Quim Torra impone a Messi la Cruz de Sant Jordi
Quim Torra impone a Messi la Cruz de Sant Jordi - REUTERS
Fútbol

Messi, arma política sin balas

Messi se desmarca de los gritos secesionistas a favor de los políticos presos ante Quim Torra

BarcelonaActualizado:

El poder mediático que arrastra Leo Messi le convierte en un altavoz excesivamente atractivo para todos aquellos que quieran dar a conocer un mensaje. Lleva una década sucediéndole, cuando recibió su primer Balón de Oro y dio un paso al frente para presentar su candidatura al mejor jugador de la historia. Los poderes fácticos catalanes vieron en el rosarino una arma potencial para propagar sus ideas políticas y secesionistas pero se dieron de bruces ante un hermético muro. Leo Messi siempre ha rehuido de cualquier posicionamiento ideológico. El ejemplo más reciente sucedió este pasado jueves cuando fue condecorado por la Generalitat con la Cruz de Sant Jordi, una distinción que premia a las personas que, por sus méritos, hayan prestado servicios destacados a Cataluña. Durante el acto, presidido por Quim Torra, la mayoría de los presentes clamó por la libertad de los políticos presos, con aplausos en los que el argentino no participó. El jugador permaneció de pie, respetuoso, pero sin sumarse a la petición. Incluso pudo vérsele incómodo en algunos momentos, como cuando la corredora de montaña y también galardonada, Núria Picas, ensalzó al expresidente Puigdemont y lamentó que Cataluña viva «momentos difíciles desde hace demasiado tiempo» debido al juicio del procés.

No es la primera vez que Messi ha rehusado manifestarse políticamente. Siempre ha antepuesto las cuestiones deportivas sin inmiscuirse en las ideológicas. Otro claro ejemplo se produjo el día del referéndum ilegal, el pasado 1 de octubre de 2017, día en el que el Barcelona recibía en el Camp Nou a Las Palmas. Desde el club se barajó la posibilidad de no disputar el encuentro y futbolistas como Gerard Piqué o Sergi Roberto apoyaron el plante, pero cuando Bartomeu lo propuso en el vestuario, Messi lo desmontó y aseguró que había que jugar. El argentino consideró que el sentimiento separatista no era compartido por el cien por cien de la masa social azulgrana. Finalmente, el partido se disputó a puerta cerrada.

Messi se ha mostrado insobornable en cuestiones políticas. Nunca se ha manifestado, ni en Barcelona ni en Argentina. Es más, no dudó en saltarse una cláusula que su entonces presidente Joan Laporta incluyo en todos los contratos de la primera plantilla, según la cual debían integrase en la idiosincrasia del pueblo catalán, conocer sus costumbres y promover la lengua catalana. Leo jamás fue a clase y nunca ha hablado en público en catalán, aunque recientemente reconoció que «con mis hijos sí lo hablo. Podría hablarlo pero todavía prefiero mantenerme así». De hecho, este aspecto fue utilizado recientemente por Pablo Casado cuando presentó a su número uno por Barcelona para el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, a la que se achacaba que no hablaba catalán. «No sé si a Messi le pidieron hablar catalán, pero Messi es un crack. Nosotros tenemos a nuestra Messi, con el mismo acento, siendo la mejor y siendo la que más goles va a marcar en esto de la política», argumentó el dirigente del PP.

Curiosamente la lengua fue una de las grandes trabas con las que se encontró la familia Messi a su llegada a la Ciudad Condal en el año 2000. «Cuando mi hermanita iba a la escuela hablaban en catalán, lloraba y no le gustaba. Entonces, mi vieja decidió volver a Rosario con ella y mis hermanos, Matías y Rodrigo, para que siguiera la escuela allá», desveló en alguna entrevista el argentino.