Virginia Torrecilla, durante la entrevista con ABC
Virginia Torrecilla, durante la entrevista con ABC - Guillermo Navarro

Mundial femeninoVirginia Torrecilla: «Parece que el fútbol bueno fuese el de los hombres»

Hoy España se mide a Alemania, una de las favoritas, en el segundo partido del Mundial de Francia

MadridActualizado:

Ahora que el camino solo apunta hacia arriba, conviene escuchar a quienes estaban echando carbón al motor del fútbol femenino cuando a nadie parecía importarle. Virginia Torrecilla (Cala Millor, 1994) es una de las 13 integrantes de la selección que dirige Jorge Vilda que estuvieron también presentes en Canadá en 2015, en el que fue el primer Mundial que disputó el combinado español. Con 24 años, da hasta reparo decirlo, es una de las veteranas del grupo.

A ello también ha colaborado el que hace también cuatro años, cuando su rostro aún no se había desprendido de los rasgos de la niñez, el Montpellier la convenciera para dejar el Barcelona, el equipo en el que llevaba instalada como uno de los grandes nombres del fútbol desde los 17 años. Ahora, con los kilos extra que se vio obligada a ganar por la exigencia del fútbol francés en el plano físico -«cuando llegué hacíamos carrera y me pasaban hasta las porteras», dice-, luce como una de las mejores mediocampistas del mundo y lo demostró en el partido ante Sudáfrica, con el marcador en contra y una losa de presión terrible encima.

«Las veteranas tienen 30 años, y solo son dos», se excusa cuando se le cuelga el cartel de talluda en el seno del segundo grupo más joven del Mundial. Dice que nunca se había planteado llegar a donde está hoy, jugando la competición más importante en el fútbol. Y resulta que ya va por la segunda. «Es el sueño de todos los futbolistas. Antes solo pasaba con los chicos, pero ahora también se está viendo en las niñas, y eso es muy bonito» cuenta la mediocentro. ¿Y qué le dicen todas esas chicas que ahora se mueren por estar donde está ella? «Esa es siempre la primera pregunta, que cómo he llegado hasta aquí. Si pudiera decirlo, lo haría. Todo es trabajo, tu familia, que es lo que te hace avanzar».

«Antes el fútbol fememino no daba para vivir»

Torrecilla, a punto ahora de anunciar su regreso a un club español, salió del Barça con tres de tres Ligas posibles bajo el brazo. Sólo se le escapó una Copa de la Reina, la de 2015, en las vitrinas del Sporting de Huelva. Fija en el once azulgrana, se sintió «en una zona de confort». «Lo ganaba todo y lo jugaba todo. Tenía que salir para seguir creciendo, ya no sólo en lo deportivo, sino en lo personal. Salir te hace madurar». En su caso, también creció en el sentido más estricto de la palabra: engordó seis kilos y le cambiaron la dieta. «Con 20 años no había tocado un gimnasio en mi vida. Engordas y luego tienes que quitártelo», asevera, orgullosa de poder competir ahora con mujeres que «meten la cabeza más fuerte que tú la pierna». Y explica así fenómenos como el del Lyon, «el mejor equipo», verdugo del Barcelona en una final de la Champions sin historia (4-0 a la media hora). «Es un fútbol muy físico, de balón largo y a correr. Aquí somos más técnicas, jugamos a uno o dos toques. Aunque allí el fútbol ha evolucionado antes, al final es lo mismo, como si el bueno fuese el de los hombres».

Un plan B

Cuando habla, Torrecilla destila la misma firmeza con la que se desempeña sobre el campo. Pide la pelota, levanta la cabeza y la mueve con sentido. Lo mismo hace con las palabras. ¿No le da la sensación de que ellas, las futbolistas, son más conscientes de dónde están y a dónde van que ellos? «Es que es normal. Cuando ves que en el Barça hay juveniles, mucho más jóvenes que yo, que ganan mucho dinero... Y cuando te digo mucho es 20.000, 30.000 euros al mes, que es muchísimo para un menor de edad sin gastos... Llega un punto en el que ellos no saben qué hacer con su dinero, el entorno te pone la cabeza como un bombo y te complicas. Con nosotras es distinto. Antes el fútbol femenino no daba para vivir. No pagaban bien y no podías pensar en el día de mañana. Tienes que tener un plan B. Unos estudios, un trabajo, contactos», cierra Torrecilla, el faro de esta España.