Súper López, un guerrillero nato

Súper López, un guerrillero nato

ALFONSO MONTILLA | MADRID
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Con una fama de leñero de la que no se pudo desprender hasta el final de su carrera, Juanma López era un seguro de vida para la zaga rojiblanca. Defensa firme y luchador, se ganó el cariño de la afición por su tenacidad y porque, consciente del puesto que desempeñaba, peleaba cada balón como si le fuera la vida en ello.

Juan Manuel López Martínez nació en Madrid el 3 de septiembre de 1969. Ligado al Atlético desde las categorías inferiores, en las que se formó como jugador, dio el salto al primer equipo en 1990. Era un central sólido y solvente. Pese a ser contundente atrás, también tenía buen toque. Sin alardes, pero sabía manejar el cuero.

En el Atlético de Madrid se pasó toda su vida futbolística. Desde su debut en la temporada 90-91 hasta la 2000-2001, cuando colgó las botas. En esos once años vistiendo la camiseta rojiblanca conquistó tres Copas del Rey (90-91, 91-92 y 95-96) y una Liga (95-96). En una ocasión se hizo con ambos trofeos en la misma temporada, la del histórico doblete (1995-1996).

Su posición natural era la de central. Sin embargo, alguna vez tuvo que desempeñar otras labores, como lateral o incluso mediocentro. Su contundencia a la hora de sacar el balón le dio una fama de duro y de realizar juego sucio que muchos consideraban inmerecida. De hecho, él contestaba a ese sambenito que le pusieron asegurando que nunca lesionó a nadie y que, por contra, a él le fracturaron el pómulo.

Juanma López fue internacional en 11 ocasiones. Su debut con la Roja se produjo en septiembre de 1992, en un partido contra Inglaterra, de la mano de Javier Clemente, que se estrenaba al frente del combinado nacional en ese mismo partido.

El sueño del oro

Pero, sin duda, su mayor éxito deportivo, por encima del doblete del 96, fue la medalla de oro conquistada en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Corría el año 92 cuando un gol de Kiko en la prórroga le dio a España la ansiada presea. En aquel histórico encuentro ante Polonia y disputado en el Camp Nou estaban, además del nombrado Narvaez, Alfonso, Abelardo, Ferrer, Guardiola, Toni o Luis Enrique, entre otros. También formaba parte de esa selección, que se conoció popularmente como 'la quinta del Cobi', un joven llamado Juan Manuel López.

Las lesiones le marcaron y precipitaron el final de su carrera. Estuvo dos años fuera de los terrenos de juego por culpa de dos roturas sucesivas de ligamentos cruzados. La primera se la produjo en un partido en Anoeta en noviembre de 1997. A raíz de ahí recayó en varias ocasiones. Una vez, fruto del infortunio, se cayó por las escaleras de su casa cuando ya había concluido la rehabilitación, y estuvo cinco meses más de baja.

Tras retirarse del fútbol en activo en el año 2001, sigue vinculado a este deporte como representante de jugadores. Además, en 2004 se publicó que la Guardia Civil estaba investigando tanto a él como al que fuera guardameta del Atletico y del Madrid, Pedro Jaro, por su supuesta implicación en un caso de blanqueo de dinero. Algo que desmintieron posteriormente los jugadores.

Con su melena al viento y su poderosa zancada, Juanma López correteaba los terrenos de juego con absoluta seguridad en sus posibilidades. Era un defensa de garantías. Quizá por eso se interesó por él Ramón Mendoza para llevárselo al Real Madrid -al menos eso publicó la revista “Don Balón” en 1993-. Su esfuerzo y sacrificio le hizo ganarse el cariño de la afición, que le coreaba el famoso grito de “Superlópez” -mote que proviene de aquel heroico personaje de cómic-. Él, que se consideraba un seguidor más, dijo en una ocasión: “Los aficionados del Atlético somos guerrilleros natos”. Juanma desde siempre lo ha sido.