Vuelve Casillas

Del portero del Oporto se llegó a decir, con motivos, que salía de su portería menos que el Gran Poder de noche

Ignacio Ruiz-Quintano
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Antes de que en el ránking lo alcance Ramos, Casillas quiere volver al Combinado Autonómico.

Hay porteros-gallina y hay porteros-sardina.

En lo que un portero-sardina pone en silencio un millón de huevos sin que nadie se dé cuenta (Courtois), el portero-gallina pone un huevo y lo cacarea de tal modo que todo el mundo se entera (Casillas).

A Casillas le hace ilusión volver al Combinado Autonómico porque allí (gracias al frasco de colonia que le cayó a Cañete en un pie) pasó muchos buenos ratos. Suponemos que no es el único portero con esa ilusión: pienso en Bernardo, portero de la Cultural Leonesa, que nunca fue llamado a defender la patria del balón, y pienso en Feliciano, portero del Onteniente, que también fue librado del servicio.

La ilusión de Bernardo y Feliciano no le quita el sueño a Luis Enrique, a quien la ilusión de Casillas, sin embargo, le puede costar el puesto, si no pasa por ese aro como pasó finalmente por el de Jordi Alba, mezcla de Cafú y Maldini con gotas de Thuram, al decir del periodismo que inventó «La Roja», el mismo que ahora lleva la campaña de «agit-prop» contra De Gea para hacerle el hueco a Casillas, el Yashin de Móstoles.

De Gea, que trabaja para Mourinho y que no trabaja para Florentino Pérez porque un fax llegó tarde a una oficina, es el mejor portero de la Premier, elegido por sus compañeros, y el peor portero de España, elegido por los periodistas, que lo acusan de no salir: no de la portería, que eso les da lo mismo, sino del Combinado Autonómico, amurriándole la ilusión a Casillas: «No nadie, nadie, nadie, / nadie se olvida, Íker / Ni el final: tu salida, / oso rubio de sangre, / desmayada bandera en hombros por el campo».

Pobre De Gea, tan cerca de Dios, que es Mourinho, y tan lejos de los Estados Unidos, que son España. Camino de Rusia, donde los hackers de Putin sabotearían los cojinetes de nuestro tiquitaca del muermo, De Gea no aplaudió al presidente del gobierno que no ha votado nadie, Sánchez, que antes de llegar a presidente por las gateras del sistema político ya ejercía de bocachancla, con declaraciones por las que nunca ha ofrecido disculpas. Por ejemplo: «No me siento cómodo viendo a De Gea como portero de la selección española después de ver su nombre salpicado y denunciado por una menor».

Ahora, contra Croacia, con «Beckembauer» Ramos y «Cafú» Alba por delante, ponen como chupa de dómine a De Gea, con tal de meterle a Luis Enrique a Casillas en el vestuario, y a ver qué pasa, de manera que a De Gea no le queda sino citar a Isaías igual que Kéylor citó a Jeremías.

–¿Por qué siendo el mismo Espíritu Santo el que hablaba por boca de Jeremías e Isaías, escribía éste con tanta elegancia, y aquél apenas sabía escribir? –pregunta San Jerónimo.

Pues porque Isaías era un caballero ilustre, criado en la corte de Jerusalén, por lo que tenía elegante palabra, mientras que Jeremías, nacido y criado en la aldea de Anatolitos, era, como aldeano, de basto y rudo lenguaje. ¿Es mejor Kéylor que De Gea? En el United pensaron que no y lo retuvieron por el simple procedimiento de enviar tarde un fax al Madrid, que se quedó con Kéylor, aunque ya con el mal rollo del matrimonio que tira para adelante con el visto bueno a la infidelidad. El Madrid le fue infiel a Kéylor primero con el United y luego con Courtois, pero que levante Courtois las orejas porque a Casillas también le hace ilusión volver al Madrid.

De Casillas se llegó a decir, con motivos, que salía de su portería menos que el Gran Poder de noche, y quienes quieren devolverlo al Madrid y al Combinado Autonómico acusan a Courtois y a De Gea… de no salir.

Por lo que tiene de diversión, hay que apoyar la vuelta de Casillas (¡que vuelve siempre como las caras de Belmez!), y en compañía, a ser posible, de su collera en el Príncipe de Asturias, Xavi, el tipo que oía crecer el césped. «¡Roc rurá!» Sería, en fin, como ver volver a La Charanga del Tío Honorio.

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