1-1: Valerón se inventó un gol que neutralizó el Lille a cuatro minutos del final

LENS. ABC
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El 1-1 con el que concluyó el Lille-Deportivo de ayer quizás puede saberle a poco al equipo gallego, sobre todo porque acariciaron la victoria hasta el minuto 86. Sin embargo, no cabe más lectura de este partido que la positiva. Los galos demostraron ser un equipo muy limitado técnicamente, pero tremendamente luchador. No dan un balón por perdido y a su defensa, tosca y rocosa, es difícil hacerles un gol. Lo consiguió Valerón, que se inventó una gran jugada personal y puso con elegancia el 0-1 en el marcador. Pero Olufade, desde fuera del área y en otro gol de categoría, estableció el empate definitivo. Todo lo que sea sumar, y más cuando es fuera de casa, es bueno.

El desarrollo de la primera mitad resultó un tanto extraño. El Lille dominó más, impuso su ley en el centro del campo y tuvo más llegadas a la meta rival, pero sus disparos -siempre protagonizados por Bakari- no llevaron ningún peligro a Molina por la flojedad de los mismos.

EL DÉPOR, ATRÁS

Tal y como se desarrollaba el partido, al Deportivo no le quedó más remedio que intentar juntar sus líneas lo más posible, mirar más hacia atrás e intentar la baza del contragolpe. Sin embargo, para él fueron las mejores oportunidades de marcar. Hasta cuatro se contabilizaron. La primera (m. 24) en una volea de Pandiani que se fue fuera; la segunda (m. 35), al entretenerse Pandiani mucho cuando Fran le había dejado solo ante Wimbée; la tercera (m. 38) al rematar Víctor en buena posición, deteniendo el meta francés; y la cuarta, y más clara (m. 45), cuando Emerson se quedó solo delante de Wimbée, tras una gran jugada personal, rebotando el balón en el palo del meta galo. En el haber del Lille sólo hay una anotación: Bakari (m. 44), en buena posición, remató flojo a las manos de Molina.

La segunda mitad no pudo comenzar mejor para el Deportivo. El partido pintaba igual que en la primera mitad hasta que Valerón sacó su magia, se inventó una jugada de genio y adelantó a los suyos en el marcador. El canario se hizo con el balón en el centro del campo, fue sorteando a cuantos rivales le salieron al paso, escondió la pelota en el momento oportuno, se escoró ligeramente cuando se acercó al área grande y le cruzó el balón al meta francés. Un gol de categoría. El Deportivo había conseguido lo más difícil del encuentro: hacerle un gol al Lille.

El gol sirvió para hacerle cambiar la mentalidad al Lille que a partir de ese instante siguió dominando -cómo lo había hecho hasta ese momento-, pero ahora con mucha más peligrosidad. Los galos, sorprendentemente, como si el partido comenzase en ese momento, imprimieron más velocidad a sus acciones y se acercaron con mucha más sensación de peligro a la meta de Molina a como lo había hecho anteriormente.

Sin embargo, como había pasado en la primera parte, mayor dominio no fue sinónimo de peligrosidad para el Lille ya que el Deportivo acertó a cerrar líneas, con todo el equipo prácticamente cerrado atrás, donde ni el teórico hombre-punta Pandiani se libró de la misión de trabajar por la labor de mantener el resultado.

Conforme pasaban los minutos, cada uno de los técnicos jugó sus bazas en esos últimos minutos. El del Lille buscó cambios más ofensivos e Irureta hizo todo lo contrario y sustituyó en bloque a la línea que teóricamente estaba por detrás de Pandiani, buscando mayor frescura en sus hombres. Tanto fue el cántaro a la fuente qie a tres minutos para el final, Olufade se sacó un disparo lejano de la manga, imparable para Molina y cualquier otro portero que se le hubiese puesto delante.