Sandro Rosell junto a su esposa Marta Pineda
Sandro Rosell junto a su esposa Marta Pineda - EFE
Fútbol

El juicio a Sandro Rosell entra en su recta final

El Fuscal insiste en su culpabilidad y califica de «paranoia» la tesis de que está acusado por su vinculación al Barcelona

Sergi Font
BarcelonaActualizado:

El juicio a Sandro Rosell y otros cinco acusados, entre los que está su esposa Marta Pineda y su amigo andorrano Joan Besolí, ha entrado en su recta final. Tras haber escuchado a todos los testigos y a los propios acusados, ha sido el turno de los abogados de los implicados, así como de la Fiscalía, que la semana pasada ya rebajó a la mitad la petición de penas solicitadas. Reunidos en la Audiencia Nacional, ha abierto la jornada el acusador José Javier Polo, quien ha mantenido la culpabilidad de Rosell y que ha pedido seis años de prisión para Rosell, cinco para su socio, el abogado andorrano Joan Besolí; un año y once meses para su esposa, Marta Pineda, para Pedro Andrés Ramos González y para Shahe Ohanessian y un año y seis meses para José Colomer Esteruelas, estos últimos como presuntos testaferros.

Polo ha querido dejar claro en su alegato que el empresario catalán están siendo juzgado por blanqueo de capital y no por haber sido presidente del Barcelona. Hay que recordar que Rosell insiste en que desde que accediera al cargo ha sufrido cierta persecución y ha sido investigado muy de cerca por Hacienda. El fiscal ha ido más allá y ha calificado de «paranoia» los argumentos del exdirigente azulgrana, al tiempo que ha insistido en que se repartió comisiones con el expresidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) Ricardo Teixeira. Para el acusador, el juicio ha probado que se cometieron delitos de blanqueo de capitales y grupo criminal. «No se ha perseguido a ningún acusado por sus circunstancias personales, esto solo sirve para alimentar una paranoia. No ha habido persecución contra Rosell de ninguna clase y menos por el hecho de que haya sido presidente de un club de fútbol», ha argumentado. Y ha asegurado que desde 2006 formaron una agrupación delictiva dedicada al lavado de capitales a gran escala. Incluso ha asegurado que actuaban bajo la iniciativa y coordinación de Sandro Rosell.

El fiscal ha detallado que las comisiones que recibieron los acusados procedían de la compra de los derechos audiovisuales de 24 partidos amistosos de la selección de Brasil por parte de una empresa internacional para que fueran retransmitidos en Arabia Saudí. «Cómo va a contestar la CBF que ha sido perjudicada en sus intereses cuando ha sido dirigida por este tipo de personas», ha dicho el fiscal refiriéndose a Teixeira. El fiscal también se ha referido al blanqueo de 5 millones de euros para ocultar comisiones ilegales por el patrocinio de Nike a la CBF. La defensa ha calificado de «disparatados» los argumentos de la acusación. El abogado de Rosell, Pau Molins, ha tratado de desmontar a la acusación asegurando que las pruebas aportadas no se sustentaban. Además, se ha mostrado extrañado por el hecho que la acusación no hubiera llamado a declarar a nadie de Nike que pudiera corroborar su tesis. «Están pidiendo un porrón de años y no llaman ni al que abre la puerta del edificio», ironizó. En este sentido, la defensa insistió en solicitar la absolución sin cargos para todos los acusados e insistió en lamentar los dos años de prisión preventiva que han sufrido Rosell y Besolí.