Aficionados de Boca y River, con el embajador de Argentina en Madrid, Ramón Puerta
Aficionados de Boca y River, con el embajador de Argentina en Madrid, Ramón Puerta - EFE
Copa Libertadores

Ramón Puerta, embajador de Argentina: «Es una oportunidad, Madrid es la capital mundial del fútbol»

Hinchas de River Plate y Boca Juniors se unen en la Embajada: «Lo que pasó en Buenos Aires no se va a repetir»

MadridActualizado:

Buenos Aires no es Madrid y viceversa. Quizás por eso, porque el contexto y el escenario es otro y no el de casa, el embajador de Argentina en España, Ramón Puerta, logró que las barras de Boca Juniors y de River Plate estuvieran juntas, sin estar revueltas, antes de que se celebre lo que algunos consideran el partido del siglo, el encuentro de vuelta de la final de la Copa Libertadores que acogerá el domingo el estadio Santiago Bernabéu. (Desembarco de hinchas en Madrid).

La imagen de una lluvia de piedras golpeando los cristales del autobús de los «xeneices», mientras los «millonarios» recargaban municiones en las mochilas, ya forma parte del pasado. Al menos en Madrid, donde las hinchadas de unos y otros compartieron «choripanes» (bollito relleno de chorizo) y un surtido variado de empanadas argentinas con vino de la tierra del fin del mundo.«Si ganan ellos les felicitaremos y si lo hacemos nosotros festejaremos hasta madrugada. Lo que pasó en Buenos Aires no se va a repetir. No somos unos violentos, pero hay grupos que revientan todo». El discurso de uno de los seguidores de River Plate lo secundaba una joven que llegó con su hijo, de un par de años, vestido con el equipo de la selección argentina. «En Buenos Aires sería difícil, por no decir imposible, que estuviéramos juntos, pero esto es otra cosa. Somos todos argentinos», coinciden.

(El disgusto de Tévez)

El embajador Puerta reflexiona «Tenemos que aprovechar un hecho no deseado, como lo que nos ocurrió allá, y convertirlo en un escaparate para el mundo», celebra. «La Conmebol, que fue la que tomó la decisión de que se jugará acá, nos dio esta oportunidad», insiste antes de aclarar que «me hubiera gustado jugar en Argentina, pero, una vez que no se puede, lo mejor es hacerlo en la capital futbolística del mundo que es Madrid».

Entusiasta de Boca Juniors, Puerta intuye que Argentina tiene una ocasión de oro para limpiar aquella imagen de violencia que desencadena la pasión mal entendida del fútbol. Con la celebración en paz, algo inédito en la mayoría de los G20 del mundo, el embajador no descarta que esa misma tranquilidad se respire el domingo. «Creo que va a ser así –asegura- . El G20 mostró al mundo que el mejor organizado de todos los tiempos lo hicimos nosotros en Argentina», celebra satisfecho. Hasta Christine Lagarde, la directora gerente del FMI, el organismo que más odian los argentinos, reconoció lo mismo. «Los argentinos somos pasionales -insiste el embajador-, pero según los resultados también cambiamos de posición».

A Luis se le hace la boca agua al ver pasar las bandejas de empanadas de carne, jamón y queso y «choclo» (maíz). Llegó hace cinco años a Madrid: «Era policía en la provincia de Buenos Aires hasta que dije, basta. No podía aguantar más». El joven, harto de la corrupción y de la violencia que se vivía en las calles, se vino a España donde trabaja «de lo que encuentre». Este verano estuvo de socorrista en una piscina y ahora siente que va a «tocar el cielo con las manos» al ver a River en el Bernabeú en el super clásico. «Soy fanático de millonario desde que tengo uso de razón. Vengo de una familia muy futbolera –en Argentina somos todos muy futboleros- y lo que pasó allá fue un episodio muy triste. Pasó en el Monumental (el campo de River), pero pasa en cualquier estadio de Argentina... Cuando las cosas se hacen mal las consecuencias se pagan», advierte.

«Es una lástima tener que jugar la final de la Libertadores de América en Europa, pero -añade con una sonrisa infinita- para mí, es un regalo del cielo porque estoy acá y voy a vivirlo en directo. Tengo una alegría muy grande. Estoy muy feliz». Dicho esto, añade: «al final, que se celebre en Madrid es lo mejor».

El embajador Ramón Puerta responde, con paciencia, a una cola interminable de periodistas. La última pregunta le toma desprevenido. «¿Se le ha ocurrido plantear que, en reciprocidad, se juegue en Buenos Aires si hay una final entre el Madrid y Barsa o el Atletico en la Champion?» Con una sonrisa responde: «No, no lo pensé. Su imaginación es mayor a la mía». Dicho esto, la fiesta siguió, como debe ser, en paz.