Mourinho reincide en el silencio
Jose Mourinho, durante un partido de Liga - REUTERS
REAL MADRID

Mourinho reincide en el silencio

El actual entrenador del Real Madrid ya se negó a hablar con los medios de comunicación durante sus etapas en el Inter o Chelsea

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La ley del silencio que impera estos días en el Santiago Bernabéu no es una situación nueva para Mourinho. El actual entrenador del Real Madrid ya permaneció mudo tras sentirse agraviado por los arbitrajes en Inglaterra y, muy especialmente, en Italia.

En su primera rueda de prensa tras aterrizar en Londres, se autoimpuso el apodo de «Special One». Meses después llegaría su primera gresca con la UEFA, precisamente en el Camp Nou, en la ida de los octavos de final de la Champions League. Jamás fue una eliminatoria al uso. Mourinho, un día antes del partido, sorprendió a la prensa relatando el once titular con el que iba a jugar el Chelsea y, también, con el que pensaba que saltaría el Barça. La sorpresa fue doble cuando se descubrió que se había guardado un as en la manga. Ante los periodistas explicó que Damien Duff se quedaba fuera por lesión, pero 24 horas más tarde estaba en el once titular, siendo uno de los destacados en la primera mitad.

Una pequeñez en comparación a lo que estaba por llegar. El partido, que se llevó el Barça (2-1) estuvo marcado por la expulsión a Drogba que acabó por enfurecer a Mourinho. El delantero marfileño vio una rigurosa segunda tarjeta amarilla por una plancha a Víctor Valdés. Acabó el partido y ni rastro de Mourinho en la rueda de prensa. Tampoco acudió su segundo, que ya por entonces era Rui Faria. En lugar de ambos compareció Simon Greemberg, asesor de comunicación, que anunció el silencio del equipo en relación a un incidente que había tenido lugar en el descanso y que sería denunciado ante la UEFA.

Mourinho rompió su silencio poco después en la prensa portuguesa para cargar contra el colegiado del partido, Anders Frisk. «Cuando vi a Rijkaard entrando en el vestuario del árbitro no me lo podía creer. Después no me sorprendió la expulsión de Drogba», sostuvo. Pese a que la UEFA inició entonces una investigación, Mourinho no se cortó un pelo antes del partido de vuelta. Se llegó a insinuar que el técnico había presionado para que dirigiese el partido Pierluigi Collina, algo que siempre negó. «Escogería a Frisk porque quizás nos ayudaría, al igual que les ayudó a ellos», ironizó.

Funcionaros de la UEFA culparon a Mourinho de la retirada de Frisk

El caso Frisk le costó a Mourinho dos partidos de sanción y una multa de 13.000 euros, pero la peor parte se la llevó el propio árbitro. Recibió amenazas de muerte tras aquella eliminatoria y decidió colgar el silbato. «Han sido tantas y tan crueles las amaneazas a mi familia que he decidido dejar mi profesión», explicó, con el consecuente enfado de Lennart Johansson, por entonces presidente de la UEFA, y de Blatter, ya mandamás en la FIFA, que culparon a Mourinho.

El técnico luso cumplió en cuartos, ante el Bayern, los dos partidos de suspensión. En la ida, jugada en Stamford Bridge, se coló en el vestuario por medio de un carro de la lavandería. En la previa del partido de vuelta decidió callar. Mandó a Rui Faria y a Mikael Forssell, que solo había disputado dos minutos esa temporada, a dar la rueda de prensa. La UEFA tampoco ocultó su malestar tras la decisión de Mourinho, aunque detalló que no podían sancionar por ello al técnico.

Esposas en la liga italiana

La prensa italiana también se encontró a menudo con el silencio de Mourinho. «Si el Inter me dice que no tengo que hablar durante dos meses, sería fantástico», llegó a apuntar. Tampoco los jugadores se prodigaron demasiado en los medios de comunicación. Durante la gira de pretemporada en Estados Unidos, como sucediese en la del Real Madrid el pasado verano, apenas hubo comparecencias ante la prensa.

Con el scudetto en juego, volvió el silencio. Mourinho, expulsado ante el Cagliari, se sintió agraviado por los árbitros. Estuvo una semana sin aparecer por la sala de prensa de la Pinetina, donde le sustituyeron Esteban Cambiasso, Lucio e, incluso, Marco Branca, director técnico. La cadena Sky recordó en antena al Inter que debía cumplir con sus obligaciones contractuales y finalmente el club obligó a Mourinho a retroceder. «No continuaré con el silencio porque el club me pidió que hablara, debido a los contratos. Si fuera por mí, continuaría en silencio», puntualizó.

