Estadio Maracaná durante el partido entre Catar y Paraguay correspondiente a la primera jornada de la competición
Estadio Maracaná durante el partido entre Catar y Paraguay correspondiente a la primera jornada de la competición - EFE
Copa América

Pavor en la Copa América: estadios vacíos por los abusivos precios de las entradas

Imágenes de estadios desangelados como Maracaná o Mineirao están dando la vuelta al mundo por poner unos precios que no están al alcance del público

MadridActualizado:

Brasil, la cuna del fútbol. Una de las señas de identidad del país sudaméricano es la pasión que tienen por este deporte. Cinco Mundiales, ocho Copas América y cuatro Confederaciones completan un palmarés que demuestra que es una de las selecciones con más historia en el fútbol.

Este año el país sudamericano es el anfitrión de la Copa América, el torneo más antiguo del fútbol. A la mente pueden venir imágenes del Mundial de 2014, donde se respiaraba fútbol tanto en las calles de Brasil como en los estadios.

La realidad está siendo muy diferente. La organización del propio torneo y el anfitrión afrontan una gran crisis: la baja asistencia a los estadios de fútbol. Fotografías de un desangelado Maracaná recorre el mundo, como de si un partido amistoso se tratase.

Sin ir más lejos, en Maracaná, se disputó el Paraguay - Qatar. Era el primer partido que albergaba este templo del fútbol. 19.162 personas se dieron cita en un estadio con capacidad para 87.101.

Otro ejemplo se encuentra en el partido que inauguró el partido, Brasil frente a Bolivia. Primer partido del torneo y de la anfitriona. En este caso la afluencia al estadio fue mayor, pero tampoco consiguieron el lleno. 47.260 espectadores de las 66.795 que pueden acudir al estadio Morumbí de Sao Paulo.

En el transcurso de la competición solamente ha habido un 41% de afluencia a los encuentros disputados hasta la fecha. Hasta el momento, los dos partidos que menos interés han despertado han sido el Uruguay - Ecuador - el combinado charrúa es el país que tiene más Copa América con 15- bajo la mirada de 13.611 aficionados y el Venezuela - Perú con 13.370. Un estadio fantasma.

Imagen del estadio Mineirao que albergaba el Uruguay - Ecuador
Imagen del estadio Mineirao que albergaba el Uruguay - Ecuador - EFE

Elevado precio de las entradas

La principal causa de que las gradas de los estadios recuerden a partidos de categorías infereiores es por el precio tan altos que han puesto en la Conmebol con la colaboración de los clubes brasileños.

«Hay partidos que tienen muy buena venta y hay partidos que, lamentablemente, tienen menos. El balance, hasta ahora, es muy positivo y creo que va a ir mejorando», con estas palabras Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, se defendía de las críticias por no hacer lo suficiente por llenar los estadios.

El porqué «es muy positivo» es debido a que en el partido inaugural percibieron 22.476.630 reales, más de cinco millones de euros, cifra récord en la historia del fútbol brasileño.

La razón de cómo han llegado a esa cifra es sencilla: en ese partido que enfrentaba a Brasil y Bolivia la entrada más barata para los brasileños era de 95 reales (22 euros) y la más cara 390 reales (90 euros). Para los extranjeros hay otro tipo de tarifas más caras. Por lo que alguien originario de este país adquiere la entrada más accesible, alguien visitante debe pagar 145 reales (34) de ahí hasta precios que llegan hasta los 590 reales (136). Obviamente, a medida que va avanzando el torneo las entradas van aumentando de precio hasta llegar a los 590 reales brasileños, más de la mitad del Salario Mínimo del pueblo carioca.

Se debe entender el contexto que vive ahora mismo Brasil. Una crisis que ha desolado al país y una gestión económica de Bolsonaro que no ha ayudado a los ciudadanos no invita a que acudan a los terrenos de juego. Actualmente el Salario Mínimo es de 954 reales (22o euros). Una media que no permite excesos.

Hasta Daniel Alves, lateral de Brasil se ha pronunciado al respecto: «Soy del pueblo, siempre voy a predicar por el pueblo, para que esté en los estadios. Pero se sale de nuestras manos, no controlamos los valores del ingreso».