Los jugadores de Madagascar celebran el pase a cuartos de final tras batir a la RD del Congo
Los jugadores de Madagascar celebran el pase a cuartos de final tras batir a la RD del Congo - REUTERS
Copa África

La gesta de Madagascar, el país que no tenía dinero ni para viajar a la Copa África

Designada por la clasificación FIFA como una de las seis peores de su continente e inédita en la Copa África, la selección malgache pelea esta noche con Túnez por una plaza en las semifinales

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Madagascar es la isla más grande de África, la cuarta más grande del mundo y uno de los diez países más pobres del globo en relación al PIB per cápita, de acuerdo con el último informe emitido por el Fondo Monetario Internacional. También es el cuarto país con la tasa de desnutrición más alta. Fue colonia francesa hasta 1960, cuando alcanzó definitivamente la independencia. Hace algún año más, unos 130 millones, hizo lo propio con África: la tierra se quebró y la nación se quedó flotando en medio del mar. En ese individualismo forzoso nace su singularidad. El lémur, sirva como ejemplo, es hoy una especie limitada prácticamente por completo al suelo malgache.

Así, rebelde y empeñada en distinguirse de ese puzle que es esa África diseñaba con escuadra y cartabón, Madagascar ha gritado presente también en el fútbol, un deporte que se intuía extraño en el país, designado por la clasificación de la FIFA entre los seis peores del continente. Condenada a pelear por un puesto en la Copa África con sus congéneres de los bajos fondos, rescató una alegría insólita hasta la fecha con el pase a la fase final del torneo que tiene lugar estos días: eliminaron a Santo Tomé y Príncipe y se plantaron en Egipto, la sede del torneo, en la primera edición en la que se hace hueco a 24 selecciones.

La historia era ya digna de contarse, uno de esos cuentos de hadas en los que los futbolistas pisan los estadios móvil en mano, fascinados por la opulencia de escenarios impropios en sus carreras, un equipo del que colgarse para celebrar sus empates como si fuera un triunfo. Como será el asunto que el presidente del Gobierno de Madagascar, Andry Rajelna, puso 175.000 euros de su chequera para financiar los desplazamientos y demás gastos que viajar al norte africano pudiera acarrear a sus representantes sobre el verde.

La candidez del grupo se entiende a partir de la convocatoria para disputar la Copa África: sólo cuatro jugadores, Morel (Olympique de Lyon), Fontaine (Reims), Abel (Ludogorets) y Ilaimaharitra (Charleroi) juegan en una primera división europea. Morel, quien seguramente sea el más destacado, lleva lesionado desde el primer día. Poco importó, porque Madagascar no perdió un partido en la fase de grupos: debutó con empate frente Guinea (2-2), consiguió su primer triunfo ante Burundi (1-0) y dio una de las campanadas del año al batir a Nigeria (2-0), selección mundialista que estuvo a punto de dejar en la cuneta a Argentina en Rusia y una de las favoritas para hacerse con el título.

Por suerte para el grosor de los libros de historia, la cosa no se queda ahí. Ya en octavos, batió en los penaltis a la dos veces campeona República Democrática del Congo, donde juegan Bakambú o Bolasie. Ahora, con un billete para competir entre las ocho mejores del continente, Madagascar calienta motores para medirse esta noche a Túnez (21.00 h.). A noventa minutos de jugar por estar en el podio del torneo continental africano, la sorpresa toma dimensiones de gesta cuando se trata de una selección que ha ganado 12 partidos clasificatorios para el Mundial en toda su historia. De vacaciones están ya las dos últimas finalistas, Camerún, campeona, y el combinado anfitrión, Egipto, que es también quien más Copas ha ganado, siete.

Amateurismo en el banquillo

Uno de los grandes sospechos del improbable éxito malgache, como suele suceder en este tipo de historias, es su entrenador, el francés Nicolas Dupuis. No hay más que verlo hablar para entender que no es uno más en la rueda de los banquillos del profesionalismo. Sin superar el amateurismo cuando calzaba botas, subió a la Tercera gala con el AS Yzeure, su mayor logro como técnico junto con la eliminación de un primera como el Lorient en la Copa francesa de la 2013-2014. Aunque quizá su mayor hito en los banquillos haya sido convencer a nueve de sus compatriotas para enfundarse la camiseta del equipo isleño, Morel incluido. Ahora combina su trabajo al frente del Fleury 91, de Cuarta división de Francia, con el que desempeña en Madagascar cuando el calendario lo requiere. Por suerte para él, ésta es la primera Copa África que se juega en pleno verano. Las temperaturas superan los 40 grados. Quién sabe si será ahí donde reside el secreto de esta ruidosa revelación.