¿En todos estos países juegan al fútbol?

SEÚL. E. O.
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¡Ayyyyy Ulsan del alma! ¡Ayyyy selección de mis entretelas! ¡Ayyyyy Casa de España querida..! No llevo ni un día en la capital, en este mastodóntico Seúl, y ya me quiero volver a la vera de los nuestros. Encima Gerardo González y Jorge Pérez me cuentan que mañana es la inauguración oficial de la Casa de España y habrá fiesta, baile y buffet de cocina española. Y que van a ir hasta los jugadores de la selección, que van a convivir un poco con los periodistas... Ya saben, aquello de pelillos a la mar. Juntos, pero no revueltos. Primero cenarán ellos y después, la canallesca.

¡Qué diferencia! Si aquí hasta aquello me parece un paraíso. Y más ahora que Quiroga, el técnico de la SER, se ha aprendido todos los atajos y parece que tiene un GPS incorporado. Ya no se ha vuelto a perder, todo lo contrario. No era mentira. En esta ciudad llegar a cualquier sitio cuesta hora y media. Es lo mismo tres kilómetros que veinte. ¡Qué caos! Miles y miles de coches amontonados en las autopistas de seis carriles de ida y otros tantos de vuelta... Edificios apiñados, montañas que te comprimen. Aquí ya hay personas mayores, no como en Ulsan, que sólo hay jóvenes. Esto es la civilización.

La ciudad de los atascos

Después del madrugón, de atasco en atasco. Confieso que me quedo dormido en uno de los tres taxis que cogí en poco más de una hora. Menos mal que entonces todavía no me había contado mi compañero Torrico que ayer, en una misma carrera, sufrió dos accidentes. Llego al Congreso de la FIFA tan omnubilado que no sé dónde estoy. No parece una convención futbolística. Anguila, Benin, Barbados, Cook Islands, Turks y Caicos, Tonga, Kyrgystan, Myanmar... Mi ignorancia geógrafica es superior a lo pensado. ¿En todos estos países se juega al fútbol? Parece que sí, o al menos tienen directivos que vienen hasta Seúl para ejercer su derecho a voto. Por algo la FIFA tiene más afiliados que la ONU.

El Centro de Prensa, aquí llamado COEX, es una maravilla. Espacioso, limpio, equipado, todo perfectamente ordenado. Un lugar ideal para pasar el día y no salir a la calle hasta que no se hayan ido a dormir todos los hyundais de turno. Cuentan los colegas que ya dominan la city que aquí hay muy buenos restaurantes, pero caros, y que tenga cuidado si pido un whisky, porque te ponen una botella. Es la costumbre. Quizá por eso se agarran las borracheras que se agarran. Lo del fin de semana fue tremendo. Ni en Inglaterra...