Sonny Anderson marcó el primer gol del partido en El Helmántico
Sonny Anderson marcó el primer gol del partido en El Helmántico - EFE
Liga BBVA

La noche de Reyes que se convirtió en pesadilla para el Barcelona

En uno de los partidos más increíbles de las últimas décadas, el equipo azulgrana sufrió en Salamanca uno de sus mayores varapalos

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Pasarán los años, pero aquella noche de Reyes en El Helmántico seguirá siempre en la retina de los aficionados al fútbol. Casi dos décadas despues del partido, uno de los más sonrojantes de la «época Van Gaal» como técnico azulgrana, sigue vivo el recuerdo del 4-3 encajado por los azulgranas ante la Unión Deportiva Salamanca en un choque que ganaban por 1-3 a falta de once minutos para el final.

El Helmántico es hoy un estadio fantasma, pero en el ambiente quedan las gestas protagonizadas por la Unión Deportiva Salamanca durante años de gloria. El modesto equipo charro, desaparecido hace dos temporadas por problemas económicos después de 90 años de historia, protagonizó allí una de las más recordadas en la temporada 97/98.

Era la noche de Reyes y el regalo no pudo ser mejor para los aficionados a la Unión, un equipo modesto que atravesaba una de sus etapas doradas en el fútbol español. La visita del todopoderoso Barcelona era siempre un acontecimiento en la ciudad, pero esa noche, víspera de la llegada de los Reyes Magos a la ciudad, dejó un presente inesperado para los 25.000 seguidores que llenaron el Helmántico.

La noche, gélida como suele ser habitual por allí en estas fechas, comenzó como se esperaba. El gol de Sonny Anderson -el pistolero- ponía la normalidad en el marcador, aunque Pablo Zegarra se empeñaba poco después en mantener la esperanza al descanso con un gol celebrado a ritmo de samba.

La regañina de Van Gaal en el descanso hizo reaccionar al Barcelona, que en apenas 20 minutos de la segunda parte parecía sentenciar el encuentro con goles de Giovanni y Luis Enrique. Un triunfo que permitía aumentar la distancia en el liderato de los azulgranas tras el tropiezo del Real Madrid ante el Betis.

Se las prometía muy felices el equipo catalán, que dominaba a placer ante un Salamanca deslavazado en el que Chechu Rojo no daba con la tecla. El técnico del Salamanaca ariesgó con los cambios. Dio entrada a César Brito y al «Cuqui» Silvani y entre los dos obraron el milagro. La pesadilla azulgrana estaba en camino.

El portugués anotó dos goles en cuatro minutos. Primero en un polémico penalti señalado por Fernández Marín y el segundo con un lanzamiento ajustado desde fuera del área. La gesta estaba cumplida, pero faltaba la guinda final. Con el Barcelona volcado en busca del gol de la victoria, fue un tiro al larguero del azulgrana Couto el que dio inicio a la debacle. Un contragolpe mortal, veloz y certero, que acabó en las botas de Silvani. El argentino, muy desacertado en su etapa en el Salamanca, justificó su fichaje con un gol histórico, que es ya parte de ls historia del club charro. Un gol que convirtió la noche de Reyes en una pesadilla para el Barcelona.