La semifinal más barata

Asegurarse el cruce, reafirmarse como mejor selección del torneo y administrar esfuerzos, retos de España ante la débil Irak

IGNACIO TYLKO | BLOEMFONTEIN
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Jamás alcanzar las semifinales de un torneo resultará tan sencillo para España. Si vence en Bloemfontein a Irak (16.00 horas, Tele 5), el milagroso campeón asiático venido a menos, se garantizará el cruce en la Confederaciones, previsiblemente ante brasileños o italianos. Incluso puede ser líder de grupo si empatan Sudáfrica y Nueva Zelanda.

Aunque tanto Del Bosque como sus pupilos se muestren cautos y enfaticen una y otra vez que la primera clave del éxito es respetar a los rivales y salir al cien por cien, el triunfo se da por descontado en la «ciudad de las rosas» ante el combinado que dirige un viejo zorro como Bora Milutinovic. Un choque arbitrado por el australiano Matthew Breeze, el hombre más odiado en Egipto. Ejerció de cuarto juez en el choque ante Brasil y observó la mano decisiva del penalti.

Además de ganar, se trata de reafirmar la condición de mejor selección del torneo, hacer disfrutar a la gente y dar otro paso más hacia el récord mundial de imbatibilidad del que presume Brasil. La «canarinha» estuvo 35 partidos y España ya acumula 33. Salvo catástrofe, el registro quedará igualado el sábado, tras la «recepción» con los anfitriones.

El técnico pretende administrar esfuerzos, realizar rotaciones sin renunciar al equipo base.

Hará cuatro cambios

Del Bosque ensayó con cuatro novedades con respecto al once que goleó a Nueva Zelanda. Piqué, recuperado de su rotura de fibras, y Marchena, jugarían en lugar de Puyol y Albiol; y Cazorla y Mata en vez de Cesc y Riera. Cesc, por cierto, se retiró del entrenamiento al sufrir un golpe en el empeine, sin mayor graedad.

La selección sufrió un contratiempo en la víspera, ya que no pudo ejercitarse en el Free State Stadium, sede del Celtic de Bloemfontein. Había que preservar el césped, blando y perjudicado por recientes partidos de rugby, y tocó trasladarse después de las conferencias de prensa al cercano campo de la Universidad Tecnológica.

La pobreza de Irak, el combinado más joven (24 años y 8 meses de media) y más bajito (1,77) de la Confederaciones, se observó en el choque inaugural. Cinco defensas ante los surafricanos, un empate, un juego lamentable y, sin embargo, satisfacción. «Estoy encantado. Había inquietud antes pero el equipo mostró aptitud y actitud. La gente puede pensar que el partido fue aburrido, pero celebramos el resultado ante Suráfrica», dijo Milutinovic.

Tocaron el cielo hace dos años. El fútbol fue el único motivo de festejo para un pueblo destrozado. La alegría se magnificó porque desde marzo de 2003 los iraquíes sufrían una devastadora guerra. Todos los jugadores del equipo lloran a familiares muertos. El entonces técnico de la selección, el brasileño Jorvan Vieira, cumplió su promesa de brindar una sonrisa a esa gente. El título asiático, alcanzado siete años, fue una sorpresa mayúscula.

La victoria inicial ante Australia les dio fe. Tras dejar en el camino a Corea del Sur e imponerse en la final a Arabia Saudí con un cabezazo de Younis Mahmoud, un héroe nacional, el país enloqueció. Las banderas asomaban entre los fusiles, los tanques y las ruinas. La selección, que se llegó a fracturar por sus diferencias políticas y religiosas puesto que la forman suníes, chiíes y kurdos, se ganó un lugar para la historia. El premio es la Confederaciones.