El insaciable Benzema
Benzema celebra su tanto - EFE
REAL MADRID

El insaciable Benzema

El francés, medio lesionado, pidió a Mourinho jugar y volvió a marcarle al Málaga, como en la ida

Málaga Actualizado:

Está tocado por la varita de los magos. Cuando Benzema se encuentra a gusto, es un placer verle jugar al fútbol. Tiene tantas ganas de disfrutar del «mejor momento» de su carrera deportiva que nada más lesionarse ante el Granada le dijo a Mourinho que no se preocupara, porque estaría en La Rosaleda. Karim se tiró horas y más horas en el fisioterapeuta, el domingo, para superar su dolor en la tibia y ser protagonista en Málaga. Se entrenó el lunes y demostró al «míster» que estaba en condiciones. El portugués no arriesgó. Le mantuvo en el banquillo durante sesenta y cinco minutos de tensión, en los que el Madrid dominaba y no marcaba. Hasta que El Gato entró en acción y cazó a la primera. Así le llaman sus compañeros. La eliminatoria duró un santiamén. Vino, vio y venció. El francés vive una racha tan excelente que hasta le acompañó esa suerte que echaba en falta la pasada temporada. Colocó un balón y se coló entre las manos de mantequilla francesa del portero.

Era el decimoséptimo tanto de Karim en la presente campaña. «Le Chat» ha decidido esta eliminatoria. Anotó en la remontada del 3-2 y la aseguró en el partido de vuelta. Es el galo quien se ha citado a duelo con el Barcelona en cuartos de final. Ya le marcó a Víctor Valdés en el Bernabéu. Fue el único que se salvó del suspenso en el clásico liguero. Ahora pide otro examen ante los azulgrana.

«Acabar con la obsesión»

Cuatro millones de euros ingresará el Real Madrid por la visita del Barcelona, con permiso del Osasuna. Tres los captará por la taquilla. El otro, en televisión y publicidad. El dinero es lo de menos para el club. Tiene otra oportunidad de acabar con la obsesión. No le vence desde hace cuatro años. «Esperamos ganarle de una vez y romper esta mala racha», dicen los directivos de la entidad.

No todo salió bien para Mourinho en la Rosaleda. Arbeloa era expulsado por una segunda amonestación tonta y su entrenador se enfadó. Pierde a un puntal defensivo para el partido de ida frente al gran enemigo, que se disputará en el Bernabéu.

La cita de la Rosaleda dejó otros dos mensajes opuestos. Kaká fue titular y dejó patente que no se encuentra al nivel del equipo. Ozil sí comienza a volver a ser el que fue.

La situación de Kaká es preocupante. «No está». No se escapa en el «uno contra uno». Físicamente nunca ha vuelto a ser el jugador que maravilló en el Milán. Aquel que la afición madridista soñó. El que los seguidores votaron para que Florentino Pérez le fichara. El presidente cumplió con la petición y pagó 65 millones por él. Las lesiones le asolaron. Y no se adaptó al ritmo del fútbol español.

Esta temporada encontró un buen momento, en septiembre, hasta que una dolencia en el sóleo, el 29 de octubre, cortó su evolución. Ahora no es el mismo. Le falta velocidad.

Di María: habrá acuerdo

El París Saint Germain pretende a Kaká y la casa blanca deja la decisión a los pies del centrocampista. El precio mínimo oficial es de 40 millones. Su rendimiento fue tan flojo en Málaga que Mourinho lo cambió en el descanso. Ozil entró en el campo antes, dada la lesión de tobillo de Khedira. «Creemos que no será nada», espetó Mourinho.

Ozil ha mejorado. Aportó profundidad al ataque y dio el pase del 0-1. El castigo de banquillo ha sido suficiente. Di María le quitó el sitio. El argentino aún no ha llegado a un acuerdo con el club para mejorar su ficha y los ingleses ponen libras. «Habrá acuerdo con Ángel», manifestó Pardeza. El técnico lo considera intransferible.