Interior sopesa nuevas medidas contra la violencia en el fútbol

MADRID. MARIANO CALLEJA
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 Ocho días después de los incidentes causados por un grupo de «ultras sur» en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu y en pleno final de Liga, que está siendo acompañado de actos violentos en algunos partidos, el ministro de Interior y los presidentes de la Liga de Fútbol Profesional, la Federación Española y el Consejo Superior de Deportes se reunieron ayer en el Ministerio para poner sobre la mesa nuevas medidas que permitan combatir con más eficacia la violencia en el deporte.

En la reunión, con pocos resultados concretos, se acordó la constitución de un grupo de trabajo, que deberá emitir un informe antes del 31 de julio sobre las medidas propuestas. Más allá de las buenas intenciones que expresaron unos y otros, ayer quedó claro que habrá «más rigor» en las sanciones contra los aficionados que infrinjan la ley y en la aplicación de los instrumentos legales que ya existen para evitar casos como los que han podido verse estos días en algunos terrenos de juegos y fuera de ellos.

Lo que no volverá a verse en los estadios, al menos de momento, son las vallas que impiden a los aficionados invadir el terreno de juego. El ministro de Interior, Mariano Rajoy, fue tajante en este asunto: «Nuestra posición es la misma que la de la FIFA. Las vallas en los campos de fútbol han dado lugar a enormes tragedias personales y no hay ninguna intención de que vuelvan a establecerse, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad». Rajoy recordó que las invasiones de campos no se producen de manera habitual y propuso como solución alternativa una mayor formación y coordinación de los agentes de seguridad.

Para Rajoy, los instrumentos actuales para luchar contra la violencia en el deporte son buenos, pero admitió que hay que hacer un esfuerzo para mejorarlos con nuevas iniciativas. Así, el grupo de trabajo estudiará la posibilidad de que comparezcan en las comisarías los castigados con no entrar en los estadios, para asegurarse de que cumplen la sanción, al igual que ocurre en el Reino Unido. El ministro apuntó que la autoridad judicial es la única que podría retener a estos hinchas en dependencias policiales. La cuestión, aún por decidir, es quién insta al juez para que tome esa medida: el club de fútbol o la administración sancionadora. «Esto último sería lo más lógico», apuntó Rajoy.

El ministro de Interior subrayó que tras los incidentes del 1 de mayo en el Bernabéu, la Policía detuvo a nueve «ultras», y ninguno ha ingresado en prisión, lo que no significa que no vayan a ser juzgados en su día. En este sentido, recordó que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han cumplido con su obligación, pero al final es el juez el que decide el ingreso en prisión de los detenidos.

Pancartas racistas

El grupo de expertos estudiará también las infracciones que se impondrán a quienes introduzcan en los recintos deportivos pancartas y símbolos racistas o xenófobos, o que hagan apología del terrorismo.

Además, la comisión analizará la tipificación como delitos de nuevos comportamientos violentos de algunos aficionados y la revisión de la gradación de las sanciones a actitudes que ya se consideran faltas.

La mejora de la formación y coordinación de los encargados de seguridad de los clubes de Primera y Segunda División, así como la redefinición de las competencias de los organizadores de acontecimientos deportivos completan la lista de tareas que deberá acometer el grupo de expertos en los próximos dos meses y medio.

El ministro, que negó que el fútbol genere violencia «por sí mismo», señaló que habrá que revisar el reparto de responsabilidades entre los clubes y la Administración a la hora de organizar un partido.

Por su parte, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Pedro Tomás, negó que algunos clubes se hayan mostrado permisivos con sus grupos de aficionados más radicales y manifestó su plena disponibilidad para que la mejor Liga del mundo no sea «mancillada» por unos pocos.