Quique Sánchez Flores, en Vicarage Road, el mítico estadio del Watford
Quique Sánchez Flores, en Vicarage Road, el mítico estadio del Watford - AFP
Entrevista

Quique Sánchez Flores: «En el Watford disfruto del lado romántico del fútbol»

El entrenador español asombra en su primera temporada en la Premier donde dirige con maestría al modesto Watford, club en el que Elton John es el presidente vitalicio

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Dicen que un entrenador no puede irse dichoso de este mundo sin haber ejercido su profesión en Inglaterra, cuna del fútbol y, para muchos, país dónde se juega la mejor Liga del mundo, la Premier League. Allí fue Quique Sánchez Flores el pasado verano, tras su extraña segunda etapa en el Getafe que apenas duró mes y medio y de la que salió con cierta amargura, sensación ya olvidada por completo: «En la Liga inglesa he vuelto a sentir que uno puede ser feliz en su profesión».

-Cuando se marchó del Getafe dijo que solo entrenaría dónde fuera feliz, ¿Por qué Watford?

-Aquí he encontrado lo que viví en mi primera etapa en Getafe. Humildad, felicidad, pasión y energía positiva. Todo lo que me rodea transmite ambición, compromiso y ganas de trabajar. Y todo eso mezclado es sinónimo de felicidad.

-¿Al entrenador se le respeta más en Inglaterra que en España?

-A ver. El respeto empieza por uno mismo. Uno tiene que tener amor por lo que hace. Si no es así, es imposible ganarse el respeto. Ahora bien, más allá de lograr unos resultados u otros, el trabajo y la dedicación que uno pone en su profesión debe ser mínimamente valorado. Cuando un entrenador sabe que hay un escrupuloso respeto por lo que hace, es mucho más productivo y creativo. Y eso ocurre en la Premier. Nuestra profesión es muy emocional y así debe seguir siendo.

-Dice que en el Watford, alejado del ruido mediático, ha encontrado su lugar. Explíquese…

-Aquí estoy volviendo a disfrutar del lado romántico del fútbol. Así empezó mi carrera en el Getafe hace doce años, desde una versión muy romántica de la profesión y conforme he ido avanzando y subiendo el nivel y los objetivos de los equipos que he dirigido, a la vez he ido perdiendo ese romanticismo. Y la sensación es que me iba alejando de la felicidad. En los clubes grandes hay un clima mucho más enrarecido. Por eso, volver a un club modesto, humilde y familiar para construir algo brillante me genera una emoción diferente y me recuerda que uno puede ser feliz en su trabajo. Eso no quiere decir que renuncie a entrenar a grandes equipos o a plantearme retos más ambiciosos, pero mientras llega esa oportunidad, ordeno valores y disfruto en este maravilloso club.

«El Watford me ha recordado que uno puede ser feliz en su trabajo. Más que un club de fúfbol, es una pasión»

-¿Qué diferencias hay entre la Premier y la Liga?

-Cuando una persona aspira a ser entrenador, sueña con trabajar en ambientes como los de la Premier. Te hablo de una liga top en organización, producción y venta del producto. Y la competición es mucho más equilibrada y emocionante. Además, aquí si haces bien las cosas, la gente se alegra y te lo reconoce. Yo he trabajado en clubes donde he cumplido los objetivos marcados por la entidad e, incluso, he logrado objetivos impensables para ese club y he visto como se ha intentando destruir eso que tanta alegría y proyección ha dado.

-Dirige un club que solo ha estado siete años en la Premier y que acaba de ascender. Y están más cerca de los puestos europeos que de los de descenso y en octavos de final de la FA Cup, ¿cuál es su secreto?

-Los proyectos, más allá del valor económico que tengan, tienen otros mil valores que también son igual o más importantes que el dinero. Un proyecto inteligente, comprometido, natural, pasional... este tipo de cosas que no se miden con dinero, trasmiten y crean una atmósfera fantástica. Hemos creado una fe vital que nos hace ser un equipo que vuela. Watford es una pasión más que un equipo de fútbol.

-Elton John es el «presidente vitalicio» del club. ¿Cómo es su relación?

-Es una figura muy respetada en la historia del Watford. Me llamó en la sexta jornada, tras jugar contra el Newcastle, y me dio la enhorabuena por mi trabajo. Yo estoy súper acostumbrado a conocer a artistas en España, y resulta que llego a Watford y el referente del club es uno de mis ídolos musicales. Adoro la música de Elton John. Es el que más me ha gustado desde pequeño. Tengo todos los álbumes, me sé todas las canciones… Y resulta que Elton John me dice que mi trabajo es bueno y que todo el mundo habla muy bien de mí. Me quedé paralizado. Solo me salió decirle un ‘Sir, esperamos pronto verle por aquí’... (risas). No acerté a decirle nada más.

«Los medios ingleses me han metido en ese 'lío' de cantar a dúo con Elton John. Me genera más preocupación que lograr la salvación»

-Pues quedarse paralizado con Elton John cuando tienen un dúo a la vista no es el mejor síntoma..

-(Risas) Un día me preguntaron los periodistas si sería capaz de cantar con Elton John, siempre y cuando se salvara al Watford. Yo dije un no rotundo, pero ellos me insistieron en que sería una hazaña histórica y no podía decir que no. Así que aquello quedó en el aire, pero los medios se lo tomaron como un sí y sé que eso me va a traer problemas... Yo admiro mucho a Elton John pero espero que no llegue ese momento. Solo de pensarlo, me genera más preocupación cantar un dúo con él que llograr la salvación. Aunque luego es cierto que si nos salvamos, con la felicidad del momento igual me vengo arriba y acabo aceptando (risas)...

-¿Tienes ustedes la mejor afición de la Premier League?

-Para mí sí. Es espectacular, brillante. Cada vez que vamos fuera vienen mínimo 5.000 personas. Ellos son muy conscientes de lo complicado que es luchar contra los grandes equipos que hay en la Premier. Por suerte, estamos en ese segmento de puntos donde visualizamos la meta, pero obviamente no nos podemos confiar.

-¿Cómo se convive en un vestuario con 22 nacionalidades distintas?

-Es muy divertido. Pero lo más importante no es de dónde son los futbolistas, sino su madera como personas. Y todos son seres humanos de mi equipo son fabulosos.

«Lloré cuando me comunicaron que me habían nombrado el mejor entrenador de diciembre. Es un premio que reconoce muchos años de duro trabajo y sacrificio»

-¿Qué sintió al ser nombrado el mejor entrenador del mes de diciembre?

-El club me lo comunicó un martes, justo antes de marcharme de la ciudad deportiva para regresar a mi casa de Londres. Y mientras iba en el coche de vuelta a casa lloré. Sentí que ese premio era un reconocimiento a muchos años de trabajo y sacrificio. Era un premio logrado en la Liga más dura del mundo, en el mes más exigente y ante unos rivales muy potentes. Y, además, era la primera vez que a un entrenador del Watford se lo daban. Todo era excepcional, y por eso me emocioné y lloré de felicidad.

-¿Se echa de menos a Mourinho?

-Sí, bastante. Me entristeció mucho su salida del Chelsea. Él fue quién me aconsejó hace un par de años que tenía que entrenar en Inglaterra. Ojalá regrese pronto a un banquillo de aquí.