Zinedine Zidane y el croata Niko Tovac en un lance del encuentro . AP

2-2: Francia se atasca y Croacia le saca los colores y un punto

El tanto del empate definitivo fue precedido de una mano de Trezeguet

ENRIQUE ORTEGO/
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LEIRIA. Todo pudo cambiar en los tres minutos de prolongación. Francia y Croacia jugaron esos últimos lances como posesos. Butina, el portero croata, sacó dos manos decisivas ante Pires y Henry y en el último segundo fue Mornar, el ex del Sevilla, quien tuvo el triunfo en su pierna izquierda, pero quiso meter el balón y a Barthez en la portería y se le fue arriba, cuando lo más fácil hubiera sido meter el balón entre los tres palos.

Francia tiene cuatro puntos y la clasificación a su alcance porque su último rival es la débil Suiza, pero no termina de funcionar el campeón en ejercicio. Ayer Croacia le volvió a sacar los colores, como se los sacó Inglaterra en el primer partido hasta que Zidane acertara en aquellas dos acciones a balón parado ya con el partido terminado. No está fina Francia. Atrás muestra dudas. En el centro ni Vieira ni Dacourt, que ayer sustituyó a Makelele, pueden con la organización del juego.Si no fuera porque Zidane aparece por todos los sitios y aporta el orden y el talento suficiente para sacar el equipo hacia adelante le costaría mucho salir de su campo. Arriba, Henry no entra en juego. Lo intenta, pero nada le sale. Se estorba con Trezeguet y se lía en acciones individuales que simpre acaban con su cuerpo por los suelos.

Zidane, mejor que Henry

Y eso que ayer los de Santini tuvieron una primera parte plácida pues Croa-cia saltó al césped atemorizada. Se adelantaron, además, en el marcador con un extraño tanto que se le podría dar a Zidane, que sacó la falta, a Silvestre, que intentó el remate fallido, y a Tudor, que en su afán de sacar el balón lo tocó levemente hacia su portería. La organización se lo concedió finalmente al defensa en propia puerta.

A la vuelta del descanso, el partido sufrió un vuelco. Un penalti tonto de Silvestre sobre Russo propició el empate y Croacia se envalentonó. Cuatro minutos después Prso aprovechó un fallo múltiple de la zaga «blue», primero de Silvestre y después del capitán Desailly, que reaparecía, y le pegó un puntapié al balón que casi se lleva por delante la cabeza de Barthez.

Lo pasó mal, entonces, Francia. Los croatas se quitaron el complejo del primer tiempo, tomaron la iniciativa y sólo una jugada de carambola volvió a meter a los galos en el partido. Una cesión de Tudor, que va de suficiente por el campo, comprometió a su portero Butina, que despejó con el pie como pudo al borde del área; el balón tropezó en la mano de Trezeguet, que intuyó el pase atrás, y le quedó muerto para empujarlo con la izquierda a puerta vacía. Protestaron los croatas con vehemencia, pero Nielsen, un árbitro danés que es primo hermano del sueco Frisk, que pitará a España el domingo contra Portugal, decidió -como es norma en su carrera internacional- a favor del más fuerte. Y aunque ayer no lo demostrara sobre el césped, Francia continúa teniendo más peso específico que Croacia.

Francia, que pudo asegurar ayer su clasificación, tendrá que esperar ahora al tercer partido y Croacia -buena segunda parte la suya- tendrá que ganar a Inglaterra si quiere que sus aficionados continúen ofreciendo ese espectáculo en las gradas. Por cierto, que ayer Francia hizo tres cambios de salida, uno por línea. No le funcionó. Lizarazu, Makelele y Pires son mejores que los que ayer les sustituyeron.