Quique plantea una guerra de posesión contra Xavi

T. GONZÁLEZ-MARTÍN | MADRID
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Quique contra Guardiola. Dos ex jugadores al frente de dos grandes. Dos enamorados de su trabajo. Uno, amante de la estrategia colectiva como clave del éxito. Otro, obsesionado con la posesión como fundamento de su creación. «Los dos, junto a otros entrenadores jóvenes, somos herederos del poso de Lotina, de Víctor Fernández, de Irureta, de Espárrago», manifestaba el madrileño a este diario. Su objetivo es frenar al Barcelona como hizo en el Valencia. Su premisa será luchar por el control de la pelota frente a Xavi, Iniesta, Busquets y Keita. Reyes, Simao y Forlán deberán ayudar en esta faceta. Pretende presionar desde arriba para no dejar recibir a Xavi. La respuesta se basará en el contragolpe, dirigido por Tiago.

No cree que las ausencias del rival sean una baza importante. «Con o sin bajas es el mejor equipo del mundo». Anhela que la final de Copa signifique «un punto de inflexión» para que sus hombres se liberen y jueguen «como en el barrio, con regates y paredes». Porque la asignatura de la Liga no está aprobada.

Otro chaval, Rubén Pérez

Opina que Europa también es posible por el camino del campeonato regular. «Primero hay que establecerse en mitad de la tabla. Después, estaremos a tres partidos del sexto puesto».

No se casa con nadie. Cuenta con quienes rinden. Tras el éxito de David de Gea, ayer convocó a otro chaval, el centrocampista Rubén Pérez. El sevillano (Ecija, 26-4-89) ingresó en los cadetes hace cinco años. Mediocampista de clase, su proyección le elevó hace un año al juvenil C y posteriormente al filial, sin pasar por el Atlético C. Ya hizo una pretemporada con Aguirre.