Mario Gómez, un delantero «vintage»
Mario Gómez castiga la portería del Villarreal, en su último encuentro en Champions - reuters
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Mario Gómez, un delantero «vintage»

El alemán de origen español arrasa en el Bayern de Heynckes: lleva 21 goles en 21 partidos

miguel muñoz
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En 18 meses ha pasado de decepción a héroe de la Bundesliga. Volvió del Mundial de Sudáfrica en su peor momento. Mario Gómez, el gran goleador del Stuttgart y futbolista alemán del año en 2007, había culminado una decepcionante primera temporada en el Bayern de Múnich.

Su evolución, que además coincide en las fechas, es casi un calco de la de Karim Benenzema. Jugador joven que se ha pasado toda su carrera en el mismo club —Stuttgart, Olympique de Lyon— fichado, tras completar un par de temporadas brillantes, por un equipo grande que necesita savia nueva en su delantera. El entrenador, la directiva y la afición depositan en él toda su confianza... y él responde con irregularidad y una preocupante sequía goleadora.

Tampoco pudieron brillar en el Mundial. Benzema por el desastre absoluto en el que se convirtió la selección francesa, y Mario Gómez por quedarse relegado en el banquillo. En la generación de jóvenes alemanes que despuntaron en Sudáfrica, Mario Gómez no pudo brillar, eclipsado por su compañero de equipo Müller —Bota de Oro—, Özil, Schweinsteiger e incluso un resucitado Miroslav Klose que le arrebató el puesto de ariete titular.

Más aún, Mario Gómez no tuvo a un Mourinho que, pese a todo, manifestase su fe en él. Louis van Gaal, descontento con el rendimiento de su primer año, se convirtió en su crítico más feroz. El club bávaro estuvo muy cerca de vender a su malograda joven promesa al Liverpool por 35 millones de euros. A cambio, Van Gaal quería echarle el lazo a Edin Dzeko —acabó en el Manchester City—, que por aquel entonces militaba en el Wolfsburgo.

Lo que salvó al ex del Stuttgart fue, una vez más, lo mismo que a Benzema: el apoyo de su presidente. En el caso de Uli Hoeness, principal directivo del club bávaro, su confianza en el delantero de origen español —sus padres son del pueblo granadino de Albuñán— tenía un fuerte componente romántico: el estilo de Mario Gómez, un nueve de corte clásico, le recordaba al de su hermano menor, Dieter Hoeness. Éste último, un formidable rematador de cabeza, fue el héroe de la delantera del Bayern entre 1980 y 1987. Lapso en el que el equipo ganó cinco ligas y tres copas de Alemania, con Uli como director comercial del conjunto. Dieter marcó 127 goles en 258 partidos de Liga.

Más allá de la nostalgia, la intuición de Hoeness no falló: Mario Gómez recuperó la forma, la compostura y la confianza de Van Gaal y su afición con una temporada 2010/11 meteórica: 39 goles en 45 partidos —fue máximo goleador de la Liga—, casi triplicando la cifra de la anterior.

El relevo de Jupp Heynckes al frente del conjunto le ha sentado aún mejor: su titularidad —en detrimento de un insatisfecho Ivica Olic— sigue siendo indiscutible, y su cifra de goles por partido apunta más alto. De momento, lleva pleno: 21 tantos en 21 encuentros. Es decir, supera a Cristiano Ronaldo —que acumula 17 goles en 17 partidos— y no anda lejos de Messi —25 dianas en 21 duelos—. Un dulcísimo momento que podría llegar a amargarle la Champions al Madrid o el Barça.

La reencarnación de Dieter Hoeness tiene, además, un valor reivindicativo. Mientras el fútbol evoluciona hacia delanteros versátiles y de menor estatura, sus 1,89 metros y su físico gimnástico son todo un desafío al "establishment". Es un delantero ortodoxo de los que ya quedan pocos —Fernando Llorente es su equivalente más cercano en nuestra Liga—, especializado en romper las murallas de centrales a base de músculo.

Lo suyo es especialmente meritorio, dado que juega sin el apoyo de un segundo delantero: Heynckes prefiere alinearlo como hombre objetivo, prescindiendo de las aportaciones goleadoras de un Müller acostumbrado a jugar de falso extremo.

Si sigue así de enrachado, los seleccionadores pueden ir anotando su nombre en rojo para la Eurocopa. Con Klose y Cacau cerca de la jubilación, el futuro del combinado alemán le pertenece. Aunque habrá que ver si Joachim Löw, acostumbrado a jugar con Klose como delantero dinámico y Özil y Müller como anotadores —el primero en la mediapunta y el segundo adelantado en la banda derecha— intenta redaptar su estilo de ariete "vintage".