Los clubes grandes desconfían de los entrenadores que no saben jugar al fútbol

Robert Moreno es un caso atípico: un banquillo difícil en manos de un técnico sin experiencia como futbolista del equipo

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El caso del seleccionador nacional de fútbol, Robert Moreno, es atípico en todos los sentidos. Un técnico sin experiencia como jugador en el equipo donde entrena, sin experiencia como futbolista de élite y sin experiencia en los banquillos. Un desafío a la tendencia impuesta por los triunfos de Zidane en el Real Madrid, Simeone en el Atlético o Guardiola, Luis Enrique y Valverde en el Barcelona; jugadores del club antes de ser sus entrenadores.

«Tengo a muchos amigos que son entrenadores con una historia parecida a la mía que están interesados en que a mí me vaya bien. Me motiva abrir camino para otros entrenadores desconocidos que están muy preparados y que por el hecho de no haber sido jugadores no tienen las oportunidades», aseguró Robert Moreno en una entrevista a ABC a finales de agosto.

En las últimas temporadas, los banquillos de los principales clubes de la Liga están cada vez más ocupados por exfutbolistas, en muchos casos antiguos jugadores del club. En los banquillos de los tres principales aspirantes al título de esta Liga están sentados entrenadores con que vistieron la camiseta del equipo: de blanco Zidane, de azulgrana Valverde y de rojiblanco Simeone. Valverde ha sido entrenador de hasta tres equipos donde también vistió de corto: Athletic, Espanyol y Barcelona.

«Entiendo el proceso de cualquier presidente o director deportivo o incluso aficionado a la hora de valorar cualquier técnico para su equipo. Entiendo que se enganchen a la persona que conocen ya que le habrá generado emociones, sentimiento, afecto… Es mucho más sencillo ir a uno de esos que a otro del que no tienen nada de información», contó el seleccionador en su entrevista con ABC. Y reflexiona: «Hay casos como el de Guardiola que nos hace pensar que esa es la vía, pero ¿cuántos jugadores top han intentado ser entrenadores y han fracasado por el camino?».

Robert Moreno, seleccionacior nacional de España
Robert Moreno, seleccionacior nacional de España - REUTERS

Barcelona

En Barcelona, desde la exitosa irrupción de Pep Guardiola, se ha primado la elección de entrenadores con experiencia como jugador en el club, con Luis Enrique y Valverde como valedores de esa estrategia. Solo ha sido interrumpida por el fallecido Tito Vilanova, formado en las categorías inferiores del Barça aunque sin experiencia en la élite, y Tata Martino, con recorrido profesional exclusivamente en Sudamérica. El fracaso del argentino apuntaló más aún la apuesta por exjugadores de la casa.

Desde que Johan Cruyff llegó al banquillo del Barça a finales de los años ochenta, Vilanova y Lorenzo Serra Ferrer han sido los dos únicos entrenadores sin experiencia como futbolistas de élite. Dos temporadas de 31. Y solo Bobby Robson y Tata Martino, una temporada cada uno, además Radomir Antic (media temporada) no tuvieron, antes de entrenar al equipo, una relación previa con el Barça o con el Ajax, a quien se considera hermanado en estilo.

Real Madrid

El Real Madrid ha apostado más que el Barcelona este siglo por técnicos sin experiencia como futbolista profesional. No pisaron el césped profesional Benítez, Mourinho, Juande Ramos, Lopez Caro ni Queiroz. Aunque tan solo Mourinho permaneció más de una temporada en el banquillo blanco. Del Bosque, Camacho, García Remón, Schuster, Zidane y Solari jugaron de blanco antes de entrenar al Madrid; y Lopetegui lo hizo en las categorías inferiores antes de su periplo por otros clubes.

El Atlético de Madrid ha logrado una estabilidad nunca vista en su historia con Simeone desde que tomó las riendas a mitad de la temporada 2011-2012 en sustitución de Gregorio Manzano. Tan solo le supera en número de partidos otro entrenador que vistió de rojiblanco, Luis Aragonés, en el banquillo atlético de manera intermitente. Ningún entrenador sin experiencia de jugador profesional ha durado en el banquillo del Atleti más de una temporada en este siglo.

El Athletic de Bilbao y el Espanyol son otros clubes con una fuerte apuesta en las últimas temporadas por técnicos con experiencia como jugadores en sus respectivos clubes. Por el contrario, el Sevilla es el club de los grandes del siglo XXI que más ha apostado por entrenadores sin experiencia como futbolista. Y con éxito, como acredita su palmarés. Ni Joaquín Caparrós, Juande Ramos y Unai Emery jugaron en la élite. Tan solo Manolo Jiménez triunfó de corto.

Primera división, 2019-2020

A pesar de que en los clubes con más presupuesto las apuestas por entrenadores exfutbolistas son más frecuentes, en el conjunto de la Primera división la presencia de técnicos que no han vestido de corto es significativa. De los veinte clubes de Primera esta temporada, ocho nunca jugaron en la élite: Arrasate (Osasuna), Garitano (Alavés), Bordalás (Getafe), Martínez (Granada), Paco López (Levante), Escribá (Celta), Gallego (Espanyol), Rubi (Betis) y Mendilibar (Eibar). Cinco vistieron la camiseta del club que entrenan: Zidane, Valverde, Simeone, Alguacil (Real Sociedad) y Calleja (Villarreal).

El resto hicieron carrera en otros clubes diferentes al que entrenan en la actualidad. Marcelino (Valencia), Lopetegui (Sevilla), Garitano (Athletic), Sergio González (Valladolid), Pellegrino (Leganés). No obstante, todos ellos debutaron como entrenador en la élite en equipos donde habían jugado: Marcelino (Sporting), Lopetegui (Rayo Vallecano), Garitano (Eibar), Sergio González (Espanyol) y Pellegrino (Valencia). La apuesta de la dirección fue por un entrenador de la casa. También tuvieron con un fugaz paso en Primera los actuales entrenadores del Mallorca, Vicente Moreno, y Espanyol, David Gallego.

Selección española

En el siglo XXI, hasta Robert Moreno, todos los seleccionadores nacionales habían sido internacionales con la absoluta (Camacho, Sáez, Aragonés, Del Bosque, Lopetegui y Luis Enrique). Hay que remontarse a los años sesenta del siglo pasado para encontrar un técnico sin experiencia como futbolista profesional. Periodistas deportivos, directores de clubes, árbitros o militares de profesión como José Villalonga, campeón de la Eurocopa del 64, ocuparon el banquillo de España antes de que la figura del técnico fuera valorada como decisiva.