«Sólo un club extranjero pagaría por un español lo que Florentino por Ronaldo»

El delantero del Liverpool y de la selección española se ha convertido en la primera figura de la Copa Confederaciones. Su «hat-trick» ante Nueva Zelanda fue el más rápido en la historia de la selección. Es hoy el más perseguido por periodistas y aficionados

IGNACIO TYLKO | BLOEMFONTEIN (SURÁFRICA)
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Recibió el trofeo al mejor jugador del partido y soportó la persecución periodística, pero lo que más le ha llegado al alma es el calor del pueblo surafricano. Desde el primer día de concentración en Rustemburgo y también a la llegada a Bloemfontein, el delantero madrileño es, con diferencia, el jugador más agasajado de España.

-¿Tenía especial interés de reivindicarse ahora que se habla tanto de Cristiano Ronaldo, Kaká o su socio Villa?

-Creo que ya no me tengo que reivindicar. No soy un crío de 17 años que está empezando. Ni yo, ni ningún integrante de la selección española, ya que todos son jugadores de excelente nivel, un lujo para la afición.

-Si por Cristiano, el mejor jugador del mundo, se han pagado casi 100 millones. ¿Cuánto habría que pagar por Torres, tercero en el «Balón de Oro» y en el «FIFA World Player»?

-No lo sé, el precio no lo tengo que poner yo. El Real Madrid ha roto el mercado pero si se pagan esas cantidades es porque los jugadores lo valen.

-¿Se pagaría esa barbaridad por el fichaje de algún futbolista español?

-En el extranjero sí, pero en España seguro que no. Tenemos el defecto de valorar más a los de fuera que a los nuestros. Suele ocurrir en otros países. Quizá el fútbol esté montado de esta manera.

-¿Torres contrataría a algún compatriota por ese dinero?

-Por supuesto que sí, y no a uno sino a muchos. Lo difícil sería encontrar alguno que no me gustase. Tal y como demostramos en la pasada Eurocopa, en esta selección están varios de los mejores jugadores del mundo.

-Ante Nueva Zelanda marcó el «hat-trick» más rápido en la historia de la selección y con ejecuciones variadas. Desde fuera del área con un tiro de rosca, luego con un toque sutil de interior y más tarde de cabeza. El rival era coser y cantar. Aún hay quien duda de que no es un definidor.

-Es evidente que llegarán adversarios más potentes, pero fue una experiencia increíble. Si ya es difícil anotar tres goles en un partido, imagina marcarlos en apenas un cuarto de hora. Es un lujo jugar con estos compañeros que te lo hacen todo más fácil. Y sobre las dudas de mi capacidad goleadora, creo que fuera de España las tiene poca gente. Insisto en que en el exterior se me valora más.

-Denota cierto resentimiento...

-En absoluto. Lo que ocurre es que fuera del país se me reconoce mucho. Se nota que juego en un club de gran proyección internacional, con aficionados en todos los lugares del mundo, y que la Premier League tiene mucho tirón en todos los continentes. Por eso también salí de España.

-¿Se iría del Liverpool si llegase una oferta mareante, de esas que hace Florentino?

-No me planteo nada de eso. Tengo cinco años más de contrato, estoy bien allí y creo que tengo muchas cosas que hacer en Anfield. Quiero conseguir títulos.

-Las camisetas «reds» con su nombre a la espalda aparecen por muchos rincones de Sudáfrica. ¿«Torresmanía» en la Copa Confederaciones?

-Nunca te esperas un recibimiento así, pero desde el primer día la gente me ha acogido de maravilla. Me siento como en casa. Es precioso ver a niños con tu camiseta. Sólo puedo dar las gracias a los surafricanos. Sentirse alabado y poder disfrutar de los aficionados son sensaciones únicas. Ojalá que para esta gente España se convierta en segunda selección favorita del torneo y del próximo Mundial después de la suya.

-Se siente el líder de la selección española.

-Por suerte hay muchos jugadores en el equipo que asumen ese papel. Sobre todo los pequeñitos del centro del campo. Gracias a su toque, a la técnica, los delanteros nos beneficiamos.

-¿Cómo hacen para cambiar el «chip» los jugadores del Liverpool en la selección? Ambos estilos no tienen nada que ver.

-Hay que hacerlo muy rápido en cada concentración porque, ciertamente, el fútbol de la selección es muy diferente al que se ve en la Premier. Pero, por suerte, hace tiempo que encontramos la fórmula del toque para ganar y disfrutar y ya estamos acostumbrados. Fue difícil conseguir unas señas de identidad, pero ahora es más fácil. En cuanto nos vemos, sintonizamos. Como delantero, miras a los del medio y a disfrutar.

-¿Cómo va la porra que está haciendo en el vestuario sobre el pichichi del torneo? ¿Gana Torres o se impone Villa?

-Ahí está la cosa igualada entre los dos. Yo, por ejemplo, he votado a David (Villa). A ver si el próximo, ante Irak, le toca marcar tres a él. Lo importante es que los compañeros confíen en ti. Te da muchos más ánimos y confianza.

-La Eurocopa comenzó con tres goles de Villa, la Confederaciones con tres del «Niño».

-Empezar así es un buen síntoma, pero lo más importante es jugar bien y pensar partido a partido, sin relajarnos. Salir siempre igual de concentrados que ante los neozelandeses. Y si tocamos y llegamos arriba, los delanteros tenemos muchas opciones de marcar.

-Si se acredita como máximo goleador en la Confederaciones se pondría a la altura de estrellas como Romario, Ronaldinho...

-Vamos por buen camino, pero poco a poco. Este torneo tiene una cobertura mundial muy grande y con el tiempo se le dará más importancia de la que ahora parece tener. Y que tu hombre pueda aparecer en los libros siempre se agradece.

-Con sus 22 goles en la selección ha superado a un mito como Telmo Zarra, aunque él marcó 20 goles en 20 partidos y usted ha disputado 63.

-Es un orgullo enorme que aparezcas junto a nombres legendarios del fútbol español. Estoy muy satisfecho, pero no hay que conformarse. Soy todavía joven y puedo soñar, pensar en llegar más lejos.

-¿No le da pena que la exhibición de España tuviera lugar en un campo casi vacío? Había casi más gente en los entrenamientos de la selección.

-No sé lo que habrá pasado con las entradas, las razones por las que los campos no se llenan, pero seguro que de cara al Mundial habrán aprendido los organizadores y el año que viene no se verán las gradas vacías.