El Barcelona y la Copa: segundo plantón
Los jugadores del Barcelona, en el plantón de la Copa del Rey de 2000 - abc
copa del rey

El Barcelona y la Copa: segundo plantón

El desplante de la directiva azulgrana en la reunión con la RFEF remite a aquella semifinal contra el Atlético que los azulgrana se negaron a jugar

abc.es
Actualizado:

El Barcelona dejando plantada a la Copa del Rey. Esta vez dentro de los despachos y por una pataleta de la directiva contra la posible sanción de los árbitros a Gerard Piqué. Pero no es la primera vez que el club catalán decide responder a una decisión de la RFEF con un plantón.

El 25 de abril de 2000, el fútbol español aportó una escena insólita. En un Camp Nou casi vacío, el Barça se presentó a la vuelta de semifinales de la Copa del Rey con diez jugadores titulares y un segundo portero como único suplente. El rival, el Atlético de Madrid, les había endosado un cómodo 3-0 en la ida en el Vicente Calderón.

Los preliminares de rigor se celebraron. La llegada del Atlético a Barcelona, la salida de los vestuarios, el calentamiento... Pero en cuanto los de Louis van Gaal salieron, se colocaron detrás de la línea de banda y el himno local no sonó. El único que pisó dentro de los límites del campo fue Pep Guardiola, entonces capitán del equipo, para decirle al colegiado que no pensaban jugar. Mientras, los pocos aficionados que acudieron se entretenían en corear «a segunda» a los jugadores del Atlético (el mismo Barça se encargó de hacer cumplir esa profecía cuatro días después, en la jornada 35 de Liga, cuando venció 0-3 a los rojiblancos en el Calderón dejándolos sentenciados).

Fue la tormenta perfecta. El Atlético estaba con la mente puesta en la Liga, de la que solo le quedaban cuatro jornadas para salir del penúltimo puesto y evitar el infierno del descenso. El Barça no tenía disponibles a nueve jugadores (Kluivert, Reiziguer, Bogarde, Cocu, Frank De Boer, Zenden, Figo, Litmanen y Rivaldo) porque era semana de partidos internacionales, y además contaba tres en la enfermería (Ronald de Boer, Luis Enrique y Amunike). Las normas de la Copa solo permitían añadir tres canteranos como máximo a una convocatoria (el Barça utilizó a Puyol, Xavi y Gabri). Y la federación española se negó a cambiar de fecha el partido. Se limitó a adelantarlo un día.

Así, al Barça le quedaban solo once jugadores, entre ellos dos porteros, para el partido. Hesp, Sergi, Abelardo, Déhu, Puyol, Gabri, Guardiola, Xavi, Dani y Simao fue la alineación titular. A la que habría que añadir a Arnau, el portero suplente, que tendría que haber saltado como jugador de campo para que los azulgrana jugasen con once y sin nadie en el banquillo.

La directiva de Joan Gaspart trató de negociar con la RFEF hasta el último momento, pero la situación era irresoluble. Jugar en una semana de compromisos internacionales era la salida menos mala, dado que la delicada situación del Atlético no aconsejaba ponerle partidos demasiado próximos a los ligueros. Las dos primeras semanas de mayo eran imposibles para el Barça, que jugaba las semifinales de Champions. Y en la tercera había una jornada de Liga adelantada a mitad de semana. En la siguiente se jugaba la final de Copa.

Ante el callejón sin salida, el Barça adoptó la salida menos honorable. La escuadra de Van Gaal hizo viajar al Atlético y a sus aficionados para luego darles plantón. La federación estudió sancionar al club prohibiéndole jugar la siguiente edición de la Copa, pero finalmente no tomó medidas. La imagen de la pataleta azulgrana tomándola con la Copa del Rey se repite doce años después.