Fútbol

Vinicius, Mbappé y Zaniolo, los niños precoces de la Champions

Los tres jóvenes futbolistas deslumbran en Europa; su reto es tener una carrera larga y no conformarse con lo conseguido

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Emperadores durante la década prodigiosa del fútbol español, que monopoliza los títulos de la Champions desde hace un lustro, Cristiano y Messi observan cómo los jóvenes intentan desbancarles de sus viejos tronos después de ver a un veterano como Modric celebrar el Balón de Oro y el The Best. Mbappé comenzó a labrar ese camino hacia el liderazgo mundial hace dos años, cuando la UEFA le catalogó como uno de los jugadores revelación a escala continental, preludio del Golden Boy recibido como mejor futbolista menor de 21 años. Hoy tiene 20 y es la estrella más cotizada del mundo.

Vinicius y Zaniolo han explotado a escala internacional esta temporada. El brasileño es el más precoz. Tiene 18 años y ha enamorado a los amantes del fútbol con su estilo a la vieja usanza, extremo de regate puro. La jugada que precedió al primer tanto del Real Madrid en Holanda ha trascendido a toda Europa. Es una incursión similar a la que provocó el penalti en el Metropolitano. Vinicius es una figura en ciernes que en cada partido enseña nuevas cualidades técnicas de su calidad.

Nuevo es Nicoló Zaniolo, 19 años. El centrocampista de la Roma se ha subido a este tren con dos goles anotados frente al Oporto. El chico, que fue rechazado por la cantera de la Fiorentina primero y por el Inter después, ha contestado a todos desde Roma. Dos tantos con la derecha de un mediocampista zurdo que se ha colocado en el escaparate.

Vinicius, ambiente casero

El dilema exige en los tres casos un trabajo extraordinario de los entrenadores para conseguir que estos estallidos en el fútbol no se queden en balas de fogueo. Que no sean futbolistas precoces que se aburguesan y se acaban en cuanto han firmado un contrato millonario y han visto el dinero y la buena vida al alcance. «Lo difícil no es llegar, sino mantenerse», es un lema que Vinicius ha escuchado en Valdebebas desde que debutó. La meta de los técnicos es que estos jugadores rindan durante tres lustros.

Paco Jémez, entrenador: «La clave para mantenerse es que se dejen aconsejar y la educación marca la diferencia, pues es más complicado cuando los jugadores proceden de un estracto social bajo, de haber sufrido la pobreza, pues desconfían más»

Kylian Mbappé llegó al Mónaco hace cuatro años, con 16, y ha consolidado una madurez que también es precoz. Campeón del mundo con Francia, nunca ha mostrado un aburguesamiento o el conformismo de tener mucho dinero y un gran contrato firmado para un lustro. Lleva 14 goles en la Champions cuando Cristiano, a los 20, no había marcado ninguno y Messi sumaba dos. El rendimiento del francés ha sido muy regular, ejemplar.

Luis Milla, entrenador, exseleccionador: «Cruyff y Rexach me dijeron: ya has llegado, lo importante ahora es hacer una carrera. El jugador debe vivir en un entorno sano, de familia y de amigos, para continuar al máximo nivel»

Vinicius es más jóven y necesita mayor mimo y vigilancia, porque procede de otra cultura, nacional y futbolística, la brasileña, y el cambio a la capital de España es difícil si no tiene personas que le acompañen y le hagan sentirse a gusto. Es lo que ha buscado el Real Madrid. Vive con familiares y amigos «en un ambiente similar al de casa». Cuatro goles, siete asistencias y un fútbol agresivo es lo que el brasileño ha plasmado en veinticuatro encuentros con el conjunto blanco, hasta convertirse en la gran esperanza de la afición.

Zaniolo acaba de saltar a la fama y la Roma debe controlar ese éxito para extenderlo en el tiempo. Es su primera campaña al más alto nivel, con veintidós partidos y cinco tantos, dos de ellos ante el Oporto en su estreno goleador en Champions.

ABC ha dialogado con dos técnicos de primera línea que han trabajado las canteras, Paco Jémez y Luis Milla, para conocer cómo actuaban ante los jugadores precoces para lograr que su triunfo no fuera pasajero, sino constante.

Exjugador internacional, entrenador de Las Palmas y Rayo Vallecano entre otros clubes, Paco Jémez se apoyó en las canteras para formar plantillas competitivas en Primera. El canario nos relata dos casos que él vivió directamente como ejemplos de la vigilancia que hay que tener con hombres como Vinicius, Zaniolo y Mbappé. «Entrenaba a Las Palmas e hice subir a Vitolo y Jonathan Viera del equipo de Tercera al de Primera. Eran chicos con muy buenas cualidades para triunfar y de buena educación en sus casas. Ese aspecto, las educación es fundamental. Les hice saltar a un mundo profesional que no conocían y lo más importante era vigilar que no se conformaran con llegar. No lo hicieron».

Jémez relata que hay otros casos más complicados: «Digo que la educación marca porque es mucho más difícil aconsejar a muchachos que proceden de un estracto social bajo, que han vivido la pobreza y las necesidades. Les aconsejas y ves que no te hacen caso, porque no se han fiado nunca de nadie. Ahí tienes que trabajar mucho, convencerles. Y no es lo mismo explotar como Vinicius en el Real Madrid que en un modesto como el Rayo, por ejemplo».

Ex seleccionador español sub 21 y olímpico, ex seleccionador de Indonesia y exentrenador del Zaragoza, Luis Milla vivió esa experiencia de la precocidad como futbolista: «Nada más subir al primer equipo del Barcelona, Cruyff y Rexach me cogieron y me dijeron que ya había llegado, pero que lo más importante y difícil era hacer una carrera y mantenerse». Trasladó sus experiencias a los jóvenes cuando pasó a ser entrenador: «Debes inculcarles que tienen que luchar para continuar en primera fila, que no pueden conformarse, porque llegará otro compañero y te quitará el puesto o no rendirás ante los rivales. Tienes que ayudarles para que su carrera tenga continuidad. Y deben vivir en ambientes sanos de familiares y amigos. Lo importante es que los chicos tengan unos principios para seguir por el buen camino».