La siguiente temporada, durante un partido contra la Sampdoria, Mourinho simuló llevar esposas con sus muñecas después de que su equipo se quedase con nueve jugadores. El gesto le costó tres partidos de sanción y una multa de 40.000 euros. Y, de nuevo, «silenzio stampa». El técnico no realizó declaraciones durante algunos días.

Silencio en la Liga

Desde su llegada a España, Mourinho ha mantenido una tensa relación con los medios de comunicación, a los que ha castigado en a menudo sin realizar declaraciones. Cuando el luso no ha querido hablar ha salido en su lugar Aitor Karanka, que ya suma 17 comparecencias en lo que va de temporada. El año pasado parte de los medios de comunicación decidieron levantarse en plena rueda de prensa cuando, antes de un clásico contra el Barça, Mourinho decidió que sería su segundo el que tomase la palabra.

La polémica por el arbitraje de Paradas Romero en el Villarrea-Real Madrid ha llevado un paso más allá la ley del silencio, que ahora afecta también a los futbolistas. Marcelo fue el único que atendió a las cámaras de LaSexta en El Madrigal. No hubo rueda de prensa del cuerpo técnico y tampoco se pronunciaron los jugadores a su salida del campo. Este viernes el Real Madrid ha entrenado a puerta cerrada sin que ningún miembro de la plantilla haya respondido a las preguntas de los periodistas.

Tampoco hablaron los jugadores que acudieron a la presentación del Real Madrid Resort Island el jueves. De hecho, el único que ha hablado ha sido Miguel Pardeza, que explica que el club comparte «la perplejidad de técnicos y jugadores ante lo sucedido en El Madrigal» en declaraciones que recogen varios medios de comunicación.

No mantiene su silencio Eladio Paramés, portavoz de Mourinho, que se ha mantenido activo en Twitter durante las últimas horas. Paramés ha retuiteado, por ejemplo, un mensaje que subraya que el cuarto árbitro, responsable de la expulsión de Rui Faria y Mourinho, pertence al colegio catalán. También ha mostrado su apoyo al técnico mediante dos hastaghs populares en Twitter #ElSilencioDeMouEsNuestroSilencio y #ElSilencioDeMouEsElGritoDelMadridismo que han llegado a ser «Trending Topics» (temas del momento) en España. La mayoría de esos mensajes muestran un férreo apoyo a la decisión de no hablar de Mourinho.

Una estrategia común en Europa

El veto a los medios de comunicación no es algo nuevo ni exclusivo de Mourinho. Ni siquiera en el Real Madrid. Los jugadores vetaron a TVE en 1993 tras sentirse molestos por un reportaje de Estudio Estadio sobre la no agresión de Futre a Buyo en un derbi madrileño que le costó la expulsión al rojiblanco.

Manchester United, Juventus o Celtic de Glasgow han vetado recientemente a la prensa

Para muchos el «silenzio stampa» nació en el Mundial de España, en 1982, cuando los jugadores de la selección italiana se sentían perseguidos por los periodistas. «Cada rueda de prensa se convertía en un proceso judicial en la que, en vez de hablar de fútbol, nos teníamos que defender. Tras una reunión decidimos que era inútil y que debíamos concentrarnos más en el fútbol que en responder a las preguntas de los periodistas, ya que parecía nos insultarían fuese lo que dijésemos», explicaba años después Dino Zoff, citado en un artículo del diario británico The Guardian.

Desde entonces, el silencio se ha propagado especialmente por clubes que se sienten agraviados por los árbitros o por el trato de la prensa. Este mismo mes la Juventus de Turín decidió no hablar con los medios italinos tras sentirse perjudicada ante el Génova por el arbitraje de Nicola Rizzoli. «Las imágenes hablan por sí solas», esgrimió el club por las redes sociales.

Multas en Estados Unidos

La táctica es a menudo usada en Inglaterra contra medios en concreto. El Leeds, por ejemplo, vetó recientemente a la BBC de las ruedas de prensa del equipo tras la emisión de un reportaje. Alex Ferguson, técnico del Manchester United, se ha negado a hablar durante años con la cadena pública británica. Durante la temporada pasada, tras caer ante el Liverpool, ningún miembro del equipo habló con los medios de comunicación, ni siquiera con la propia televisión del club. Neil Lennon, técnico del Celtic, hizo lo propio esta misma temporada tras caer en la copa escocesa.

Las cosas son bien distintas en Estados Unidos, donde se toma el trato a la prensa como una parte más del trabajo. Los medios cuentan con libre acceso a los jugadores y entrenadores incluso en los vestuarios tras los partidos, algo difícil de imaginar en el fútbol español. Las multas no tardan en llegar para los que deciden no atender a la prensa. En Europa, la ley del silencio sale más barata.