Desestiman una demanda contra Laporta por sus negocios uzbekos
Joan Laporta - AFP
BARCELONA

Desestiman una demanda contra Laporta por sus negocios uzbekos

La juez no considera probado que acordara una comisión para un agente por intermediar

BARCELONA Actualizado:

El Juzgado de Primera Instancia número 10 de Barcelona ha desestimado una demanda contra el abogado y diputado del parlamento catalán Joan Laporta, ex presidente del Barcelona, que le interpuso el representante de jugadores Bayram Tutumlu. El agente reclamaba al ex mandatario azulgrana una comisión a cuenta de algunos negocios que Laporta entabló en 2008, cuando era presidente del Barça, con el magnate uzbeko Miradil Djalalov. Tutumlu sostiene que él y Laporta contrajeron un «acuerdo verbal» por el que, a cambio de ponerle en contacto con el citado Djalalov, el agente percibiría una comisión del 10% de los negocios que se derivaran.

No obstante, la juez María José Ortega concluye en sentencia hecha pública ayer que el demandante «no ha probado derecho alguno al cobro de comisiones». Además, añade, en alusión a una cena en Barcelona entre Laporta y Djalalov que Tutumlu organizó, y a la que el agente asistió, que «no basta con haber organizado una cena, que es lo único que se ha probado, para ser acreedor de un porcentaje de los negocios que aquellas puedan en un futuro concluir en cualquier ámbito de su vida profesional».

Los acuerdos entre Djalalov y Laporta se concretaron en tres millones de euros de ingresos para el club azulgrana por un «stage» del equipo uzbeko Bunyudkor en el Camp Nou, cuatro «clinics» pagados de jugadores del Barça —Messi, Cesc, Iniesta, Puyol y Eto'o— en Uzbekistán y unos 10,5 millones de euros que Laporta declaró haber ingresado por trabajos de consultoría empresarial que su despacho de abogados —Laporta & Arbós Associats— realizó para el magnate uzbeko.

Sobre este último ingreso, la juez precisa en su fallo «que el objeto del presente procedimiento no es el determinar si el señor Laporta se prevalió de su condición de presidente del Barcelona para sus negocios particulares, con su consiguiente enriquecimiento, ni si con la conclusión de dichos negocios pudo perjudicar los intereses del club, o si su gestión como presidente fue o no diligente».