Olic remonta el golpe de Rooney

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JULIÁN ÁVILA

Las intenciones de un equipo se ven en la primera jugada después del saque de centro. El Manchester fue transparente. Buscar el gol. En este tipo de eliminatorias, marcar fuera de casa supone sacar medio billete. Dicho y hecho. El equipo inglés buscó la portería de Butt como una flecha y Nani fue parado por Demichelis con una dura entrada. Otro mensaje.

Puso el MU el balón en juego y llegó el tanto de Rooney, entre otras cosas porque su marcador se resbaló. La secuencia completa desde el pitido inicial no llegó a los dos minutos. De salida, los ingleses ya tenían su botín y casi noventa minutos para refugiarse en su campo y buscar el contragolpe.

Con la ventaja tempranera entregó el dominio del encuentro al Bayern. ¿Estrategia o error, con tanto tiempo por delante? Los alemanes sintieron el golpe y tardaron mucho tiempo en encontrar el ritmo de juego y la fórmula de meter mano a un equipo que sabe pertrecharse bien.

Antes del descanso sólo hubo un equipo en el campo, el MU. El Bayern vivió de los clásicos arreones. Y pudo empatar por medio de Olic. Un guión a la desesperada que pudo acabar en trágica comedia.

Con espacios, Nani pudo lograr el segundo tanto en una rapidísima contra. Y Rooney casi sentencia en otra buena jugada. El delantero, él solo, puso en jaque todo el sistema defensivo del Bayern. Manejó a los espigados centrales como marionetas con su velocidad y casi siempre tuvieron que pararle saltádose el reglamento. Mala señal.

En la segunda parte cambió el decorado. Los alemanes pisaron el acelerador y encontraron el premio con la colaboración de Rooney, protagonista en todas las áreas. Neville regaló una falta de juvenil en la frontal que ejecutó Ribery. El balón tropezó en el delantero y desvió la trayectoria. Empate sin esperarlo, pero merecido.

El Bayer creyó en la remontada y la encontró en el último suspiro, en una acción de pillo de Olic. Llegó justo cuando Rooney se había lesionado. Otra mala señal.