Pelea entre ultras del Alavés y del Barcelona en 2017
Pelea entre ultras del Alavés y del Barcelona en 2017
Fútbol

Peligroso rebrote de la violencia ultra junto a los estadios

La multitudinaria pelea en la previa del Rayo Vallecano-Barcelona, el último incidente grave

MadridActualizado:

La muerte de Jimmy, un radical del Deportivo, en una pelea entre miembros del Frente Atlético y de Riazor Blues, encendió la alarma en el fútbol español, que a través de la Liga implantó una serie de medidas para sacar a los violentos de los estadios. Cuatro años después de aquella batalla a orillas del Manzanares y gracias a una mayor implicación de los clubes, los ultras ya no campan a sus anchas por las galerías ni las tribunas, pero su presencia, en ocasiones camuflada como grupos de animación, sigue siendo una realidad en las gradas. El mayor control y la vigilancia policial ha acabado con los incidentes dentro de los campos, pero en la calle las escaramuzas y los altercados se han reavivado peligrosamente en 2018. Expulsados del Camp Nou por Joan Laporta en 2005, los Boixos Nois del Barcelona, uno de los grupos más peligrosos y violentos, nunca murieron y han reaparecido con fuerza en el último año. Este sábado, un centenar de sus miembros se desplazó a Madrid para enfrentarse a los Bukaneros del Rayo Vallecano. Los cinturones, los palos y las bengalas salieron de nuevo a relucir en una refriega que dejó tres heridos. También preocupación.

(Así se organiza una pelea entre ultras)

A pesar de estar estrechamente vigilados por la Policía, los ultras que se mueven en el fútbol español no renuncian a la violencia y las peleas pactadas en las afueras de las ciudades, una moda importada de los grupos de Europa del Este, especialmente Rusia y Polonia, empiezan a ser ya habituales. Encuentros con árbitro y estrictas reglas que no siempre consiguen permanecer en secreto. En abril de 2017, horas antes del partido de Liga en La Rosaleda, ultras del Málaga y del Real Madrid se citaron en la presa de El Limonero y las imágenes de aquella pelea, extrañamente, no tardaron en circular por las redes sociales. «Ninguno de los incidentes violentos vinculados a grupos radicales españoles ha tenido lugar en el interior de ningún estadio. Esto sucede así desde hace varias temporadas», explican a ABC desde la Liga. «Mantenemos una postura firme y un intenso trabajo con la Policía y las Fuerzas de Seguridad para erradicar cualquier tipo de violencia dentro y fuera de los estadios de fútbol», inciden desde la patronal del fútbol.

Las quedadas ultras, sin embargo, siguen dándose en los alrededores de los estadios para saldar cuentas pendientes. Y con esa intención viajaron el sábado casi un centenar de Boixos Nois a Vallecas. Hace dos años, en la etapa del Rayo aún en Segunda división, los Bukaneros atacaron el Bar Virginia, su punto de reunión. Una afrenta aún por saldar.

Lo que era una pelea pactada sin armas acabó en una batalla a bastonazo limpio porque los radicales del Rayo recibieron a los azulgranas con palos que tenían escondidos en los alrededores de su estadio. Tres aficionados terminaron con heridas leves en una batalla que no terminó peor gracias a la rápida intervención de efectivos de las unidades antidisturbios de la Policía Nacional, aunque no hubo detenidos. El Barcelona «condenó» los incidentes a través de un comunicado en el que reafirmó «su compromiso en la lucha contra cualquier forma de violencia asociada al deporte».

En verano de 2016, la directiva de Josep Maria Bartomeu promovió una grada de animación dentro del Camp Nou de la que no forman parte los Boixos Nois, que argumentaron su rechazo en un comunicado con un inquietante mensaje final: «Nos vemos en la calle. Barça o muerte». Reorganizados, miembros de este grupo ya protagonizaron incidentes hace solo una semana al enfrentarse a los Mossos antes del clásico ante el Real Madrid. Violencia que también exhibieron en las calles de la ciudad solo unos días antes en un enfrentamiento con ultras del PSV holandés en la previa del partido de la Champions. Pero las escaramuzas y als peleas de los Boixos vienen ya de lejos. A princpios de 2017, los ultras del Barcelona ya protagonizaron otro grave incidente en la visita de su equipo al Alvaés.

Pero no solo los Boixos Nois permanecen peligrosamente activos. A principio de este año, una veintena de radicales del Sevilla y del Betis fueron detenidos tras una pelea en un puente de la ciudad. La Policía Nacional requisó palos, cuchillos y hachas. Las escaramuzas se suceden. A finales de septiembre, también se evitó una pelea entre ultras del Real Madrid y del Atlético después del derbi disputado en el Bernabéu.

«La Liga trabaja en colaboración con la Policía y las Fuerzas de Seguridad para detectar posibles incidentes y garantizar la seguridad en los estadios y fuera de ellos. Además, se persona como acusación particular en todos los casos en los que existe un caso de violencia denunciada por la Policía o por las autoridades», explican a este periódico desde la organización que preside Javier Tebas. Incidentes como el del sábado en los alrededores del estadio de Vallecas obligan a redoblar la vigilancia.