Getafe: examen a Pellegrini

Le dan cuatro partidos de margen, pero otra derrota sonada el sábado le dejaría fuera

JOSÉ MANUEL CUÉLLAR | MADRID
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Juan Antonio Anquela le pidió a Raúl que se hiciese una foto con su hija, ferviente admiradora del «siete». Al acabar el partido, Raúl González Blanco, con cuatro goles en la mochila, se fue hacia la niña y no sólo se hizo la foto, sino que le regaló la camiseta. Fue lo mejor del Real Madrid en esa noche nefasta.

El día después tampoco fue ni glamuroso ni galáctico. Ya había habido reunión después del partido. Valdano entró en el vestuario y les pidió a los capitanes, al entrenador y a los jugadores que hiciesen examen de conciencia y que saliesen pidiendo perdón a los aficionados madridistas.

Ayer, a primera hora de la mañana, hubo una nueva reunión en Valdebebas. La realizaron Pellegrini y los jugadores, pero sólo duró ocho minutos. Se apeló al corazón, al escudo y a la vergüenza torera, lo de siempre.

Luego, hubo más disculpas. Estaba previsto que ayer saliera en rueda de prensa el portero Dudek. Sin embargo, el club, después de los cuatro goles recibidos, no le pareció oportuno exponer al guardameta a los medios en un día como ayer. Así que buscó a una mano inocente, y esa recayó en Raúl Albiol, que fue el que dio la cara.

El zaguero madridista desveló que muchos de los futbolistas madridistas no habían podido dormir en toda la noche después del ridículo realizado ante el Alcorcón. El mismo defensor lucía unas grandes ojeras. Drenthe, por ejemplo, dio una de las claves al señalar que «con todos mis respetos para el Alcorcón, algo debe ir mal en el Real Madrid para que nos metan cuatro goles. No es culpa del entrenador, es culpa nuestra porque quizás no entendemos lo que nos quiere transmitir».

Problemas hay. Por ejemplo con Guti, que tuvo una agria discusión con Pellegrini en el descanso del partido de Alcorcón. Sin embargo, parece que el Madrid no le va a sancionar ni le abrirá expediente. Y en realidad son cosas como estas las que ponen a Pellegrini al pie de los caballos. Tras el partido, ya hubo reunión de Florentino con tres directivos en un apartado, con tonos de voz muy altos. En los aledaños del Bernabéu es un secreto a voces que Pellegrini no convence al presidente, que el chileno es una apuesta personal de Jorge Valdano, que es justo el que le está sosteniendo ahora mismo. Eso, y el hecho de que Florentino no cree en los entrenadores a menos que estos sean de primer orden, y no es el caso. Como si destituyera a Pellegrini, nadie que viniera convencería al presidente blanco, pues accede a mantenerle.

Milán es la clave

Por eso y porque Valdano ha dicho, por enésima vez, que no quiere sentarse en el banquillo madridista sustituyendo a nadie. El director deportivo del Madrid lo argumenta con razonamientos sólidos: «Si yo hago ese acto de intrusismo cometería un error porque el próximo entrenador que viniera me vería a mí como una amenaza en la sombra y no queremos eso. Miguel (Pardeza) y yo estamos aquí para alentar y dar soporte al entrenador, y en eso estamos».

Oficiosamente, a Pellegrini le han dado cuatro partidos: Getafe en el Bernabéu, Milán en Italia, Atlético en el Calderón y Alcorcón en Chamartín. El de Getafe puede tener prórroga. Si se pierde pero con buena imagen se esperaría a Milán, pero si es una derrota sonada, Florentino (aunque ayer dijera en «petit comité» que por ahora aguantaría a Pellegrini) no esperaría más. En realidad, a Florentino le preocupa el partido de Milán y la Champions, que es su objetivo. Esos cuatro partidos en realidad pueden ser dos, porque perder en la Liga de Campeones colmaría la paciencia del presidente.

De cualquier forma, en los corrillos del Santiago Bernabéu ya se habla de que se está buscando un perfil de entrenador que vaya con la plantilla que ahora mismo tiene el Madrid (Víctor Fernández, Laudrup...). Al fin y al cabo, Pellegrini fue cuarto o quinto plato, porque en realidad el que le gusta a Florentino es Arsene Wenger, pero el francés no está por la labor. La dificultad de encontrar ahora un técnico es lo que refrena al dirigente blanco.