Barcelona-Real Madrid

Lopetegui, un K.O. anunciado

El entrenador guipuzcoano se encuentra a expensas de la inminente decisión del Real Madrid de un cambio al mando del equipo

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Julen Lopetegui está sentenciado. El clásico era su examen final. Y el balance ha sido espantoso, decepcionante. La mala racha de resultados le ha condenado. Los futbolistas que le han defendido mayoritariamente durante toda la temporada no le han respondido y le han obligado a caer tras una serie de derrotas y empates. La falta de un regreso a las victorias ha podido con un técnico que los jugadores apoyaron desde el primer día. Los internacionales le conocían bien de la selección española y apostaron por su fichaje cuando Zidane dio la sorpresa de su adiós. Pero la apuesta no ha salido bien, porque los primeros que han fallado han sido los jugadores. Y las lesiones han sido un mal inesperado que se ha subido como una losa a la crisis.

El preparador guipuzcoano aceptó un reto que era muy difícil. Zidane dejó precisamente el cargo al observar que a la despedida de Cristiano se añadía una carencia de fichajes general. El francés ya vio perdida la Liga en octubre de 2017, con ocho meses por delante, y no quiso quedarse una temporada más porque atisbó una necesidad de remodelar la plantilla con una transición de hombres jóvenes, dada la lista de hombres inmersos en la treintena (Modric, Marcelo, Benzema, Ramos) que no sería fácil de abordar. Y que no se abordó.

No contó con los jóvenes

Los hechos confirmaron esa dificultad de llevar a cabo una transición tranquila con el mero transcurso de tres meses de competición. También es cierta una verdad: la baja de Ronaldo no es sencilla de suplir, porque simplemente no hay relevo para dos estrellas como cristiano y Messi.

Lo cierto es que la transformación que pretendía Lopetegui no se ha producido. Bale y Benzema no cubren los goles que hacía el portugués. Ni todo el equipo. Y las cosas empezaron mal ya en agosto. El nuevo entrenador perdió la Supercopa de Europa por fallos defensivos de Marcelo, Ramos y Varane. Era un mal fario de lo que sucedería después. Tras un buen inicio en la Liga y en la Champions, el 3-0 en Sevilla abrió la caja de los truenos. El Real Madrid comenzó a fallar y el entrenador vasco se agarró a los veteranos. El error de Ramos hoy en el 4-1 fue el último exponente. Los jóvenes que debían realizar esa transición no han existido. La llegada de Mariano, Reguilón, Vinicius y Fede Valverde no se ha notado hasta ahora porque casi no han jugado. Lopetegui no ha contado con ellos en plena crisis. Solo les ha concedido minutos.

Mariano, un ariete claro, no ha rendido todavía lo esperado porque el vasco no le ha dado el tiempo suficiente y salía con la ansiedad de demostrar. Courtois fue la adquisición más importante y también se ha visto afectado por la crisis de nervios. La tensión de los malos resultados ha influido en veteranos y noveles, en consagrados y promesas, en estrellas y aspirantes. Todos se han llevado por delante a Lopetegui, que tampoco ha estado fino al no utilizar más a Vinicius y Mariano cuando el Real Madrid no marcaba goles.

Ahora, Lopetegui está señalado. El Real Madrid medita el cambio. El club juega el miércoles Copa, en Melilla, y falta conocer la hora de la sustitución. Puede tardar horas o días por una cuestión burocrática, Antonio Conte regresa de sus vacaciones y espera la llamada definitiva de la cúpula del campeón de Europa para hacerse cargo de la plantilla. El Real Madrid vive un «stand by» hasta saber por dónde enfila su futuro.