Patricia Campos, con su equipo de fútbol en Honolulu
Patricia Campos, con su equipo de fútbol en Honolulu - TWITTER
Deporte

Patricia Campos, la heroína de las Fuerzas Armadas españolas que triunfa en el fútbol

Esta castellonente de 39 años, entrenadora en Estados Unidos, detalla en el libro «Tierra, Mar y Aire» su historia de superación en una vida marcada por el maltrato y el machismo

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La vida de Patricia Campos Doménech nunca fue sencilla. Nacida en 1977 en Onda (Castellón), sufrió una terrible infancia por culpa del machismo y el alcoholismo de un padre autoritario que se avergonzaba de la gran pasión de esta levantina, jugar al fútbol.

Patricia siempre fue una loca del deporte rey. De pequeña jugó en el equipo de su barrio en Onda. Luego, con trece años pasó a otro club femenino. Las panteras, ya en Castellón, y cuando se matriculó en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Valencia jugó con el equipo de dicha facultad, hasta que acabó en el Villarreal, su gran logro como jugadora. Y todo ello, contra la voluntad de su padre: «Era un borracho, un maltratador y un infeliz. Un católico que tenía miedo de ser condenado a los infiernos. A veces, se levantaba en mitad de la noche y empezaba a gritarle a un cuadro de Jesús que teníamos en el salón. Le reprochaba a Dios haberle dado una vida tan dura. La mezcla de Frenadol y coñac no le sentaba nada bien», detalla la autora y protagonista de «Tierra, Mar y Aire» (Editorial Roca), el libro que narra la historia de superación de Patricia.

Aparte del fútbol, Campos Doménech tenía otra pasión: las fuerzas armadas y la aviación. Por eso en 2005, tres años después de acabar la carrera y hacer sus primeros pinitos en los medios de comunicación, decidió opositar y sacarse la carrera militar. Hasta 2013, fueron ochos años intensos en lo que llegó a pilotar un reactor, siendo la primera mujer de las Fuerzas Armadas españolas en hacerlo, pero como le ocurrió en infancia y adolescencia, se topó con un mundo machista: «En la Armada no me querían porque era una mujer, molestaba, les obligaba a replantearse muchas cosas. Pero yo conseguí pasar todas las pruebas y eso me dio cierta sensación de venganza: no me queréis, pero estoy aquí y no me podéis echar. Estuve en el Ejército ocho años, y los primeros fueron durísimos, pero aguanté porque tenía un objetivo muy claro. Me di cuenta de cómo de inhumanos podían llegar a ser los humanos. Y cuando ya no estaba motivada y no me compensaba vivir de ese modo pedí una excedencia. Fue toda una lección de vida».

Rumbo a USA

Patricia ya había culminado uno de los dos sueños de su vida y, por eso, en 2013 decidió continuar con el fútbol, anhelo que dejó a medias. Se hizo entrenadora y comenzó una nueva vida en San Diego (California), como técnico de Carlsbad United Sub-17, logrando otra hazaña al convertirse en la primera y única mujer española en entrenar a un equipo norteamericano de fútbol: «En España nadie pagaría por eso, porque todo el mundo cree que sabe jugar, pero en Estados Unidos hay muchos padres que quieren que sus hijas progresen en este deporte y tengan una buena oportunidad profesional, y hacen todo lo que está en sus manos por conseguirlo».

Dos años después, en 2015, Patricia abandonó temporalmente su trabajo en San Diego para llevar a cano un maravilloso proyecto a caballo entre Uganda y Marruecos con la ONG «Fútbol Sin Fronteras»: «En Uganda daba clases de español en una pequeña aldea por las mañanas y por las tardes ejercía de entrenadora con esos niños y niñas de la escuela donde trabajaba. También pude dirigir a un colectivo de mujeres enfermas de sida. Cuando acepté el reto, realmente no sabía lo que me esperaba y fue bastante más duro de lo que me había imaginado. Mi destino era una aldea perdida a sesenta kilómetros de la capital, una distancia que aquí se hace en poco más de media hora pero que en África supone todo un mundo. Pasé miedo, me sentí sola, estuve enferma, me robaron e incluso intentaron secuestrarme, pero aun así, no cambiaría lo que viví en África por nada», explica Patricia.

Ahora, esta heroína de Castellón, nombrada Mujer del Año 2010, disfruta de su último y exótico proyecto: entrenar al equipo Sub-17 del «Honolulu Bulls Soccer Club», con quién ya se ha proclamado campeona de Liga de Hawaii: «Tengo a una 'Ronalda' que es muy buena. Por eso juega en la selección americana. Con ella, todo es más fácil. Ahora toca disfrutar del éxito, descansar, promocionar el libro y dentro de dos semanas empezar a trabajar ya en la próxima temporada»