Musa Traoré junto a su compañero José Kante
Musa Traoré junto a su compañero José Kante - ABC
Fútbol

Musa Traoré, portero en regional e internacional absoluto con Guinea Conakry

El guardameta, que juega en el quinto escalón del fútbol español con el Mirandés B, disputó este sábado el segundo partido con su selección

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El Mirandés B se desplazó este sábado hasta la pequeña localidad de San Lorenzo de Yagüe (Soria) para disputar su partido de Liga ante el Norma, encuentro en el que el técnico del filial no pudo contar con Musa Traoré, su espigado guardameta. A la hora del comienzo de ese duelo de Primera Regional, pero a dos mil kilómetros de distancia, al jugador del club burgalés le tocó defender la portería de la selección absoluta de Guinea Conakry. Habitual los fines de semana en el quinto escalón del fútbol español, el africano volvió a ocupar la portería de su país. Un salto que asume con humildad.

Musa Traoré llegó con ocho años a Vitoria, donde trabajaba su padre. Allí estudió y empezó a jugar en el Aurrerá, allí conserva a su cuadrilla y allí vuelve siempre que puede para practicar el frontón-tenis, su otra gran pasión. Una ciudad en la que es feliz, pero de la que salió al acabar su etapa de juvenil para fichar por el filial del Mirandés, el equipo que le ha abierto las puertas de su selección y con el que llegó a ser convocado la pasada temporada en Segunda división. Durante la semana se entrena con la primera plantilla, ahora en Segunda B, aunque los domingos batalla en campos de tierra de Regional en los que apenas se reúnen un centenar de aficionados. «El esfuerzo y el trabajo diario es la base del éxito. A veces es muy duro, porque parece que no vas a ningún sitio..., pero la selección me anima y mi deseo es llegar lo más lejos posible», explica aABC.

El sábado, por segunda vez en su carrera, volvió a defender la portería de Guinea Conakry, que viajó a Mauritania para afrontar un amistoso que acabó perdiendo 2-0. A él le tocó proteger la cueva en el segundo tiempo de un partido mucho más plácido que el de su estreno. El debut, en noviembre del pasado año ante la República el Congo, resultó más exigente porque fue en un encuentro de clasificación para el Mundial 2018. «Pasar de Regional a la portería de tu selección es un cambio muy grande, pero, al final, juegues donde juegues, se trata de hacer bien tu trabajo: mandar, ordenar y parar», asegura a este periódico desde la concentración con su selección.

De Regional a la selección, Un caso atípico en el fútbol español, al igual que su convocatoria, gestada a través de teclados y dispositivos móviles. La llamada del seleccionador fue casi por casualidad y gracias a la ayuda de las redes sociales. «Hace año y medio, en Guinea Conakry buscaban porteros porque no tenían bien cubierto ese puesto. Aunque grandes jugadores guineanos despuntan en las mejores ligas europeas, faltaban porteros. Yo subía vídeos a las redes y desde mi país comenzaron a hacer campaña por mí».

La movilización social acabó calando en su Federación: «En octubre pasado me llamaron por primera vez. Fue una especie de milagro porque en Congo jugué de titular un partido clasificatorio para el Mundial». En su selección cuenta con el apoyo de otros internacionales que juegan en España, como Lass Bangoura (Almería) o Kaba Sory (Elche). Tampoco le faltan consejos de futbolistas de renombre que ya brillan en Europa, como Keita Naby, uno de los artífices de los éxitos del Leipzig en la Bundesliga.

«Me aburría ser portero»

Aunque varios jugadores de las plantillas de clubes de Segunda B e incluso de Tercera división son internacionales absolutos, que un guardameta de un equipo de Regional defienda la portería de un país llama la atención. «Es cierto que choca, pero para entenderlo hay que contextualizar mi situación: estoy como tercer portero del Mirandés y me entreno con ellos, pero debo jugar en el filial. Eso me permite jugar cada domingo y me da más ánimo», añade entre risas. «En el Mirandés estoy muy contento porque me ha permitido crecer y aprender junto a los profesionales», prosigue, aunque se muestra ambicioso: «Me gustaría entrar en alguna convocatoria con el primer equipo, pero ahora es difícil».

Con 22 años, su deseo es triunfar en su club, en el que cumple su tercera temporada, y también en la portería de su selección, una posición que no siempre le gustó. «De pequeño me aburría mucho y en categoría alevín pasé a ser jugador de campo». En edad juvenil y militando en el Aurrerá, se produjo el regreso definitivo a la portería, en la que, según sus entrenadores, destaca por sus reflejos, su decisión por arriba y su juego con los pies.