Paolo Maldini disputará hoy su sexta final de la Copa de Europa REUTERS

Juventus y Milán luchan por ser dignos sucesores del Real Madrid

ENRIQUE ORTEGO. ENVIADO ESPECIAL
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MANCHESTER. Juventus, con su uniforme «bianconero» habitual y Milán, vestido de blanco, color con el que ha ganado sus últimas cuatro Copas de Europa, lucharán por ser dignos sucesores del Real Madrid. La décima será para el denostado y criticado «calcio». El deseo de Di Stéfano y Gento, cuando depositaron la Copa en el Ayuntamiento de Manchester y anunciaron que el 28 de mayo volverían a por ella, no se podrá hacer realidad. Del Piero o Maldini se la llevarán a Italia.

Final abierta por la igualdad de los equipos y final cerrada por tratarse de dos conjuntos italianos que se conocen hasta la saciedad, tanto que es el segundo clásico más jugado de la Liga italiana después del Inter-Juve. Desde 1929, 138 partidos (48 victorias para el Juventus, 42 para el Milán y 48 empates), además de tres finales de Copa (dos ganadas por los «bianconeri» y una para los «rossoneri»). Sólo Inter (1965) y Milán (1994) han ganado en Italia el mismo año la Liga y la Copa de Europa. El Juventus puede sumarse a la historia.

Las apuestas, que aquí en Inglaterra son tradición y casi obligación, se decantan, por poco, a favor del Juventus. Como lo han hecho técnicos de prestigio, como Scolari, campeón del mundo con Brasil, que apostó ya antes de la eliminatoria contra el Madrid, o Alex Ferguson, campeón de Liga con el Manchester y que conoce bien a los dos rivales. Para éste, admirador de Lippi, la ventaja del Juventus es la «implacable continuidad y regularidad en su rendimiento» y explica su presencia en la final porque «nosotros habíamos preparado al toro (Real Madrid) para el golpe de gracia. Ya estaba maduro física y mentalmente cuando jugó contra el Manchester, aunque ganara».

Rivaldo, lesionado

Será un partido eminentemente táctico. No puede ser de otra forma, aunque también cabe confiar en que la magia de Old Trafford, el olor a fútbol puro que desprende este estadio, contagie a los jugadores y les permita quitarse lo antes posible el corsé que les pondrán sus entrenadores. Posiblemente el Milán, por vocación ofensiva y características de sus individualidades, intentará llevar la iniciativa, tener el balón. Pirlo, Seedorf y Rui Costa, con el incansable Gattuso, están capacitados para manejar el encuentro y Shevchenko (velocidad y desmarque) e Inzaghi (trabajo y remate) pueden complicar la vida a una defensa juventina que es lenta por el centro. Atrás, es duda Costacurta. Si no juega, lo hará Roque Junior. Rivaldo se retiró lesionado del entrenamiento de ayer y Redondo, posiblemente, no esté en el banquillo.

El Juventus no necesita tener el balón para ganar. Ni jugar bien. Ya lo ha demostrado. La baja de Nedved se tiene que notar, pero si ha ganado la Liga sin tener durante tres meses a Del Piero y Trezeguet, también puede ganar la final sin la aportación del checo. Es un equipo que sabe sufrir, que tiene paciencia para aprovechar sus oportunidades. Lippi tiene tres alternativas para suplir a Nedved. De salida, los que le conocen bien apuestan por Montero como lateral izquierdo, porque por esa banda arranca Shevchenko, con Tudor y Ferrara en el centro de la defensa y Camoranesi en el centro del campo. Las otras dos pasan por la presencia de Birindelli como lateral izquierdo y de Di Vaio o Zalayeta por Camoranesi.

Ambiente extraordinario. Los dos equipos contarán con un mínimo de veinte mil aficionados en las gradas y las siete mil entradas vendidas en Inglaterra han ido a parar casi todas a bolsillos de seguidores italianos, pero se desconoce de qué equipo. Arbitra un alemán, Merk. Y el teatro de los sueños se viste de gala para elegir el sucesor del Real Madrid.