Ousmane Dembélé celebra un gol con el Barcelona - EFE
Fútbol

El vestuario del Barcelona se cansa de Dembélé

El objetivo del club es recuperar al jugador, que ha malgastado la confianza del grupo

Piqué defiende la decisión de Valverde de dejar fuera a Dembélé

La triste soledad de Dembélé en el Barça

BarcelonaActualizado:

Todo tiene un límite, incluso la paciencia. Y la del vestuario del Barcelona ya se ha agotado con Ousmane Dembélé, que no ha sabido rentabilizar el buen recibimiento que le dispensaron los pesos pesados de la plantilla azulgrana cuando aterrizó el año pasado en el Camp Nou. Messi le abrió las puertas y los brazos, garantía suficiente para tener el respeto del grupo, y Valverde apostó fuerte por él dejándolo claro en público y en privado, pero el propio atacante francés ha malgastado de forma inmadura el aval que le había regalado el grupo.

«Los capitanes se han reunido con él y han tratado de reconducirle, pero ¿qué le vas a decir a un chaval tan joven y que gana tanto dinero? Hoy en día no es fácil ser futbolista. Tan joven en un club como el Barcelona, con la dimensión que tiene...», explica José Ramón Alexanko, capitán culé en los años 80’, en una charla con ABC.

Falta de puntualidad en los entrenamientos, hábitos poco saludables en cuanto al descanso y la alimentación, o falta de actitud en algunos partidos han sido los causantes de su ausencia en la última convocatoria facilitada por Valverde ante el Betis. Un castigo encubierto bajo cuestiones técnicas con el que el entrenador mandó a Dembélé al rincón de pensar. La gota que colmó el vaso fue su incomparecencia sin avisar en un entrenamiento la semana pasada por una presunta gastroenteritis que en el club no se acaban de creer. Y lo peor es que estuvo ilocalizable durante casi dos horas y también llegó tarde al partido de este pasado domingo, algo reprobable para un futbolista profesional aunque no esté convocado.

Este diario se puso en contacto ayer con Eric Abidal, director deportivo del Barcelona que fue fichado para aproximar al vestuario a la directiva, tener ascendente sobre los franceses de la plantilla (un inadaptado Dembélé, un Umtiti que amenazaba con aceptar ofertas de la Premier y un Lenglet recién llegado) y convencer a Griezmann para que aceptara la oferta culé. «No hablo de este tema. Además, cuanto menos hable yo, mucho mejor», se limitó a responder educadamente.

Pero no se puede esconder lo evidente. Y si una imagen vale más que mil palabras, la soledad de Dembélé tras marcar el gol del momentáneo empate ante el Rayo, contrasta con los abrazos que recibe el resto de componentes del equipo cuando anotan. Y en este caso, Malcom desde el silencio y el trabajo empieza a revertir la situación y la opinión del propio Valverde.

La advertencia de Piqué

«Dembélé es uno más y ahí entra el entrenador, que decide no convocarlo. Seguro que lo hace para que mejore en varios aspectos. Nosotros también hemos sido jóvenes y también hemos cometido errores. Desde la experiencia, tenemos que ayudarle para que sepa que el fútbol son 24 horas y hay que vivirlo así. A veces no es solo hacerlo, sino también aparentarlo. Estoy convencido de que va a mejorar en eso y que decisiones como la del entrenador van a ayudarle», se limitó a comentar Gerard Piqué, que ha tenido sus más y sus menos con el francés por los gestos y actitudes del extremo.