Djukic se lamenta desde el punto de penalti haber fallado la pena máxima
Djukic se lamenta desde el punto de penalti haber fallado la pena máxima - Xose Castro

Historia del fútbolLa gloria tras el penalti de Djukic

El Deportivo venía de sortear la Segunda B años atrás y se quedó a una pena máxima de conquistar la Liga en 1994

La CoruñaActualizado:

Existe un rincón en España donde, enfrente de la playa que da lustre a la ciudad, hay un estadio que rememora una época en la que el fútbol vivía ajeno al adjetivo «moderno» del que hoy parece inseparable. Se trata de La Coruña, donde hace veinticinco años un penalti supuso el principio de algo grande, lo que pudo ser y no fue para terminar siendo después. El 14 de mayo de 1994, Djukic fallaba desde los once metros en el descuento ante el Valencia y al Deportivo se le escapaba su primera Liga en la última jornada. Sin embargo, lo que parecía un hito irrepetible, fruto de una buena temporada, se terminó convirtiendo en una década prodigiosa. Aquel año nació el Superdépor.

Con motivo de esta efeméride, «Informe Robinson» dedicó uno de sus programas a este equipo. El estreno del documental congregó a varios de los protagonistas de aquella etapa. Augusto César Lendoiro, presidente entonces, ahora apartado de la dirigencia, resta el componente de suerte al éxito del proyecto: «Tuvo poco o nada que ver. Eran grandísimos jugadores, un enorme entrenador y una afición extraordinaria. De aquel cóctel solo podía salir lo que salió. La pena fue perder la Liga por un penalti», cuenta a ABC.

Lendoiro había aterrizado en el Deportivo en 1987 tras su buen paso por el Ural, equipo amateur de La Coruña. Aquel año los gallegos sortearon la Segunda B en la última jornada, para ascender luego a Primera en 1991. En su estreno en la máxima categoría terminaron terceros, un aviso de lo que estaba por venir. «Estaba convencido de que podíamos conseguir algo así. Lo habíamos hecho antes a otro nivel y estábamos seguros de que podíamos repetirlo», confiesa Lendoiro. El fútbol gallego se preparaba para emociones fuertes.

Nace el Superdépor

Entre los veranos de 1992 y 1993 se incorporaron futbolistas que terminaron conformando un equipo de leyenda: Mauro Silva, Bebeto, Adolfo Aldana, Nando, Donato, Manjarín o Alfredo Santaelena. Estos jugadores, junto a otros como Liaño, Djukic o Fran, llegados antes o procedentes de la cantera, llevaron a La Coruña a la élite. Y al frente de todos ellos, Arsenio Iglesias, sin el que no se entendería el éxito del Deportivo. «Jugó un papel extraordinario, al igual que los jugadores, mi consejo o la afición. Todo se debe a ese cúmulo de circunstancias», cuenta Lendoiro, que añade: «El Superdépor no se hizo porque llegara un inversor, sino porque se fichó a jugadores que los grandes no querían».

De estos ingredientes salió la receta para pelear la Liga al «Dream Team». En 1994, el Deportivo llegaba como líder a la última jornada, teniendo al Valencia como escollo final antes de levantar el trofeo. El encuentro terminó 0-0, con un infausto penalti errado por Djukic que costó el título en favor del Barça. El futbolista serbio, traído de Bulgaria años antes, confiesa que el día anterior su mujer le recomendó no tirar penaltis. Pero Donato, habitual tirador, ya no estaba sobre el campo, y Bebeto, segundo lanzador, venía de una mala racha, por lo que Djukic tomó las riendas. González lo paró y el Deportivo se despertó del sueño de salir campeón. Aun así, una avalancha de aficionados inundó Riazor para animar a unos futbolistas a los que el destino les tenía reservado un final feliz. «Mucho que decir y poco que contar. Hasta la próxima y que Dios reparta suerte», fue como concluyó Arsenio Iglesias su rueda de prensa.

Copa de 1995: El Deportivo sumó el primer título a sus vitrinas tras ganar la final al Valencia
Copa de 1995: El Deportivo sumó el primer título a sus vitrinas tras ganar la final al Valencia

Pero tanto talento no podía irse de vacío. Bebeto, «el tobillo de la historia del fútbol», según Aldana, aportaba la magia; y el hechizo surtió efecto. Un año después, el Deportivo ganó al Valencia la final de Copa y se consiguió el primer título. «Fue el inicio de una década prodigiosa. Es difícil que vuelva a ocurrir, pero es posible», relata Lendoiro. Nacía el Deportivo campeón, un equipo que durante varias temporadas se mantuvo en la pugna con los grandes de España y de Europa. Todo empezó como un sueño que un penalti convirtió en pesadilla. «El Superdépor es grandes alegrías y también decepción. Es el deporte en sí mismo», opina el expresidente.

Años más tarde, los Djukic, Donato y Bebeto dieron el testigo a los Manuel Pablo, Valerón y Djamilnha. Con Irureta en el banquillo llegaron la Liga del 2000 y las grandes noches europeas. El Deportivo se asentó en la Champions y solo el Oporto de Mourinho le privó de una final continental.

4-0 al Milán: El Deportivo se asentó durante un lustro en la Champions. En 2004, tras eliminar a la Juventus, volvieron de San Siro con un 4-1. Riazor vivió una noche mágica y el equipo remontó en la vuelta
4-0 al Milán: El Deportivo se asentó durante un lustro en la Champions. En 2004, tras eliminar a la Juventus, volvieron de San Siro con un 4-1. Riazor vivió una noche mágica y el equipo remontó en la vuelta - ose Manuel Ribeiro

Una ciudad volcada

A escasos metros de una de las puertas de Riazor está la cervecería «Hattrick», un local engalanado con banderas y bufandas blanquiazules. De una de sus paredes cuelgan varias fotografías firmadas por los protagonistas de la época dorada del Deportivo. Varios parroquianos discuten, cerveza en mano -«Estrella Galicia», por supuesto- los vaivenes del equipo. «Ni me acuerdo de cuánto tiempo llevo siendo socio. He visto a mi equipo en Tercera y en Champions. No fueron dos días, fue una década entre los más grandes», dice uno de ellos.

Tal y como cuentan, en los noventa se fraguó una estrecha relación entre el club y la ciudad: «Aquel equipo creó afición y muchos chavales empezaron a seguir al Deportivo. Ahora eligen al Madrid o al Barça», dice una aficionada. «Ese equipo me hizo vivir lo que nunca llegué a soñar», responde otro. Porque el Superdépor fue eso, un equipo de ensueño que hizo disfrutar a una ciudad, un club que aunque ahora vive víctima de una gestión irresponsable, pelea por regresar a Primera y no desespera en su anhelo por volver a ser a lo que fue, «el segundo equipo de España, la historia de la Cenicienta».