Los jugadores del Atlético celebran uno de los tantos del partido - AFP | Vídeo: Sergio Ramos: «Nos lo hemos tomado como un amistoso y ellos no» (ATLAS)
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Humillación a la americana: el Atlético vapulea al Real Madrid (3-7)

En la primera posesión que tuvieron los rojiblancos, Joao Felix se la cedió Diego Costa y marcó el primer tanto del encuentro

Desmadre a la americana, por Hughes

Carvajal y Costa, a las duchas tras una fea tangana

La extraordinaria irrupción de Joao Felix

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Nadie pensaba que el partido de este viernes entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid en New Jersey fuera histórico, más allá de ser un gran espectáculo de fútbol veraniego y el primer derbi entre los dos grandes equipos madrileños fuera de Europa. Acabó siendo un partido que quedará en los libros y en la memoria de la rivalidad entre merengues y colchoneros. El Atlético infligió una de las mayores humillaciones (3-7) que ha recibido el madridismo, aunque no fuera una competición oficial.

Fueron siete goles los que encajó el Madrid. Podrían haber sido una docena. Pero lo peor no fue la goleada, sino la imagen descompuesta que dejó el equipo de Zinedine Zidane. La única buena noticia para los blancos fue el aviso que este descalabro mayúsculo supone para el club. Una razón para que Zidane exija fichajes, como su deseado Paul Pogba. O para que Florentino Pérez cambie la dinámica con una compra de relumbrón.

El partido arrancó a favor del Atlético, literalmente, desde el primer minuto. En la primera posesión que tuvieron los rojiblancos, Joao Felix se la cedió Diego Costa y el tiro cruzado del hispanobrasileño se le coló a Thibaut Courtois con la ayuda de un rechace en Sergio Ramos.

Sería la tónica del partido: intensidad del Atlético, inoperancia del Madrid, donde solo intentaba, sin éxito, Vinicius. El chorreo atlético fue imparable. El reloj no había llegado a la media hora y los colchoneros ya habían marcado cuatro. El inicial de Costa, un remate de Joao Félix en una internada por banda derecha -un coladero con el joven brasileño y Odriozola- de Saúl, un gran remate de Correa -sustituyó por lesión a Morata, al que le dio tiempo de fallar un gol cantado- tras pase pinchado de Koke y un cuarto de Costa, de penalti innecesario cometido por Isco. El hispanobrasileño se quedó con el balón al llegar al descanso: firmó su triplete, y la manita del Atlético, en el minuto 45.

El equipo de Diego Simeone fue una apisonadora, tanto en el contraataque -la espalda del Madrid era campo abierto- como en el juego de control, pero es que el Madrid no se presentó. Lento en el centro del campo, siempre tarde en las marcas, incapaz de ganar un rechace, sobrepasados Ramos y Nacho en el centro de la zaga, inexistentes Kroos y Modric en el medio. Entre ellos hizo travesuras Joao Felix, en un partido por el que empieza a valer la millonada que el Atlético ha pagado por él. Se movió entre líneas de maravilla, condujo las contras a la perfección y remató con acierto o peligro cuando le tocó.

Pudo ser peor para los blancos

En el segundo tiempo, con muchos cambios, el partido se ralentizó. El Atlético marcó otros dos goles -el cuarto de Costa y una cabalgada de Vitolo que solo fue posible por la dejadez de la defensa blanca- y falló a placer varios más. La gente empezaba a perder la cuenta de los goles que podía haber encajado el Madrid. Entre los blancos, una acción aislada de calidad de Hazard, desaparecido en todo el partido, y un arranque de orgullo de Nacho hicieron pensar en un maquillaje. Pero ni eso quiso el Madrid.

Además de goles, el partido tuvo lesiones -Jovic, además de la de Morata- y bronca, con Costa y Carvajal expulsados tras una entrada fea del lateral madridista, que contradecía lo que después defendería Ramos en la zona mixta: «Nosotros nos lo hemos tomado como un amistoso y ellos no».

La charlotada se completó cuando la afición madridista -o, al menos, los espectadores que llevaban elásticas madridistas-, muy mayoritaria en el estado, se puso a hacer la ola cuando ya llevaban siete goles en contra. Inexplicable, como todo lo que ocurrió esta noche.