Locos por los goles y la fiesta

La Liga española fabrica más goles que nunca (2.92 por partido). Los técnicos consultados por ABC coinciden en que ha cambiado la mentalidad impregnada por el espíritu de la Eurocopa

ENRIQUE YUNTA | MADRID
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Tan productivos son los ataques como vulnerables las defensas. Unos celebran y otros se lamentan, relación directa y lógica en el fútbol. Tan extraña resulta esta Liga que cuesta descifrar el frenesí de goles que hacen eternos los resumenes de cada jornada. Es, después de quince etapas, un campeonato festivo en donde se producen resultados alocados sin aparente justificación.

La Liga española farda de ser, después de la indescifrable Bundesliga -462 tantos en 17 fechas, tres por duelo-, la que más goles ve por partido. En quince jornadas se han marcado 438 goles -2,92 por encuentro- y va camino de superar todos los registros. Tiene en el Barcelona al mejor alumno en esa asignatura con 46 dianas, el equipo más aplicado de Europa -media de 3,06- por delante del sorprendente Hoffenheim (42), Chelsea (36), Marsella (33) e Inter (29), líderes en sus respectivos torneos. De mantener este ritmo, el Barça superará los 107 goles que firmó el Madrid de Toschack en el curso 1989-90 o al Barcelona de Robson del 1996-97 (102).

Hay explicaciones para todos los gustos, tal y como ha constatado ABC conversando con diferentes técnicos. Unos elogian los ataques, otros censuran las retaguardias y todos coinciden en que en el fútbol ya no impera el 0-0, pues raro es el equipo que sale a no perder. «Las propuestas son más ofensivas», apunta Víctor Fernández. «Sí, es verdad que se han producido resultados locos, pero me cuesta encontrar una explicación concreta», añade Iñaki Sáez. «Está muy loado el juego bonito. Parece que todos los equipos se han puesto de acuerdo para practicarlo», resume Paco Flores. «Es pronto, pero es un convencimiento de los entrenadores. Se apuesta por un planteamiento más equilibrado, antes era más defensa-contaataque», dice convencido Benito Floro, que remarca el cambio de cinco defensas a cuatro. «Hay más capacidad ofensiva, no más desorden».

El espíritu del «tiqui-taca» se justificó con la Eurocopa que conquistó España -doce goles y 117 remates, 30 más que Rusia y 39 más que Holanda-. «Hay un antes y un después», reconoce Fernández, reflexión compartida por sus colegas. «El fútbol, como cualquier otra actividad, se deja llevar por modas. El triunfo de la selección española ha arrastrado a los técnicos a dar continuidad a ese tipo de juego. Prima lo ofensivo y gusta más a los aficionados. Se puede ganar jugando bien como se vio en Austria», afirma el ex del Zaragoza. «Equipos como el Valladolid o el Sporting van a dar la cara fuera. Antes se iba a amarrar. Interviene mucho la filosofía de los entrenadores, ahora son más valientes. Mendilibar da la cara y se la pueden romper, pero ahí están los números. Es un planteamiento mucho más abierto. La gente exige buen fútbol y goles», incide Sáez, que destaca la incursión de técnicos jóvenes como Guardiola.

Porterías vulnerables

¿Pero son mejores los delanteros de ahora o es que las defensas no se trabajan tanto? «Se están produciendo errores de bulto que no tienen que responder a una mala organización», responde Víctor Fernández. «La creación lleva la iniciativa. Cuanto mejor se ataca, más se debilita a una defensa. El nivel defensivo estaba antes al máximo, mientras el ofensivo se limitaba al contraataque», matiza Floro. «La Liga acostumbra a tener a los mejores jugadores del mundo y por norma las estrellas suelen ser delanteros», recuerda Flores.

Hay que mirar también a la portería, tema de debate para los expertos: «La cantera española está falta de porteros. Teníamos excelentes porteros, pero ahora gran parte de las porterías son extranjeros. España ha sido cuna de grandes guardametas y ahora no salen los porteros que estaban saliendo», lamenta el ex del Español, al que le replica Víctor: «Las condiciones del balón también están influyendo, hacen efectos muy peligrosos para los porteros. Es muy difícil bloquear o despejar con acierto. No ha bajado tanto el nivel, pero si un equipo se destapa hace que los últimos hombres sufran más».