Manel Casanova
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Necrológica

Manel Casanova, el hombre que compró a Tamudo por seis balones

El artífice de la Quinta de la Intertoto en el Español murió el domingo de un infarto mientras veía un partido del juvenil del Málaga

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Morir con las botas puestas. Este podría ser el epitafio que resumiera el final de Manel Casanova, cuya aportación al fútbol base permite entender el significado de palabras como cantera, talento, formación, apuesta de futuro, vivero o proyección. Así se despidió Manel, vistiendo el uniforme del Málaga, con las rayas blanquiazules que también compartiera con su Español de Barcelona. Su corazón, cansado por tanta dedicación, dejó de latir mientras visionaba un partido de Juvenil de División de Honor, en el campo del Malaka. Un infarto se llevó al encargado de la cantera malacitana y antiguo responsable de La Academia, sin tiempo para despedirse y sin que los servicios médicos desplazados pudieran hacer nada para reanimarlo.

La historia reciente del Español no podría entenderse sin la labor de Casanova, padre de la Quinta de la Intertoto, en 1998. Futbolistas como Raúl Tamudo, Argensó, Morales, Capdevila, Soldevilla, De Lucas, Sergio González o Pedro Nieto son parte de su legado. Por ello, estos cracks que sin su labor tal vez se hubieran quedado en proyectos de futbolistas, inundaron las redes sociales con su dolor y agradecimiento. «Me cambiaste la vida con 14 años. Nunca te lo podré agradecer lo suficiente. Descansa en paz, amigo mío», lamentaba Raúl Tamudo, mientras Sergio González le calificaba de «amigo, visionario, elegido y emblema». Y añadía emocionado: «Gracias por haber aparecido en mi vida». Algo que firmarían todos sus descubrimientos, como Pedro Nieto: «Anoche me dormí incrédulo, hoy despierto con mucho dolor. Él fue el padre de cientos de niños que hoy somos hombres». O Alfredo Argensó: «Noticia muy dura que me apena profundamente. Tú fuiste uno de los que tuvo la culpa de que yo fichara por el Español».

Tras militar en la Damm, Sabadell, Terrassa, Júpiter y Sant Andreu, Manel Casanova dio el salto a Primera en el Español, donde militó entre 1975 y 1979. Una lesión posterior le obligó a retirarse y durante dos décadas fue el máximo responsable de la cantera del club blanquiazul, donde el que suscribe puede certificar la admiración que su trabajo en el fútbol formativo generó en todos los clubes españoles. Sonreía y, modestamente, eludía la pregunta cuando se le solicitaba que confirmara si había fichado a Tamudo, cuando este militaba en las categorías inferiores de la Grama, a cambio de seis balones.

En el Málaga también disfrutó, siendo uno de los artífices de la gran camada de jugadores jóvenes que han salido de la cantera en los últimos años. No obstante, tras dos años de enfermedad y graves complicaciones de salud, tuvo que renunciar al cargo en La Academia. Su esposa Mercé y Francesc Arnau, secretario técnico del club malacitano, le convencieron para que diera un paso atrás. Y lo hizo, pero no dejó de ver fútbol. Y así se fue, con las botas puestas.