Ramos y Luis Enrique, en Las Rozas
Ramos y Luis Enrique, en Las Rozas - Óscar del Pozo
Selección española

Luis Enrique y Ramos, del recelo a la pasión

El técnico y el capitán se regalan piropos y están cada día más unidos pese a las dudas sobre su relación

Luis Enrique podría dejar la selección | Rueda de prensa, en directo

Luis Enrique deja la selección española

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En esta España de transición, camino hacia algún lugar que se antoja, de momento, bastante lejano, no abundan las estrellas. Se juntan ahora muy buenos peloteros, notables incluso, pero cualquier comparación con el pasado dorado será absurda, pues no hace tanto jugaban en el mismo once Casillas, Puyol, Xavi, Xabi Alonso, Iniesta, Fernando Torres, David Villa... Con ellos se descubrió el paraíso y con ellos también se cayó de manera dolorosa en Brasil, el primero de los tres grandes torneos en los que la selección ha devaluado su valor. Ahora se trata de recuperar parte de esa esencia, consciente el personal de que España no está entre las mejores y de que faltan protagonistas de primer nivel.

Se busca entre los elegidos y se llega a la conclusión de que la figura está en el banquillo, encantado Luis Enrique con ese rol, y su proyección en el campo es Sergio Ramos, con quien mantiene un idilio sorprendente y por el que nadie daba un duro. El romance va cargado de palabras bonitas, incluso demasiado edulcoradas, pero el entrenador y el capitán se quieren. En La Valeta, donde la selección disputa hoy su segundo compromiso de esta fase de clasificación para la Eurocopa 2020, estos dos gallos evidenciaron la estupenda relación que mantienen y se sucedieron los piropos por parte del asturiano hacia el andaluz. Todo de color de rosa.

Orden en el gallinero

Fue amor a primera vista. España quedó hecha unos zorros después del estrepitoso Mundial de Rusia, con un despido a las bravas de Julen Lopetegui antes de empezar y con la caseta por los suelos, cuestionada también la excesiva jerarquía de Sergio Ramos y su autoridad a la hora de tomar decisiones. Se habló incluso de una relación algo distante con Luis Rubiales y muchos dieron por hecho que la elección de Luis Enrique no era casual. Primero, porque el presidente quería ordenar el gallinero y aplicar mano dura, aparentemente necesaria después del chasco ruso. Y segundo, porque se dijo abiertamente que con este entrenador la etapa de Ramos en el combinado nacional llegaba a su fin, que la convivencia iba a ser imposible y más conociendo las personalidades de ambos. Hoy, 26 de marzo, la pareja está más consolidada que nunca.

En Mestalla, casi nueve meses después de la primera vez, Luis Enrique y Ramos se bailaron el agua, y no es casualidad. «Es un jugador único en la historia del fútbol mundial, no solo en España», dijo el preparador. Escrito así no se puede apreciar el énfasis que le puso, remarcando cada palabra con devoción y con los ojos bien abiertos. Antes, en el césped valenciano, Ramos, puestos a dar titulares, regaló uno muy goloso: «Luis Enrique tiene una filosofía de juego maravillosa». Y todo esto después de un 2-1 contra Noruega.

Ramos sigue teniendo ascendencia en ese equipo, a la vista está, y en esta concentración fue él quien recibió uno a uno a los internacionales a las puertas de la residencia de Las Rozas. Sin embargo, es cierto que ha adoptado estas últimas semanas un perfil más bajo y llamó la atención que no fuera él quien atendiera a los medios en la víspera del duelo ante Noruega, pues siempre suele ser el encargado de dar la rueda de prensa antes del primer partido de España. Tampoco ayer, en La Valeta, se sentó ante las cámaras y lo hizo Jordi Alba, amigo personal del sevillano. «Es importante en su club y aquí, es un referente para la gente que viene desde abajo. Tiene personalidad, tira del carro y es un privilegio tenerlo en la selección», apuntó el azulgrana.

Fue, sin embargo, más contundente Luis Enrique unos minutos antes cuando le volvieron a preguntar por su capitán. « Ramos no necesita elogios. Una de sus grandezas, además de tener unas condiciones deportivas únicas, es su personalidad. Es un jugador diferente. Es el líder en el vestuario, en el entrenamiento, en el gimnasio y en todo lo que es cuidarse. Por eso lleva 162 partidos con la selección (a cinco de Casillas), solo me saca 100... No sé cuántos goles lleva, no sé cuántos títulos ha ganado. Especialmente con el Madrid, también con España. Hablamos de algo muy difícil de encontrar».

Se disparó el interés por la selección la primera cita con Luis Enrique al frente de la nave y las cámaras buscaban insistentemente si había encuentro, roce o sonrisa con el defensa. Con el paso de los días, en Wembley y antes del bautismo del entrenador, se declararon en público. «Es un jugador escogido, ojalá y siga mucho tiempo con nosotros porque estoy encantado con él», lanzó el gijonés. «La verdad es que no nos conocíamos. La primera toma de contacto ha sido inmejorable. Solo puedo dedicarle halagos como entrenador».

Y así hasta hoy, endulzados por el bien de España ya que ambos adoran al equipo nacional. Luis Enrique necesita a Ramos en todos los sentidos y el madridista corresponde con suma profesionalidad, convertido además en el máximo goleador de esta era con cinco tantos. Aunque sus panenkas angustian a su jefe. «No se habla de eso, y menos en rueda de prensa», bromeó.