Luis Rubiales posa para un reportaje fotográfico
Luis Rubiales posa para un reportaje fotográfico - JAIME GARCÍA
Fútbol

Luis Rubiales, un carrilero en la presidencia

Del Bosque le quiso fichar para el Madrid, pero las lesiones y los problemas en sus clubes redigirieron su carrera en el fútbol

BarcelonaActualizado:

Las lesiones truncaron la carrera de un futbolista que iba para estrella, pero forjaron la personalidad de un sindicalista que ha llegado a la presidencia de la Federación Española. Poco imaginaba Luis Manuel Rubiales (Las Palmas de Gran Canaria, 1977) cuando Vicente del Bosque le quiso fichar para las categorías inferiores del Real Madrid que lejos de levantar Ligas o Copas de Europa, adquiriría notoriedad por erigirse en el defensor de los futbolistas hasta regir el destino del balompié español. Gran admirador de Bernd Schuster, que llegó a entrenarle en el Xerez, brilló como lateral zurdo y dejó constancia de su personalidad al rechazar la oferta del Real Madrid siendo menor de edad para escoger un Valencia que le ofrecía una mejor formación personal.

Su carrera seguía los parámetros de los escogidos para asentarse en la élite hasta que en la temporada 1996-97, militando en el Amorós (el filial del Atlético de Madrid), el recto anterior de su pierna izquierda le despertó de un sueño para constatar que su realidad sería la de pelear por ser uno más en un terreno de juego. Ahí ya empezó a dar muestras de su carácter, de su tenacidad y capacidad de sacrificio para anteponerse a todas las trabas que le surgían. No es de extrañar que posteriormente, militando en el Levante, se ganara el apelativo de «Pundonor Rubiales» por su garra y físico, nombre con el que sería bautizada una peña valenciana en homenaje al que fuera capitán del equipo azulgrana. Pero demostró el buen ojo de Del Bosque al sufrir únicamente dos expulsiones en su carrera deportiva.

Defensor moderno

Rubiales ha sido un trotamundos que llegó a jugar 298 partidos en las categorías nacionales. «Era un defensor moderno, físicamente muy fuerte. Le gustaba atacar. Siempre fue un modelo de entrega, leal con todo el mundo», explicaba Manolo Preciado, con el que consiguió el ascenso en el Levante, cuando le preguntaban por él. «Como lateral tenía mucho recorrido y buena calidad técnica y, sobre todo, era muy comprometido», recuerda Pablo Pinillos, compañero suyo en el equipo levantino.

A los intentos de Del Bosque por vestirlo de blanco se sumó Pablo Blanco para convencerle de que firmara por el Sevilla. Mientras tanto, ajeno a los cantos de sirena, antepuso su formación y decidió compaginar el fútbol en Paterna con los estudios. Acabó COU y aprobó la Selectividad con la mención especial del Tribunal por la brillantez de sus exámenes. Fue la base que le llevaría a licenciarse en Derecho y convertirse en un defensor de los derechos de todos sus compañeros, activismo tal vez heredado de su padre, alcalde socialista de Motril entre 1995 y 2003, aunque ahora milita en Convergencia Andaluza tras abandonar de forma sonada el PSOE.

Ídolo en el Levante, ostentó el brazalete de capitán y se convirtió en un adalid para sus compañeros en la lucha por defender sus derechos tras los impagos y el posterior concurso de acreedores que vivieron en 2008. De hecho, el equipo estuvo muy cerca de no salir al campo en el última jornada de Liga en el Bernabéu. El agradecimiento fue tal que sus compañeros hicieron una colecta para regalarle un BMW Serie 3 Cabrio (valorado en unos 48.000 euros). Pero no era la primera ocasión que Rubiales vivía una situación de impagos. Le sucedió anteriormente en el Xerez y posteriormente en el Alicante.

La AFE y la RFEF

Estas situaciones acabaron de forjar su carácter y su futuro. Fue en esa época cuando decidió que su vida debía ser la de pelear por los suyos y se rebeló contra la tibieza y pasividad de la AFE. Tanto que tras colgar las botas en 2009 se presentó a las elecciones, las ganó y fue presidente entre 2010 y 2017. Su compromiso y belicismo le llevó a convocar dos huelgas para defender los derechos de los futbolistas y logró obtener un Fondo Salarial y un acuerdo en la Audiencia Nacional para que la Liga le pagara a la asociación el 0,5% de los ingresos de la televisión (6,9 millones anuales).

En la AFE ya demostró su carácter y transparencia, que ha mantenido en la RFEF desde que ganara las elecciones el pasado 17 de mayo. Solo así se explica que en dos meses de mandato haya puesto patas arriba el fútbol español. La destitución de Lopetegui o el enfrentamiento con el presidente del Sevilla por la Supercopa son dos pequeños ejemplos.