«He llegado aquí porque mis equipos tienen personalidad»

«He llegado aquí porque mis equipos tienen personalidad»

ENRIQUE ORTEGO | VALENCIA
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A sus 36 años, todavía tiene más pinta de jugador que de entrenador. Zancada amplia, polo de rayas, bolso colgado en bandolera, ojos bien abiertos y acompañado del nuevo responsable de comunicación del club, Damiá Vidagany. Así acude Unai Emery a su cita con ABC en un hotel cercano a su domicilio. En la televisión, Estados Unidos arrolla a la selección de Aíto, pero lo suyo es el fútbol y hoy se estrena en el banquillo del Valencia. Podría escribir un libro de todo lo que le ha pasado desde su llegada al club, pero prefiere contestar a todas las preguntas sin hacer sangre.

-¿Le han salido canas?

-Posiblemente sí, aunque no se vean. En poco tiempo he vivido mucho.

-¿Quién ha sufrido más, su cabeza o su corazón?

-Sufrir, sufrir, ninguno de los dos. Lo he vivido todo con bastante naturalidad. Tengo muchos defectos, pero entre mis virtudes está que sé adaptarme a las situaciones, sean positivas o menos positivas, como han sido éstas.

-¿Cuántas veces ha pensado «si lo sé no vengo al Valencia»?

-Ninguna. Yo he venido al Valencia con un objetivo paralelo a otros objetivos, que es mejorar, aprender, progresar como persona y como profesional y todas las cosas que me han pasado me han enriquecido.

-¿En dos meses ya se ha dado cuenta de lo que es un gran club?

-Sí y no me arrepiento, estoy donde quiero estar. Ya me he dado cuenta de que el Valencia es un gran sentimiento.

-¿Han sido los dos meses más complicados de su carrera?

-No, los inicios en el Lorca fueron más difíciles. Ser entrenador ya acarrea una alta dificultad que no se agranda o se empequeñece dependiendo de la categoría del club.

-Se levanta y lee que Villalonga es su nuevo jefe, ¿qué piensa?

-Pienso que debo seguir haciendo mi trabajo y buscar la mayor fluidez posible en la comunicación con él.

-Se levanta otra mañana y lee que Luis será el entrenador del Valencia, ¿qué piensa?

-Pienso que debo ir a hablar con Villalonga. En ese momento pensé que podía ser verdad la noticia y que él me dijera cara a cara si yo seguía como técnico o no. Lo hice. Hablamos y me dijo: el entrenador eres tú y lo seguirás siendo porque confío en tí. Me dio un abrazo y un apretón de manos. Y yo le creí porque para mí un apretón de manos es como una firma.

-Se levanta otra mañana y lee que Villalonga ya no es su jefe, que Soler le ha vendido el club a Soriano, ¿qué piensa?

-Pienso que me tengo que adaptar a la nueva situación y que tengo que comunicarme con Soriano y sus nuevos ayudantes para saber qué quieren de mí. Les encuentro y me dicen que siga trabajando como lo estoy haciendo.

-Se levanta y lee que Silva y Villa se van ¿que piensa?

-Pienso que debo hacer todo lo posible para que se queden porque son dos jugadores vitales para nosotros. Uno ya ha renovado y de Villa el presidente me ha dicho que jugará esta temporada con nosotros.

-¿Y con todo esto, ha podido preparar bien al equipo?

-Sí, todo eso eran reuniones, llamadas de media hora y el resto del día he estado a lo que tengo que estar y es para lo que he venido. Tenía mecanismos para aislarme, en cierto modo, de lo que estaba pasando. Siempre pienso que, si no está en mis manos solucionar una cosa, lo mejor es no preocuparse más de lo normal y esperar.

-Sí, porque me han dicho que es usted un poquito agobio, que se pasa todo el día pensando en el fútbol, que es su vida...

-Todo el día y toda la noche. A veces me acuesto dándole la vuelta a un tema, a un entrenamiento, a una conversación pendiente con algún jugador y, cuando me despierto, sigo con ella. Es como si no hubiera dormido. O incluso a veces, me voy a quedar dormido, se me ocurre algo, me levanto y la apunto. Sí, puede que sea un agobio, como usted dice. Soy de los que me llevo el fútbol a casa, pero, si alguien se puede quejar, es mi mujer y mi hijo, Lander, que tiene cinco años; o yo mismo, que no hago otra cosa que pensar en fútbol. Pero los jugadores no se pueden quejar porque a ellos no les agobio. Trabajo mucho con mis colaboradores para dárselo todo muy masticado. Si veo que puedo aburrirles, corto. Los quiero frescos.

-¿Cómo será futbolísticamente su Valencia?

-Un equipo intenso, solidario, unido, comprometido y atrevido. Lo más importante ahora es recuperar la unidad del vestuario, que viene de una etapa en la que no lo ha estado, como no lo ha estado el club, la afición... No tengo un sistema definido. He adoptado por arrancar desde el 4-4-2 porque es el sistema madre para pasar luego a un 4-2-3-1 o a un 4-3-3. Quiero un traje definido, pero no supeditado a un sistema. Lo que realmente quiero es un equipo con personalidad, con entidad, que sepa lo que quiere. Creo que si estoy en el Valencia es porque mis anteriores equipos, el Lorca, el Almería, tenían un sello, una personalidad. Yo quiero ganar, claro que quiero ganar, pero quiero ganar y que el público de Mestalla salga contento con su equipo. El Almería perdió en el Bernabéu y en el Calderón, 6-3, pero todo el mundo salió hablando de la personalidad del equipo, de su forma de jugar, de su entidad...

-El Valencia ha fichado un portero que no ha llegado y ha recuperado jugadores cedidos. ¿No ha pedido fichajes?

-No. Yo sabía lo que había y pasaba en el club cuando firmé. No puedo llegar y pedir ahora un hombre por puesto. Sólo si se hubieran ido hombres imprescindibles como Villa o Silva. Es muy fácil ser entrenador y pedir jugadores. Así trabaja cualquiera. Mis fichajes serán los jugadores que estaban en la plantilla y no han rendido como se esperaba de ellos y espero que ahora lo hagan. Ese es mi reto, recuperarles. Son muchos y cada uno por razones distintas... Joaquín, Vicente, Edu, Albelda y Angulo, que estaban apartados, Miguel, incluso Helguera... Luego están los cedidos, yo creo en Manuel Fernandes, en Del Horno...

-No hemos hablado del Madrid ni del partido de esta noche.

-El Madrid ha cambiado poco con respecto a la temporada pasada y de entonces tengo mucha información. De este año se pueden sacar pocas conclusiones. Ha hecho un gran, pero un gran fichaje, Van der Vaart, juega muy parecido... pero este año el que tiene un gran equipo es el Barcelona. ¡Madre mía!.

-¿Y el Valencia?

-No he hablado de objetivos. Antes de hablar hay que definir este Valencia, buscar su lugar, ser feliz sin estar todo el día comparándolo con Madrid y Barça. El Valencia es un grande y su lugar es estar con el Atlético, el Sevilla, el Villarreal... y ser ambicioso para pelear a los otros dos la Liga si se pone a tiro.