Varias jugadoras del Macrid CFF durante un entrenamiento
Varias jugadoras del Macrid CFF durante un entrenamiento - ISABEL PERMUY
Liga Iberdrola

El Madrid CFF, un equipo pensado solo para ellas

En 2010, Alfredo Ulloa creó un lugar para que su hija jugara al fútbol; hoy luchan en Primera

MadridActualizado:

Espacio. Es lo que reclaman las futbolistas, en el terreno de juego, en los medios, en la sociedad. Espacio. Es lo que «se inventó» Alfredo Ulloa para que su hija, y las niñas del barrio que querían jugar al fútbol, lo hicieran con cierta dignidad. Nada de camisetas desiguales, sin entrenador o en cualquier sitio. «Era una necesidad, ni un invento ni una idea genial: crear un sitio donde pudieran jugar. Siempre es la niña la que se empeña, y no le importa lo que tenga que hacer para jugar. No es que los padres no dejen, pero tampoco incitaban mucho. Está cambiando», dice Ulloa. Esa idea inicial, con carteles buscando participantes y solicitudes de campos en los polideportivos, ha ido creciendo conforme lo hacían las jugadoras. Aquellas niñas son ahora las mujeres que defienden el escudo del Madrid Club de Fútbol Femenino en la Liga Iberdrola.

«Trabas me encontré solo una: no disponer de instalaciones. Hay muy pocos campos de fútbol, y están copados por equipos de chicos en todas las categorías, a todas las horas. Si quieres crear un equipo, de lo que sea, no solo de chicas, es imposible. Porque cada vez hay más niños y solo si se abre un hueco se puede entrar, pero es difícil porque compartes las mismas infraestructuras y los hombres están antes, el que llega después no tiene sitio. No porque sean mujeres, sino porque llegan después. Si hacen más infraestructuras pueden jugar chicas o niños peores o señores después del trabajo…», cuenta Ulloa sobre sus orígenes. El Madrid CFF se entrena en cuatro campos distintos, y comenzó cuando hubo un hueco en el Luis Aragonés. «Por pura casualidad, cas cogiendo trocitos de aquí y de allá», recalca.

Pero esos quebraderos de cabeza, que todavía tiene, fructificaron en un club que ha ido creciendo en autonomía, en calidad, compromiso, experiencia y futuro. «Vas aprendiendo y la evolución natural del club va con las niñas: no es preconcebido, las niñas van creciendo, van mejorando, van subiendo… Con un equipo tienes un entrenador, si vienen más niñas, pues incluyes otro, luego un fisio de vez en cuando, un ayudante, un entrenador de portero… cosas que poco a poco vas incorporando. Es una evolución natural. Nunca pensamos que estaríamos en Primera. Pero tenemos un equipo para competir. Es una liga muy igualada, vamos a estar ahí. Tienes dos o tres favoritos: Barcelona, Atlético, Valencia, Athletic... pero desde el cuarto, quinto para abajo no podría decir quién terminará quinto o quién el último», admite Ulloa, encantado con la competitividad.

Aunque también reconoce que costó el cambio:«Tuvimos que incorporar a gente el año pasado para dar el salto porque las jugadoras eran muy jóvenes. Nos hemos apoyado en otras futbolistas que ya habían estado en la Liga Iberdrola. El B también está en Segunda, con cadetes y juveniles de primer año. Les cuesta, pero es un aprendizaje. Puedes competir, pero hasta un cierto punto».

Todas sus jugadoras tienen el fútbol como un complemento de sus vidas: algunas estudian, otras tienen un trabajo por las mañanas. Pero se nota cierto crecimiento. «Iberdrola y La Liga te aportan un dinero más; no es para ser autosuficiente ni un escenario completamente profesional todavía, pero ayuda, por supuesto. Los clubes suben un peldaño: genera que puedas tener un nivel mejor. Si un partido lo vieran no sé cuántas personas y la televisión pagara, pues sería perfecto. Pero no llega, y no es solo por ser fútbol femenino, es porque aquí tampoco se sigue el balonmano de chicos o de chicas, o cualquier otro deporte», admite.

Confía para el futuro en seguir dando pasos, afianzarse en cada categoría, aumentar la capacidad del club. «Siempre falla alguna cosa, sobre todo según crecemos. Y hay un punto en el que te complicas. Ves que 90 chicas está bien, y dices, venga 120, y solo son 30 más, pero justo eso te desborda. Pero te dices:¿por qué no va a poder jugar esta niña nueva? No me ha quitado sueño por preocupación, pero sí horas porque trabajo en el club por la noche cuando llego de trabajar», confiesa. Hoy hay 180 futbolistas.

Y es consciente de que el club también crecerá en calidad desde abajo, y se le escapa la sonrisa:«Pueden venir niñas que no las cogerías nunca por nivel, pero luego resulta que acaban en la selección madrileña. Es lo que más satisfacción me da. Tienen un potencial de mejora mucho más que los niños». Y el club, ¿qué ideas tiene para mejorarlo? «En la carta a los Reyes Magos pediría tener una instalación para poder acoger más equipos, más chicas, más calidad. Porque no está asentado, vas cogiendo trocitos de aquí y de allá. Un horario en cada sitio y adaptándote. Y si continuamos con la carta:una ciudad deportiva. Se pueden hacer muchas cosas, siempre faltan recursos, pero si ya empiezas no queriendo ya sí que es imposible».