Lente de aumento

Tufo paternalista

La adjetivación desmedida y la sobreprotección no ayudan a la expansión del fútbol femenino

Agustín Pery
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Soy un intruso en este área del periódico. Mis conocimientos futbolísticos, si alguno tengo, no superan el nivel forofo. Veo penalti siempre a favor de mi equipo y nunca en su contra. Normal. Lo que no lo es tanto, y entono el mea culpa, es ese tufo paternalista insoportable con el que hemos narrado todos los medios el fugaz paso de nuestra selección femenina por el Mundial de fútbol de Francia. Insoportable porque como convencido defensor de la igualdad de sexos creo que en lo deportivo esta debería pasar por tratar a nuestras selección como lo que son: futbolistas. Ni más ni menos. Si fallan como escopetas de feria, si sus movimientos defensivos son mediocres, si su forma física está lejos de la de sus rivales, si pierden donde deberían ganar, si cometen errores absurdos, si... Pues habrá que decirlo ¿no? Y así, este bendito, merecido e injustamente tardío boom del deporte rey en su versión femenina tendrá un apoyo real, constante y productivo por parte de los esponsors, los medios y la afición.

Lo de estos días, la adjetivación desmedida, la épica de la derrota y la sobreprotección a nuestro combinado hacen flaco favor a un grupo de deportistas que si merecen ser calificadas como heroínas no es desde luego por perder ante la actual campeona del mundo, sino por haberse enfrentado desde crías a mononeuronales de grada y aula por atarse unas botas de fútbol y salir a patear un balón en vez de dedicarse a deportes, buff, más femeninos. A partir de ahí, y espero que a partir de hoy, día de resaca tras nuestra eliminación en octavos de final, empecemos a hablar de fútbol y a exigirles como lo hacemos a sus compañeros de oficio. Lo anormal no debería ser nunca que una mujer juegue profesionalmente al fútbol y además pueda vivir dignamente de ello.

Lo censurable es que por hacerlo las tratemos con esa condescendencia que tiene mucho de atávico machismo y cansina dictadura de lo políticamente correcto. Ojito que con tanta palmadita no acabemos por provocar el efecto souflé.

Agustín PeryAgustín PeryDirector AdjuntoAgustín Pery