Sandro Rosell, expresidente del Barcelona
Sandro Rosell, expresidente del Barcelona - AFP
Fútbol

La hora de la verdad para Rosell

El empresario se enfrenta a una pena de 11 años de cárcel por blanqueo de capital

BarcelonaActualizado:

Tras 642 días en prisión preventiva, Sandro Rosell se pondrá en manos de Ramón Sáez, Concepción Espejel y Ángel Hurtado, los tres jueces de la Audiencia Nacional a los que tratará de convencer de su inocencia tras ser incausado en la «Operación Rimet» acusado de blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal por el cobro de unas comisiones presuntamente ilícitas relacionadas con la venta de los derechos de televisión de la Confederación Brasileña de Fútbol. Se enfrenta a una pena de 11 años de cárcel y una multa de 59 millones de euros por el presunto blanqueo de 19,9 millones de euros por la organización de 24 amistosos de la selección de Brasil y otros cinco por un contrato de patrocinio de Nike.

El fiscal José Javier Pole lo tiene claro y es contundente. Tanto como la juez Carmen Lamela, que desde que el pasado 23 de mayo de 2017 ordenó la detención de Rosell y el registro de su domicilio particular ha denegado la libertad provisional del expresidente del Barcelona en hasta once ocasiones. Son casi dos años en prisión junto a su amigo y también encausado JoanBesolí, al que le piden 10 años de cárcel. La lista la completan su esposa Marta Pineda (7 años), Shahe Ohannessian (7 años), Andrés Ramos (8 años) y Josep Colomer (6 años). La defensa del empresario catalán, encabezada por el mediático letrado Pau Molins (defensor de Santi Vila en el juicio al procés, de la Infanta Cristina en el caso Nóos o de Félix Millet en el caso Palau) solicita la libertad sin cargos y no ha dejado de promulgar su indignación por la negativa de Lamela a concederle a Rosell la libertad provisional amparándose en un riesgo de fuga a pesar de la iniciativa del expresidente de ofrecer una fianza de 35 millones de euros, la implantación de una pulsera electrónica o presentarse cada día en el juzgado.

«Como persona y católico jamás me fugaría», le espetó Rosell a la magistrada Lamela el pasado 28 de mayo, en la primera ocasión que tuvo el exdirigente de declarar antes de regresar a su celda en el centro penitenciario de Soto del Real, en Madrid. Pero la magistrada ve claros indicios de culpabilidad y le mantiene encarcelado. Dos meses después fue trasladado a la prisión catalana de Brians 2. Desde allí ha preparado su defensa junto a Pau Molins y Andrés Maluenda. Uno de los puntos fuertes radica en el posicionamiento de la CBF, perjudicada según la justicia española. La Confederación Brasileña no solo no se ha personado como acusación sino que en abril de año pasado emitió un informe asegurando que estaba muy satisfecha con los servicios prestados por Rosell.

«Soy inocente al cien por cien. Me han robado dos años de mi vida», se lamentaba Rosell en una entrevista a Rac1 esta semana pasada poco antes de ser trasladado de nuevo a Soto del Real para poder declarar hoy en la Sala Penal de la Audiencia Nacional. Estará arropado por sus hermanos Sergi, Mariona y Laura. No podrán acudir a Madrid sus padres por problemas de movilidad. Pero sí lo hará su amigo y sucesor Josep Maria Bartomeu que el pasado 16 de julio ya le visitó en prisión. «No me lo imaginaba, pero acabo pensando que efectivamente si no hubiese sido presidente del Barça no estaría en la cárcel. Es la prisión preventiva más larga de la historia», opina el mandatario. Bartomeu se sumó a la corriente que cree que a Rosell le puede estar pasando factura el haber dejado el Camp Nou para el Concert per la Llibertat y por dejar pasar la Via Catalana por el estadio, dos actos claramente enfrentados a la unidad de España. «Al final pienso que, aunque me gustaría pensar que no, sí hay una influencia política. Si no hubiera sido presidente del Barça, Sandro no estaría en la cárcel», acusó el actual mandatario.

Esta tesis es la misma que defiende el entorno de Rosell, que insinúa motivaciones oscuras en su largo periodo carcelario. Sus guiños y acciones en favor del derecho a decidir tienen mucho peso en sus argumentos, mientras que también se presume una mano negra a causa de la adjudicación de Qatar como sede del próximo Mundial en detrimento de EE.UU., que también había presentado su candidatura.

Macrotrama de comisiones

La investigación al empresario se inició en 2015 cuando se destapó una macrotrama de comisiones ilegales y sobornos en el seno de la FIFA. A través de su compañía (Ailanto Marketing) explotó durante años los derechos deportivos de la selección brasileña, a través de cuyos partidos amistosos Rosell habría cobrado comisiones que la Audiencia considera irregulares. Para esquivar su detección, el dinero habría sido desviado a fondos opacos. Una causa similar contra el propio Rosell fue archivada por la justicia brasileña en 2014 después de que se investigaran los cobros realizados por su empresa tras organizar un amistoso entre Brasil y Portugal.