvió a recorrer las páginas de la prensa europea el pasado mes de noviembre cuando un hincha lanzó un petardo al campo en pleno partido que alcanzó al guardamenta Antón Shunin del Dínamo de Moscú. «Por este tipo de delitos hay que meter (a los culpables) en la cárcel: no debe haber impunidad», dijo entonces Medvédev, primer ministro de Rusia. Europa vuelve mirar con preocupación a las gradas Rusia, sede del Mundial 2018.