Villalonga volverá a la carga para comprar el Valencia

VALENCIA. El valencianismo está desorientado, indignado y desilusionado ante la crisis económica y la paupérrima imagen que acostumbran a dar los dirigentes de una entidad que tiene noventa años de

RAÚL COSÍN. VALENCIA
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El valencianismo está desorientado, indignado y desilusionado ante la crisis económica y la paupérrima imagen que acostumbran a dar los dirigentes de una entidad que tiene noventa años de historia. Pero el pasado jueves encontró en el discurso de Juan Villalonga una bocanada de aire fresco, que, sin embargo, no tardaron Juan Soler y Vicente Soriano -primer y segundo accionistas del club- en espantar para volver a las aguas estancadas de siempre.

Ayer se dio un nuevo paso en la unión, hasta hace pocas fechas impensable, entre Soler y Soriano, quien fue elegido presidente del club, sustituyendo a Agustín Morera. Hecho que no sirve para dar un cambio de rumbo en la entidad. Más aún, se mantiene el caldo espeso y anticuado que ha llevado al conjunto «che» a sumar una deuda de 780 millones de euros, según Villalonga. Cifra que el nuevo presidente valencianista sólo se dedicó a afirmar que «es falsa», pero que en ningún momento, ante las insistentes preguntas de los medios de comunicación, rectificó según sus números.

A pesar de todo -de la opción de compra que Vicente Soriano tiene sobre el paquete accionarial de Soler (36,9% de la sociedad), de que ambos vilipendiasen a Villalonga el pasado jueves, y del proyecto no expuesto ayer por el nuevo presidente del Valencia, el ex presidente de Telefónica cumplirá con su palabra de llegar a la capital del Turia en un máximo de diez días «para comprar las acciones de Soler».

Las mismas fuentes próximas a Villalonga aseguraron a ABC que «no vemos la puerta cerrada y seguimos trabajando para entrar pronto en el Valencia».

No se venden estrellas

El gestor llegará con los 76,7 millones de euros, respaldados por su grupo de inversores, para comprar los títulos de Soler, siempre que éste cumpla, según Villalonga, un acuerdo verbal al que llegaron para completar la operación.

En el único asunto en que convergen Soriano y Villalonga es en la intención de que no salgan del club ni Villa ni Silva. Algo que en el caso del nuevo presidente habría que poner en duda, ya que el jueves reconoció no poder asegurar la continuidad de las estrellas.